viernes, 24 de junio de 2005
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Hablar de Arthur C. Clarke es hablar de un científico ateo confeso, así como se oye, que incursionó con gran éxito en el mundo de la literatura de ciencia ficción. Se puede decir que Clarke "inventó" el concepto de los satélites geoestacionarios veinte años antes de que éstos se materializaran en el ámbito de la ciencia espacial, y que ha sido, aparte de gran escritor, un gran divulgador de la ciencia y la tecnología genéricamente hablando.

Sus relatos, que son muchos y de gran calidad, están llenos de una homogénea concepción de la ciencia y pertenecen a ese tipo de escritura de la hard fiction, aunque vista siempre desde un ángulo cargado de humanismo y trascendencia. Sus libros tienen básicamente la misma temática: La exploración de lo desconocido por parte de la especie humana, con encuentros extra-terrestres que nos abren a un mundo mucho más trascendente del que nuestros ojos pueden llegar a ver. En otras palabras, el autor “materializa” nuestras dudas, visiones y sueños y las transcribe a una historia contada desde una perepectiva futurista.

2001: Una odisea espacial es ya un clásico de la literatura, y no hay duda de que su temática nos induce a comprender que Clarke siempre compartió con otros científicos un punto de vista unificado sobre el universo conocido que podría resumirse así: la humanidad aún tiene que hacer otra revolución copernicana y dejar de pensar que es la única inteligencia en un universo tan vasto y tan antiguo como el nuestro, que podría ser asimismo parelelo a otros. Clarke nos da a entender que debemos empezar a considerarnos como lo que en realidad somos: un pequeño grano de arena en una playa inmensa en la que probablemente existió vida inteligente, acaso mucho más evolucionada, desde hace miles de millones de años.

Desde luego que para cualquier escritor es muy difícil tratar este tema con el rigor científico suficiente sin que su teoría se embrolle con opiniones seudocientíficas de gente que ve hombrecillos verdes por todos lados y que además nos visitan a diario. En este libro Clarke combina muy a propósito su brillante mente científica con la exploración y la libertad que le permite la literatura para plantear una serie de cuestiones de fondo e introducir a los lectores en la maraña de preguntas sin respuestas sobre el universo material y sobre el papel humano en el mismo, y que quizás constituyan, de paso, la lección de humildad que necesitamos para aprender más de nosotros y avanzar no solo tecnológicamente, sino también moralmente.

Artículo publicado por Oswaldo Lilly Sanginés en: www.forumcommunity.net/?t=1393070&st=30
Publicado por OswaldoLilly @ 2:14
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Comentarios
Publicado por Nubeblanca77
jueves, 01 de septiembre de 2005 | 3:54
WOWO, hablas aquí, para decirlo con simpleza, del mejor libro de Clarke y también, quizá, del mejor libro de ciencia ficción que se ha escrito hasta el momento. Sólo hay que ver la pelicula de Stanley Kubrik para recrear, cada quien desde su perspectiva, las imágenes que Clarke quiso exponer en su gran obra inmortal. Felicitaciones. Guiño
Publicado por CarmenVives_24
martes, 27 de septiembre de 2005 | 18:39
Otra revolución copernicana (no está mal la perspectiva) pero yo añadiría un verdadero cambio moral en nuestras respuestas hacia el medio ambiente. El hombre de hoy tiene que aprender que sólo está de paso y que lo que haga beneficiraá o afectará a las generaciones futuras. Una preocupación de Clarke por cierto, en alguna de sus fantásticas novelas. Buen artículo Oswaldo. Payaso
Publicado por Paco_Gorzas
domingo, 02 de octubre de 2005 | 19:17
Como anotación, me resulta irónico que Arthur C. Clarke sea ateo cuando la versión cinematográfica de 2001 es, en palabras de Kubrick, "la explicación racional de la existencia de Dios".
Publicado por OswaldoLilly
domingo, 06 de noviembre de 2005 | 0:02
Hola Paco, me da gusto saludarte.
Una explicación de Dios tal como cada quien puede concebirlo es tal vez lo que Kubrick quiso decir, pero es sólo una ocurrencia mía. Clarke, en efecto, se ha declarado siempre ateo, aunque quizá -sólo él puede saberlo- se refiera simplemente al Dios que pretenden vendernos cada día los dueños comerciales de una fe cada vez más desacreditada. En ese sentido no sólo Clarke, sino muchos (yo incluído) podrían declararse ateos, jejeje.
Publicado por OswaldoLilly
domingo, 06 de noviembre de 2005 | 0:03
...Hay que decir, empero, que la creación material no está del todo clara (no al menos pare mí), y mucho menos los temas espirituales, (tópico que por cierto da para mucho debate estéril). En todo caso Kubrick pudo disentir de Clarke no tanto en el contenido temático de la obra, pero sí en su concepto de fondo, y como persona es obvio que podía hacerlo. Diferencias aparte, de lo que no podemos dudar es de la calidad de la obra tanto de Clarke como de Kubrick.
Gracias por poner el post. Aprovecho para saludarte desde México.
Publicado por MyrddinEmrys
martes, 15 de noviembre de 2005 | 17:27
Buen comentario. Es interesante notar que el libro se originó primero como guión de la película, coguionado por Kubrick y Clarke, y que Kubrick no dejó que Clarke vendiera el libro antes de la estrena de la película,lo que habría hecho que la gente fuera al cine sabiéndose el argumento. Kubrick precisamente quería que lo adivinaramos y nos sugestionaramos con las imágenes y la música,hecho que en su momento dejó perplejos a mucha gente pero que a la larga demostró ser un buen enfoque,aparte de convertirse un clásico de la ciencia ficción,la película que con razón se ha dicho que llevó este género a la madurez.

A Clarke le costó sudor y lágrimas escribir el libro,más que nada por las múltiples correcciones y cambios que experimentaba el guión. Sufrió en sus carnes el perfeccionismo de Kubrick, pero como muy bien siempre comenta Clarke, el trabajo final fue su gallina de huevos de oro. Las 3 secuelas en mi opinión flojean bastante.

Saludos.
Publicado por Visitante
lunes, 25 de mayo de 2009 | 7:58
Me pregunto en donde estará Clarke ahora, y en donde Kubrik