miércoles, 29 de junio de 2005
La muerte de Nostradamus…
La noche del primero de julio de 1566, Chavigny, saludando a su amigo y maestro, pronunció la fórmula consuetudinaria: “Hasta mañana”. Pero Nostradamus, sacudiendo la cabeza, murmuró:
-Mañana, al despuntar el día, no estaré ya aquí.
Y al día siguiente se le halló cadáver, con la cabeza apoyada sobre la mesa.
En una cuarteta que se refiere precisamente a su muerte cercana, Nostradamus mismo había pronunciado:
De retour d´ambassade, don du Roy, mis o lieu,
plus n´en fera, sera allé a Dieu ;
proches párcuts, amis, fréres du sang
trouve tout mort, pres du lit et du banc.
Es decir : De vuelta en una misión, regalo del rey, en el acostumbrado lugar, nada más le pasará; élse habrá ido a Dios. Parientes cercanos, amigos, hermanos de sangre le hallarán muerto, cerca de la cama y del banco.
Por mucho tiempo los habitantes de Salon, que le lloraron demasiado tarde, creyeron que no hubiese muerto realmente, sino que simplemente “se hubiese retirado más que nunca en su soledad, para entregarse en su casa, cuerpo y alma, a sus estudios”. Pero los curiosos no se atrevieron a acercarse demasiado a esa parte del muro de la iglesia, donde alguien dijera que el vidente había encontrado su tumba.
Sobre el sepulcro, Nostradamus había hecho grabar solamente esta incripción:
“Quietem posteri ne invidete”
Su esposa, sin embargo, hizo añadir aún este epitafio:
Aquí yacen los despojos del muy ilustre Miguel Nostradamus, el único, a juicio de muchos mortales, digno de transmitir los acontecimientos futuros del mundo entero, con una pluma casi divina y en plena revelación con las influencias de las estrellas. Vivió sesenta y dos años, seis meses y diecisiete días. Murió en Salon en el año 1566. Que la posteridad no turbe su descanso. Ana Ponsart Gemelle, su mujer, desea al marido la verdadera dicha.
Más de una vez se calificó a Nostradamus como el mayor vidente de los tiempos modernos.
Probablemente, un día se volverá a repetir este juicio, cuando muchas otras de sus profecías se habrán cumplido.
(Nostradamus)
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Increíble fué ese hombre al cual dicha suya traía toda la atención de la gente como cual pregonero toca la corneta en el dia a dia matutino. Ese hombre fué uno de los grandes misterios de la historia de nuestra vida. Viajantes de todos los paises, de todos los contenintes, del planeta mismo, fueron a verlo, a ver como pregonaba sus increibles predicciones Algunos pensaban que estaba loco; otros pensaban que era simplemente un bajado del cielo para ayudarles en el próximo futuro. Sin embargo, lo querian matar, y al final, como el percició y, como nosotros percibimos, lo mataron al final.

