miércoles, 29 de junio de 2005

Estricto apego por el acomodo...

333x211px - 18.7 Kbytes

He ingresado por una de las recámaras principales y comienzo a revisar cada palmo del interior.

Escudriño primero en los cajones de la cómoda y en el armario. Nada. Prendas, sólo prendas, es todo lo que encuentro. Hay pantaletas enormes perfectamente dobladas, vestidos de colores rimbombantes y varios pares de zapatos bien aseados. Veo camisas y pantalones planchados que cuelgan de los ganchos de manera ordenada. No puedo menos que reconocer la pulcritud que reina en ese cuarto. ¿Será por obra de Maruca?

Hurgo bajo el colchón y sólo encuentro algunos sobres atestados de documentos. Veo escrituras de propiedad, recibos oficiales, certificados de nacimiento, cartas con sellos del gobierno, y esas cosas. Sobre la mesa del buró he visto un ancho cartapacio verde: contiene un par de álbumes fotográficos de la pareja. Lo abro. Parte de su vida matrimonial se halla retratada aquí, en forma de recuerdos. He seleccionado uno en donde Maruca y Leónidas aparecen abrazados y sonrientes; lo despego con cuidado y me lo guardo en el bolsillo.

Hay otro par de habitaciones que inspecciono con cuidado, pero no encuentro absolutamente nada de lo que busco. Me es necesario examinar el resto de la casa para estar segura. El interior no es muy amplio, pero impera un orden que sorprende. Ahí dentro se respiran aires monacales, un apego tan estricto al acomodo que aturde. Echo un último vistazo. Salgo.

Me deslizo por el patio y descubro en el fondo el cobertizo, que se alza como un galpón abandonado. Sonrío.

Las chapas de rubor me invaden las mejillas.


Añadir comentario


qué manías jejeje:]:]:]