jueves, 30 de junio de 2005
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De todos los personajes de la Biblia, uno de los más populares es sin duda Sansón. Cuando se pregunta a los niños qué personajes bíblicos
conocen, uno de los más nombrados es este «héroe» de cabellos largos y fuerza sobrehumana. Y si extendiéramos la pregunta a los adultos, la respuesta no variaría mucho.

El prototipo heroico que realiza hazañas prodigiosas va inseparablemente vinculado con la historia humana: el Hércules griego, el Sansón semítico, el Rocky moderno. Pero ¿estriba ahí todo el atractivo de Sansón? ¿No tiene la historia de Sansón nada más que decirnos?

Si nos detenemos, por ejemplo, en su comportamiento, vemos que Sansón fue mujeriego, infiel en su matrimonio, voluble, violento y caprichoso. ¿No deberíamos por tanto hablar de él más bien como de un «antimodelo»?

Mercedes Navarro, desde una aproximación psicológica feminista, ve en Sansón al antihéroe y antijuez que conoce su vocación, pero que con su comportamiento repetidamente infiel se autodestruye. Ella exculpa a Dalila de ser la causante de las desgracias de Sansón y la propone como una mujer responsable y madura, que además le ayuda a encontrarse con su verdad. En la vida pública le salva la fuerza física, pero en la vida privada se muestra inmaduro y débil. Las mujeres no temen a Sansón; él sólo les inspira curiosidad.

El distintivo propio del personaje es su fuerza extraordinaria: despedaza a un león como se despedaza a un cabrito, rompe las cuerdas que le atan, arranca las puertas de sus quicios. Su fuerza no sólo es brutal y desmedida sino que es también provocativa al robar las puertas de la ciudad enemiga donde se ha acostado con una prostituta; es vengativa cuando quema las mieses filisteas prendiendo fuego a las colas de las zorras; es sanguinaria cuando se cobra el haber sido maniatado con la muerte de mil hombres.

Sin embargo, a la vez, el autor bíblico nos lo presenta como el hombre débil, seducido, engañado y utilizado. Retadora y vanidosamente ha alardeado de su libertad y su fuerza ante los enemigos de Israel manteniendo oculta su verdad más profunda: que la fuerza no es suya sino de Dios.

Es significativo que en el abandono total, a causa de su pecado, la fuerza bruta le lleva a ser utilizado como un animal. La esclavitud en la prisión, con los ojos vaciados, moviendo el molino, lo humilla aún más por ser este un trabajo propio de animales o de esclavos, nunca de hombres libres. El hombre tan temido pasa a ser de este modo objeto de burla.

Sansón, empero, no aparece en el relato bíblico como un hombre tímido o apocado: su osadía va lejos enamorándose de una hija de los filisteos «que por aquella época dominaban en Israel» (Jueces, 14,4). Parece que en la lejanía tiene que encontrar la compañía que le niegan «las hijas de su propia nación».

En un candente drama de acción rápida se sucede la boda con la filistea, el enigma provocativo con los mozos del poblado, la insistencia de la joven esposa que le traiciona finalmente desvelando el acertijo a los suyos; después, la venganza de Sansón, la pérdida humillante de la esposa, el incendio de la casa de la esposa por parte de su propia gente, la fuga de Sansón a la caverna y su entrega a los enemigos por parte de su propio pueblo.

Es un hecho que Sansón, a pesar de su fuerza bruta, dista mucho de servir como modelo para nadie, y mucho menos como persona consagrada. Su talante violento e impulsivo, inconstante e infiel, le lleva a estar más preocupado por dar rienda suelta a sus instintos y solucionar sus «asuntos» con los enemigos que ser fiel a su vocación de juez.

La confesión hecha a Dalila de: «la navaja no ha pasado por mi cabeza porque soy nazareo desde el vientre de mi madre. Si me rasuraran, mi fuerza se retiraría de mí, me debilitaría y sería como un hombre cualquiera» (Jue, 16,17), es el acto mismo de su propia claudicación. El corte de pelo adquiere entonces toda su significación simbólica: representa la renuncia de Sansón a lo que ha debido ser su propósito en el mundo: ser un hombre consagrado.

Son tres las mujeres que aparecen en el relato bíblico, todas filisteas o palestinas, y con tres funciones distintas. La primera es su mujer, que le abandona y provoca la ira incontenible del héroe; la segunda es una prostituta de Gaza; la tercera, Dalila. Dalila juega bien su papel de «seductora» aprovechándose del corazón enamoradizo de un hombre forzudo pero sin afecto verdadero. Un hombre que guarda su secreto más precioso: una cabellera que sobrepasa lo simbólico porque viene a ser su propia identidad; una mujer que descubre la debilidad del héroe doblegado entre sus brazos.

Dalila, triunfante, con los mechones de cabello de Sansón entre sus manos, es la imagen expresiva de la debilidad y de la infidelidad de un hombre que pudo ser, pero no quiso.

¿Cabe una paradoja más luctuosa?
Publicado por OswaldoLilly @ 1:29
Comentarios (9)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Nubeblanca77
sábado, 02 de julio de 2005 | 2:10
La verdad es que estaba ignorante de todo lo que dices. Entonces va a ser que Sanson no cumplio su cometido en la tierra y por eso le sucedieron cosas.
Publicado por OswaldoLilly
sábado, 02 de julio de 2005 | 2:49
Así es, nube.
Para mí las historias bíblicas tienen un mensaje profundo para quien las lee, y la crónica de Sansón tiene mucho qué decirnos. Dependerá de cada quien interpretarla porque depende de cada entendimiento.
Publicado por Colombinah
miércoles, 03 de agosto de 2005 | 22:07
Las historias de la biblia serán ciertas o son solo enseñanzas para los tiempos actuales? Es una duda. RollEyes
Publicado por CarmenVives_24
jueves, 04 de agosto de 2005 | 0:02
Hay dos posiciones, Colo: Unos afirman que son reales, otros que no lo son. A mí me parece que en la biblia debe haber personajes históricos como Abraham, Moisés, Jacob (o Israel), y muchos más, si no, ¿para qué iban a estar ahí? Yo pienso que están por algo.
Publicado por Visitante
lunes, 30 de abril de 2007 | 16:19
He leido los comentarios y coincido con Osvaldo, las historias biblicas encierran toda una serie de principios prácticos y aplicables a diario en la existencia humana, Es cuestión de analizar con detención y encontraras perlas de sabiduría que no han perdido su vigencia con el paso de los siglos.

Un saludo a los miembros de este blog.

Corsario
Publicado por OswaldoLilly
martes, 01 de mayo de 2007 | 0:11
Gracias corsario por tu comentario. Saludos.
Publicado por Visitante
martes, 14 de octubre de 2008 | 21:32
Mi nombre es J.Isaac Flores de Honduras , tengo algo para aportar , mi sorpresa respecto a esta historia es que en verdad es un PARALELISMO con la vida de Nuestro Señor , solo que mas que una tipologia , aveces es un antitipo, este material demuestra que sanson es un tipo de Cristo, y el Leon alli en el relato es Simbolo de Jesus mas la Miel un Simbolo de su Resurreccion
Este es el Link, http://www.foroadventista.org/forum/showthread.php?t=14805
el PASSWODR es: Honduras
Publicado por Visitante
sábado, 02 de mayo de 2009 | 18:58
Si bueno, todo cabe en una historia bíblica, hasta los antitipos, pero viéndolo bien yo digo que Sansón, como hombre llamado por Dios desde antes de su nacimiento tenía una misión que cumplir que "cumplió" solo parcialmente. ¿Por qué? Porque Sansón se dejó dominar por sus pasiones, y en particular sus pasiones sexuales, su desenfrenado amor por las mujeres. Entonces vienen a ser en tipo de ser con poco dominio propio que se deja llevar por sus instintos... y Cristo fue todo lo contrario. Hay hombres llamados que quieren tener, como Sansón, las dos cosas, es decir, quieren servir a Dios y también a los placeres... y eso está fuera de los planes divinos... de ahí que él perdiera la visión y fuera muerto por sus enemigos, aún cuando Dios no le abandonó al final de su vida, según relata la Biblia. Todo esto es fascinante. Saludos a Oswaldo y sus amigas, y a los que han comentado esta historia, un abrazo.
Publicado por Visitante
jueves, 28 de mayo de 2009 | 17:51
wuaaaaaaaaaaaaa no sabia nada de esto, que interesante, y todo esto lo puede la Biblia revelar?