domingo, 03 de julio de 2005

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Han corrido versiones misteriosas de que el difundido proyecto Apolo no fue más que un disfraz elaborado y de baja tecnología para ocultar el verdadero y altamente sofisticado programa de exploración militar a la Luna.

Muchos llegaron al grado de sugerir la posibilidad de que ya se habían establecido bases debajo de la superficie lunar, excavadas por maquinaria sacada de una pesadilla.

Haciendo la paranoia a un lado, muchos creen que el patente reavivamiento del interés por explorar la Luna resulta altamente sospechoso. Uno de los principales argumentos que se esgrimen es la extraña circunstancia de que ambas superpotencias (EEUU-URSS) abandonaron en su momento las misiones a la Luna casi al mismo tiempo: el altamente exitoso programa Lunakhod de la Unión Soviética tocó a su fin siete meses después de que se produjera el despegue de la misión Apolo 17 de la superficie lunar, el 7 de diciembre de 1972.

El centro de mando espacial soviético en Baikonur perdió contacto con el "Lunakhod 2" misteriosamente en las inmediaciones del cráter Le Monnier, a tan solo 110 millas del punto de aterrizaje del Apolo 17. ¿Habrá sido cierto, entonces, aquel rumor de que los humanos habían sido echados de la Luna por intrusos, y que nuestras sondas lunares habían sido plagadas por intensa actividad OVNI?

La agencia noticiosa UPI hizo eco de una noticia circulada por TASS, el servicio noticioso de la Unión Soviética sobre un hecho ocurrido el 14 de febrero de 1973: el "Lunakhod 2" había descubierto una losa de piedra inusualmente lisa, casi parecida al tabique de una estructura humana, en las cercanías de las montañas Tauro. La losa guardaba un parecido extraordinario con el célebre monolito descrito en la novela "2001: La odisea del espacio", escrita por Arthur C. Clarke.

En la década de los 70, una serie de artículos de prensa sugirieron la posibilidad de que los primeros astronautas habrían encontrado naves e instalaciones extraterrestres tanto en el Mar de la Tranquilidad como en otros puntos de la geografía lunar.

Las transcripciones de las conversaciones entre Houston y los distintas expediciones lunares apuntaban a la posibilidad de que los intrépidos astronautas estaban en una situación muy fuera de su alcance. El día de navidad de 1968 se produjo un evento extraordinario: mientras que la cápsula "Apolo 8" circunvalaba la esfera lunar, las comunicaciones quedaron interrumpidas por un espacio de seis minutos, que parecieron interminables.

Después de este lapso, los controladores en Houston pudieron escuchar que el astronauta James Lovell decía: "Acaban de decirnos que existe Papá Noel." Los aparatos de monitoreo clínico en tierra comprobaron que el pulso del astronauta había saltado repentinamente a 120 pulsaciones por minuto, habiendo permanecido en la gama normal antes del evento.

El aterrizaje de la misión "Apolo 11" en el Mar de la Tranquilidad fue caracterizado por la singular "serenata" de sonidos que se asemejaban a los silbidos de un tren y a ruidos de maquinaria, y que interrumpieron el canal de comunicación segura entre el Módulo Lunar y Houston, haciendo que este último preguntara a los astronautas "si tenían compañía allá arriba".

Existe la creencia arraigada de que la misión "Apolo 13" casi fue destruida por un haz de energía disparado por un OVNI contra el módulo de servicio. Posteriormente se supo de “otro disparo” contra los astronautas: un objeto parecido a un proyectil con una rapidez inverosímil para las condiciones gravitacionales lunares, surcó el espacio justo sobre las cabezas de David Scott y James Irwin de la misión "Apolo 15", mientras que los tripulantes de la "Apolo 16" fueron sorprendidos por el destello de un haz de luz en el negro cielo de nuestro satélite.

Más alarmante aún fue el encuentro cercano con lo desconocido que tuvieron los astronautas Gene Cernan y Harrison Schmitt: una fuerza invisible hizo explotar la antena de alta ganancia en su vehículo lunar. La transcripción de las comunicaciones entre los exploradores lunares y el módulo de mando, que permanecía en órbita, sigue siendo un misterio hasta el día de hoy.

Los astronautas en el coche lunar dicen: "Sí, explotó. Algo voló sobre nosotros justo antes...todavía...", mientras que el otro responde: "¡Dios! Pensé que nos había impactado un...un... ¡miren aquello!". El intercambio entre los astronautas queda interrumpido por la voz lacónica del control en Houston, asegurándoles que otras misiones han experimentado el mismo fenómeno.

Según declaraciones hechas por el doctor Farouk El-Baz, el prestigioso geólogo de la NASA, los extraños objetos debían ser catalogados como OVNIS, puesto que no existían naves soviéticas ni estadounidenses capaces de alcanzar velocidades tan aceleradas.

En diciembre de 1969, el físico nuclear Glenn Seaborg, quien ejercía el cargo de presidente de la Comisión de Energía Atómica de los EE.UU., manifestó durante una visita a Moscú que la misión "Apolo 11" había descubierto "huellas sospechosas" en la cara oculta de la luna...huellas que parecían haber sido hechas por alguna clase de vehículo desconocido.

Esta declaración no sorprendió en lo más mínimo a mucha gente, especialmente a los astrónomos encargados de catalogar los "fenómenos lunares transitorios" y la aparición y desaparición de distintivos extraños en la superficie de nuestro satélite.

Desde el siglo XVIII, la comunidad astronómica venía interesándose por las luces que podían ser vistas en ciertos cráteres y en los "mares" lunares. A lo largo del siglo XIX, el cráter Aristarco hizo gala de luces blancas de gran brillantez que fueron descartadas como ilusiones ópticas hasta que un grupo de observadores las vio despegar de la superficie del cráter. Este cráter, altamente visible desde la tierra, siguió siendo una fuente de actividad extraña hasta bien entrada la década de los 60.

Pero los eventos de alta extrañeza no estaban circunscritos al cráter Aristarco: el cráter Platón, uno de los más visibles a simple vista desde la tierra, reveló luces parecidas a la de una procesión de vehículos, y los tripulantes del "Apolo 8" habían hecho la observación de que el Monte Pickering, situado entre los cráteres Messier y Pickering, parecían emitir haces de luz.

A mediados de los 70, con el programa espacial de los EEUU en situación de inactividad, aguardando la llegada del transbordador espacial y con el recuerdo de las misiones lunares desaparecidas, varios antiguos empleados y asesores de la NASA comenzaron a formular sus propias opiniones sobre lo que había sucedido a un cuarto de millón de millas de la tierra durante los lanzamientos del proyecto Apolo.

La prensa ovnilógica de aquellos días inevitablemente publicó notas extensas sobre las conversaciones sostenidas entre los astronautas y el control de tierra, haciendo hincapié en los incidentes anómalos y fenómenos extraños e inesperados que ocurrieron en dichas misiones.

El doctor Maurice Chatelain, antiguo jefe de comunicaciones de la NASA, expresó la creencia controvertida de que tanto las misiones lunares soviéticas como estadounidenses habían sido "vigiladas" por ovnis.

Los autores civiles también manifestaron su parecer al respecto con sugerencias atrevidas, pero ninguna tan sorprendente como las vertidas por George Leonard, autor profesional que había trabajado para varias dependencias del gobierno, y que publicó en su libro "Somebody Else is On the Moon" ("Hay alguien más en la Luna"), que era el resultado de un análisis minucioso de las miles de fotografías de la superficie lunar tomadas por la NASA.

La teoría de Leonard era que la Luna estaba habitada por una raza inteligente de origen extrasolar cuyas actividades eran claramente visibles a los instrumentos de nuestros astrónomos; actividades que fueron la razón verdadera de la "carrera por alcanzar la Luna" en los años 60.

Las fotos, según Leonard, presentaban evidencia borrosa de enormes dispositivos de excavación extraterrestre de hasta cinco millas de diámetro, así como otros aparatos que supuestamente circulaban en la superficie lunar.

Las más impresionantes de estas estructuras eran las enormes "torres" que parecían proyectar sombras cuya extensión se medía en millas. Las torres parecían estar compuestas de un material completamente ajeno a la roca lunar que les rodeaba. "La Luna está firmemente bajo el control de quienes la ocupan", escribió Leonard en su obra. "Su presencia es visible por doquier: en la superficie, en la cara visible y en la cara oculta, en los cráteres, en los mares y en los altiplanos. Están cambiando la faz de la Luna. La sospecha o el reconocimiento de ello fue lo que disparó los programas de exploración rusos y estadounidenses, que más que competencia, sugirió una cooperación desesperada".

Otras notas periodísticas se concentraron en aspectos igualmente controvertidos e igual de difíciles de verificar, como la enorme discrepancia entre las edades de las distintas rocas lunares recolectadas en distintas partes del satélite -aspectos tratados exhaustivamente por el astrónomo Don Wilson en sus libros "Our Mysterious Spaceship Moon" y "Secrets of Our Spaceship Moon"-.

La tesis de Wilson se relacionaba con la posibilidad, señalada por el astrónomo Gordon McDonald en 1962, de que nuestro satélite fuese un cuerpo completamente hueco considerando la densidad reducida de su interior. Dada la imposibilidad de tener cuerpos celestes huecos, los rusos Vasin y Scherbakov lanzaron la intrépida hipótesis sobre el origen artificial de la luna. ¿Qué tal?

Para finales de la década de los 70, la fiebre producida por las anomalías lunares había menguado, y no volvió a comentarse nada sobre ellas hasta 1996, cuando el investigador Robert Hoagland presentó una serie de fotografías altamente curiosas en una conferencia celebrada en el National Press Club de la ciudad de Washington.

Agrupados bajo el nombre Enterprise Mission, el ex-piloto de pruebas Ken Johnson de la NASA, los geólogos Ron Nicks y Brian Moore y el mismo Hoagland, indicaron que muchas de la fotos lunares tomadas por la misión "Apolo 12" indicaban peculiaridades que jamás habían sido tomadas en cuenta: estructuras casi sacadas de la fantasía con nombres como "el palacio de cristal" (fotografiado a una altura de 15 millas sobre la luna cerca del cráter Hyginus) y "el Castillo", una enorme estructura vítrea flotando sobre la superficie lunar a más de nueve millas de altitud.

Los comunicados de prensa emitidos por la Enterprise Mission por Internet y otros medios, apuntaban: "...estas películas oficiales de la NASA, analizadas por un espacio de cuatro años con tecnología que no existía hace 30 años, cuando se tomaron las originales, representan prueba innegable de la existencia de estructuras artificiales de gran antigüedad en la Luna".

Aunque la historia oficial siempre afirmará que Armstrong, Aldrin y Collins fueron los primeros humanos en pisar la Luna, este hecho siempre estará matizado por la incómoda realidad de que la antigua URSS había lanzado, en enero de 1959, lo que se piensa era un vehículo de tres etapas diseñado para llegar hasta la Luna: la sonda "Luna 1" pasó a tres mil millas de nuestro satélite, y las demás sondas pertenecientes a dicha serie de lanzamientos progresivos lograron orbitar y hacer aterrizajes suaves en la Luna, mientras que los primeros intentos de EEUU por llegar al espacio seguían atascados en la plataforma de lanzamiento.

No se puede negar, entonces, la posibilidad de que una misión tripulada secreta perteneciente a la URSS haya alcanzado la Luna antes que cualquier otra misión terrestre.

Existe un incidente que puede servir como inquietante corroboración de estas misiones rusas: mientras que el módulo de mando de la misión "Apolo 17" sobrevolaba el cráter Orientalis, el piloto Al Worden afirmó haber visto un objeto de manufactura humana, de luces pulsantes, en el fondo del cráter. El control en Houston formuló la interrogante: "¿Acaso creen que se podría tratar de Vostok?" Durante su siguiente órbita lunar, Worden pudo observar el aparato nuevamente.

El programa Vostok correspondía a los primeros lanzamientos tripulados de la Unión Soviética, y algunos de ellos siguen ocultos en el secreto más absoluto. En 1969, un sistema de clasificación de la NASA acerca de los supuestos vehículos de lanzamiento utilizados por la URSS identificaba seis categorías distintas desde la "A" a la "G", esta última letra designaba al "gigante de Webb", un lanzador de dimensiones colosales ubicado por el administrador de la NASA, James Webb, como el vehículo ruso utilizado para llevar tripulación e instrumentos hasta la Luna.

Una de las presentaciones de mayor impacto en el Disclosure Project, auspiciado por el Dr. Steven Greer, lo fue el testimonio grabado del sargento Karl Wolfe de la Fuerza Aérea de EEUU. A mediados de la década de los 60, el sargento se desempeñaba como técnico fotográfico militar, y un buen día recibió órdenes de sus superiores para apersonarse en la base aérea Langley, donde se había recibido la información visual obtenida por la sonda "Lunar Orbiter".

Recogiendo sus instrumentos, Wolfe se desplazó hasta la base Langley, donde unos oficiales le llevaron a un hangar que contenía el laboratorio fotográfico de la base. El local estaba vacío salvo por otro militar de bajo rango encargado de procesar el material fotográfico, negativos de 35 milímetros que eran convertidos a su vez en mosaicos de dieciocho pulgadas. Cada tira de negativos correspondía a una pasada de la sonda sobre la superficie lunar.

Casualmente, el aparato empleado para el procesamiento de imágenes no funcionaba y ambos hombres se sentaron a esperar a que fuera sustituído. Repentinamente, el otro militar le dijo a Wolfe: "Por cierto, hemos descubierto una base en la cara oculta de la Luna."

Wolfe no ocultó su sorpresa, preguntando enseguida a quien pertenecía, ya que faltarían varios años para que el programa Apolo iniciase sus exploraciones. Seguro que los rusos -o tal vez los misteriosos chinos- se habían adelantado a los EEUU. Pero el otro hombre le volvió a repetir que efectivamente, había una base en la Luna.

“En ese momento," confiesa Wolfe en la grabación hecha para el Disclosure Project, "sentí miedo. Si alguien hubiese llegado a entrar en el laboratorio, estaríamos en peligro por haber hablado sobre esta información."

Para mayor sorpresa, el técnico le mostró uno de los fotomosaicos que presentaba una base artificial en nuestro satélite, con figuras geométricas, torres, construcciones esféricas de gran altura y estructuras parecidas a platos de radar, pero de proporciones colosales. "Algunas de ellas," apunta Wolfe, "tenían dimensiones que superaban la media milla".

Las misteriosas estructuras lunares parecían tener un revestimiento reflectivo, mientras que otras guardaban cierto parecido con las torres de refrigeración de las centrales nucleares.

Tan reveladora era la información visual, que Wolfe llegó al punto de no querer ver nada más, sabiendo bien que peligraba su vida. "Me hubiera encantado seguir mirando, y hasta haber hecho copias, pero sabía que era un riesgo enorme, y que el joven que me había enseñado los fotomosaicos estaba cometiendo un error al mostrármelos."

La singular experiencia del sargento Wolfe recibió cierta corroboración por parte de Larry Warren, el controvertido testigo principal del célebre incidente Ovni en la base angloestadounidense de Bentwaters en el Reino Unido.

Después de su experiencia, la cúpula militar llevó a Warren y a otros soldados a un cuarto de proyección donde se les enseñó un rodaje extraordinario: tomas de la superficie lunar que permitían ver estructuras cuadradas de color arenoso, y en primer plano, el coche lunar "Rover" utilizado por los astronautas apuntando hacia las estructuras.

Resulta curioso que la desapercibida sonda Clementine haya sido fruto de la tecnología bélica del escudo antimisiles conocido como "Star Wars", y no de los altamente exitosos programas de exploración planetaria de la NASA. ¿Quiere decir esto que algunos de los sistemas ofensivos desarrollados bajo este programa del régimen de Reagan son capaces de garantizar la defensa de nuestras propias sondas contra las "fuerzas hostiles" que ocupan la Luna?

La ciencia ficción a menudo se adelanta a la realidad científica: la misión de Clementine incluía una visita a la Luna seguida por un vuelo en pasada a un asteroide para probar sus equipos. El borrador de la novela "2001: una odisea del espacio", nos presentó a la tripulación de la nave Discovery desplegando un espectroscopio láser como arma contra un pequeño asteroide. ¿Perseguirían un fin semejante las maniobras de la sonda Clementine?

El regreso de la NASA a la Luna, en 1994, fue un evento razonablemente exitoso, ya que Clementine transmitió más de dos millones de fotografías sobre las regiones polares de la Luna, posiblemente descubriendo la existencia de hielo en uno de los cráteres del polo sur lunar, incluyendo fotografías de excelente calidad de algunos de los cráteres y relieves misteriosos.

Sin embargo, el ambicioso plan de probar sus instrumentos contra el asteroide Geographos no llegó a realizarse: se perdió contacto con la sonda antes de que finalizara su misión, cayendo en una órbita solar inservible debido al fallo de uno de los generadores de empuje.

Al igual que en el caso de otras pérdidas sufridas por el programa espacial, como la del "Mars Observer", hay quienes creen que el silencio prematuro de Clementine representa otro acto de interferencia por fuerzas desconocidas opuestas a nuestra exploración del espacio.

¿Cuál es el fondo de todo este misterio?

Por último, y al márgen de la existencia de otras inteligencias en nuestro universo, ¿no es acaso más aterrador que los gobiernos no nos digan la verdad?

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Publicado por OswaldoLilly @ 2:21
Comentarios (8)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Nubeblanca77
martes, 12 de julio de 2005 | 20:23
Este tema es fascinante y ya veo que hay otros planteamientos dudosos. Se ha hablado mucho acerca de la falsedad del alunizaje humano, y ahora esta teoría de las bases militares extraterrestres. Creo que voy a juntar dinero para que ahora que den viajes para allá, apuntarme entre las primeras, jeee. Avergonzado
Publicado por Colombinah
sábado, 16 de julio de 2005 | 0:54
La versión no comprobada de que el viaje a la luna fue solo un film rodado en el desierto no es creíble para mi, y todo lo que Oswaldo ha puesto aquí lo desmiente. Claro que soy de la idea de que hay cosas que no nos dicen pero que son ciertas, como algunos de estos argumentos que me parecen increíbles. Se debería investigas más a fondo este asunto ¿no creen=?RollEyes
Publicado por CarmenVives_24
lunes, 25 de julio de 2005 | 18:54
Embustes históricos se han dado casi siempre y la historia es un ejemplo de ello: nos cuentan lo que quieren y lo hace siempre el ganador desde su propio punto de vista. En esto de la investigación del espacio nada es objetivo digo yo, así que caben todo tipo de especulaciones, jeje. ¿Por qué no conocer a un selenita o a otro? que me lo presenten ¡ya! invasor
Publicado por OswaldoLilly
viernes, 29 de julio de 2005 | 19:49
La Luna tiene misterios, pero también los planetas, las galaxias, el Universo. Las cosas no son como parecen, hay intereses, hay censura, hay de todo. No soy alarmista, pero tampoco soy un ingenuo, niñas. Ya ven, cada día nos vamos enterando de cosas que ni siquiera soñábamos....y aún lo que falta, jeje. Un abrazo para uds. y gracias por venir a comentar aquí. Guiño
Publicado por jokimii
jueves, 11 de agosto de 2005 | 15:41
holis wenas, pos yo acabo de poner un art parecido, aunque este es mas completo habla de lo mismo. debe haber algo alla arriba que no nos han dicho, que lo ocultan por algo, de eso ni hay duda.
Publicado por jokimii
domingo, 30 de octubre de 2005 | 15:34
locolocoloco
Publicado por Diego
lunes, 25 de junio de 2007 | 22:05
invasorprimero que nada esta chingona la informacion y la verdad yo si creo que hay vida en la luna y en otras planetas al igual creo que no son malas de serlo asi, ya hubieran echo algo al respecto lo que pasa es que no se quieren mesclar con la maldad y todo lo malo que hay aqui en la tierra Idea y si esmas culeroo que los gobiernos sepan de muchas cosas y quieran informar a la poblacion a lo mejor si lo dijeran lo descubririamos mas pronto, ya que millones de cabezas piensan mejor que unas cuantas Idea <creadormc>
Publicado por Visitante
viernes, 09 de octubre de 2009 | 17:46
¡La luna es de queso? Sonrisa GiganteSonrisa GiganteSonrisa GiganteSonrisa GiganteSonrisa GiganteSonrisa GiganteSonrisa GiganteSonrisa GiganteSonrisa GiganteSonrisa Gigante