Hay un librito publicado en 1618, que pasó inadvertido y que se titula "Historia natural de la fuente que arde cerca de Grenoble."
Su autor fue un médico de Tournon, Jean Tardin. Si se hubiese estudiado este documento, habría podido utilizarse el gas del alumbrado desde principios del siglo XVII.
En efecto, Jean Tardin, no sólo estudió el gasómetro natural de la fuente, sino que reprodujo en su laboratorio los fenómenos observados. Introdujo hulla en un recipiente cerrado, sometió ésta a una elevada temperatura y consiguió que se produjeran las llamas cuyo origen buscaba.
Explica claramente que la materia de este fuego es el betún y que basta con reducirlo a gas para que dé una "exhalación inflamable".
Ahora bien, hasta el año VII de la República, no registró el francés Lebón, antes que el inglés Windsor, su "termo–lámpara". Y así, durante casi dos siglos, quedó olvidado, prácticamente perdido, por falta de lectura de los textos antiguos, un descubrimiento cuyas consecuencias industriales y comerciales habrían sido considerables.
¿Hay más?