Transformar a un príncipe en una rana no es nada extraordinario y se consigue con relativa facilidad. Cualquier malhumorado jefe de sección lo lleva a cabo a diario. Pero transformar a una rana en un príncipe, eso exige en alto grado arte o magia, o amor.
En junio de 1848, Marshall descubrió por primera vez pepitas de oro en la orilla de un curso de agua junto al cual vigilaba la construcción de un molino.
Ahora bien, Hernán Cortés había pasado antes por allí, buscando, en California, a los mexicanos que se decían detentadores de tesoros considerables; Cortés revolvió el país, hurgó en todas las chozas, sin pensar siquiera en recoger un poco de arena.
Durante tres siglos, las bandas españolas y las misiones de la Compañía de Jesús pisotearon las arenas auríferas, buscando siempre más lejos su Eldorado.
Sin embargo, en 1737, más de cien años antes del descubrimiento de Marshall, los lectores de la Gaceta de Holanda habrían podido saber que las minas de oro y de plata de Sonora eran explotables, pues su periódico daba su situación exacta.
Es más, en 1767, se podía comprar en París un libro titulado “Histoire naturelle et civile de la Californie”, donde el autor, Buriell, describía las minas de oro y citaba el testimonio de los navegantes sobre las pepitas.
Nadie prestó atención a aquel artículo, ni a esta obra, ni a estos hechos que, un siglo más tarde, provocaron la "carrera del oro" del Viejo Oeste.
Pero, ¿hay alguien que aún lea los relatos de los antiguos viajeros árabes?
Sin embargo, se encontrarían en ellos indicaciones preciosas para la prospección minera.
Se sabe que en los tiempos del dorado oeste muchos gambusinos se hicieron ricos o los asesinaron para robarles sus secretos. Ay, una mina...toditita para mí solita, hummm, jeje.
si, bastante interesante esto, y como no notaron nada de eso antes
Publicado por Visitante
miércoles, 13 de mayo de 2009 | 1:41
cuantos tesoros perdidos habra en las tierras de california xd
Publicado por Visitante
miércoles, 30 de septiembre de 2009 | 17:52
hola soy kurubu, yo kiero decirles k en el lago de texcoco hay todo un tesoro bajo las aguas, esta enterrado en capas de lodo, fue cuando los españoles salieron huyendo en la noche triste y tiraron ahi en la refriega todo el oro que los aztecas nunca pudieron recuperar pues estaban con el miedo de una nueva invasion y mas dedicados a pertrecharse... el ke busque ahi y se hara megamillonario
Publicado por Incredulo
miércoles, 14 de octubre de 2009 | 3:28
Pasa tansiquiera el bosquejo para que vaya yo y lo recupere jejejeeeeeeee