Es inconcebible ver a Amy, la linda jovencita con carita de hurón tierno, relacionándose con el despiadado asesino de Sussete. ¿En qué negocios estarán metidos?
Lo que me ha quedado claro es la no participación de Pili en el asunto, y eso, de algún modo, me conforta. No es por nada, pero lo que la pequeña Amy tiene de agraciada, lo tiene también de ladina.
Ahora he visto que Amy deja el cuarto, y el CD interrumpe la señal. Me estiro en el asiento con las manos en la nuca. Pienso.
De repente he sentido que hay algo que no encaja en todo esto. ¿Amy vinculada con el barbón amante de Sussete? Pero, ¿acaso ella no era también amante de la rubia? ¿Qué clase de lazo mantiene con el tal Cucho? ¿No he oído antes ese nombre en algún lado?
Como si estuviese siendo presa de un
deja vú, el nombre me retumba en la cabeza. ¿En dónde lo he escuchado antes? Imprevistamente lo he recordado, y salto del asiento. ¡Carajos! ¡Es el tipo envaselinado de la estación de trenes! Pero, ¿no le ví meterse con la menor andrajosa en una de las cabinas del baño? ¡Es el mismo, sólo que ahora se ha dejado crecer la barba! Y también se ha cambiado el corte de pelo. Ahora ya no usa tanta brillantina, sino que se ha rizado el cabello. ¿Por qué razón hará esos cambios en su persona?
Por lo que veo, Amy está ligada con un tratante de blancas. ¿Qué es lo que filmarán? ¿Para qué quieren a Pili? Sea lo que sea, no puedo evitar estremecerme. Si Amy involucra a Pili con ese hombre, lo más seguro es que al final busquen deshacerse de ella. Me doy cuenta que las piezas del rompecabezas en que estoy metida aumentan, y el asunto se complica cada vez más.
Pero ahora, por lo menos, puedo descartar a Pili del tema de los anónimos. Es más, puedo decir que esta vez ya tengo a mis primeros sospechosos. De repente, la imagen tierna y sensible que Amy me proyectaba se ha desmoronado. Ahora la percibo como una joven sin escrúpulos, decidida a cualquier cosa.
Cavilo que de desentrañar la madeja no tendré impedimentos para implicar a Amy y al tal Cucho hasta sus últimas consecuencias. Pero también sé que ambos son un peligro para mí, sobre todo el barbón: el tipo debe saber que tengo su grabación y que estoy al tanto de sus correrías.
Había previsto salir a fisgar un poco, pero me contengo.
Necesito estar pendiente de los movimientos de las dos mujeres.