jueves, 07 de julio de 2005
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Nicolás Maquiavelo nació y murió en Florencia. Hijo de una familia de abolengo pero de escasos recursos económicos, siguió el oficio de su padre, estudió jurisprudencia y a los 25 años logró ocupar un puesto en el gobierno florentino como secretario de la República De Los Diez.

El joven funcionario tenía grandes ambiciones, sustentadas en su vasta cultura -era un lector insaciable- y en su talento extraordinario para comprender los más sutiles asuntos de estado.

En poco tiempo se le encomendaron algunas misiones diplomáticas en las que tuvo ocasión de poner en práctica sus concepciones políticas, lo mismo ante la temible Catalina Sforza, que en la corte del monarca francés Luis XII.

Si con la primera las negociaciones llegaron a un punto muerto y no hubo ventajas para nadie, con el segundo, Maquiavelo obtuvo su primer gran triunfo. Debe recordarse que aún no se constituía Italia como una verdadera nación. Estaba dividida en diversas repúblicas y ducados autónomos donde el poder quedaba en manos de ciertas familias, rivales entre sí.

La situación no podía ser más problemática y los asesinatos, conjuras, revueltas, invasiones y despojos se sucedían en forma vertiginosa; los aliados de hoy eran los enemigos de mañana, y la desconfianza era la norma más elemental en los manejos políticos. En medio de tales circunstancias el joven Maquiavelo empezó su carrera política, y sus conclusiones teóricas partieron de esa realidad concreta.

El mérito fundamental de Maquiavelo consistió en su habilidad para estructurar una teoría política con base en las experiencias cotidianas, al margen de toda concepción idealista. El príncipe, su obra maestra, ha tenido una trascendencia universal por constituir un verdadero manual para el ejercicio del poder.

Se dice que, a lo largo de la historia, ha sido el libro de cabecera de Napoleón, Richelieu y muchos otros grandes políticos y estadistas. No es de extrañar la amoralidad del celebérrimo libro si se toma en cuenta que Maquiavelo fue secretario de César Borgia, a quien puede considerarse su principal inspirador.

En efecto, el escritor florentino estuvo al lado de César cuando éste convocó, con pretextos amigables, a los capitanes que habían rehusado servirle, y en seguida los mandó degollar. Maquiavelo redactó un minucioso informe sobre aquel trágico episodio, donde ya se advierte su manera de separar tajantemente la política y la moral.

“De Principatibus”, título latino que dio Maquiavelo a su tratado, expone en 26 apartados "qué es un principado, cuáles son sus clases, cómo se adquieren, cómo se conservan y por qué se pierden".

Maquiavelo evitó componer un tratado voluminoso, como era lo usual en su época, confiriendo mayor importancia al fondo de las cosas que a las palabras. No sólo revolucionó la concepción del ejercicio del poder sino el estilo de toda la literatura renacentista: aunque de lenguaje escueto, casi lacónico, su libro no está exento de un tono vibrante y de una gran perfección formal.

Se trata del primer libro que desarrolla técnicamente, y con un lenguaje apropiado, el arte de gobernar. Para llegar a una visión tan clara de la realidad política de su tiempo, Maquiavelo supo asimilar catorce años al servicio del Estado florentino, sin olvidar las experiencias que adquirió en sus frecuentes misiones diplomáticas y en la observación directa de príncipes y monarcas.

En 1502 el activo funcionario y diplomático florentino contrajo matrimonio con Marieta Corsini, quien le dio cinco hijos. La vida familiar de Maquiavelo no pudo ser muy feliz, tanto por su necesidad de viajar constantemente como por las dificultades económicas y los inevitables vaivenes de la política. La primera etapa de la vida de Maquiavelo estuvo caracterizada por una actividad incesante, motivada sin duda por su ambición pero, más aún, por un sincero patriotismo.

Cuando las circunstancias cambiaron y Maquiavelo hubo de afrontar el destierro, la cárcel y la tortura, su existencia tomó un ritmo más pausado: la política activa fue sustituida por el trabajo intelectual. Curiosamente, el autor de El Príncipe no procedió "maquiavélicamente", tratándose de su persona, salvo cuando ya era un hombre acabado; por el contrario, puso toda su ciencia al servicio de otros que supieron aprovecharla.

Maquiavelo redactó El Príncipe en el otoño negro de 1513. Los diálogos sobre el arte de la guerra quedaron terminados en 1516; los discursos sobre la primera década de Tito Livio datan del año 1519; su exitosa comedia “La Mandrágora” se sitúa en 1520, y ese mismo año inició “Las historias florentinas” por encargo de Julio de Médici, elegido pontífice de la Iglesia con el nombre de León X.

Este libro marcó el acercamiento con quienes fueran antes sus mortales enemigos y, por única vez en su vida, Maquiavelo aplicó las teorías que desarrollara magistralmente en sus ensayos.



Más información: http://www.laeditorialvirtual.com.ar/
Publicado por Colombinah @ 19:34
Comentarios (7)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Nubeblanca77
sábado, 06 de agosto de 2005 | 20:25
Sin duda sigue siendo el maestro de los políticos de antes y después. Sólo hay que leer "El Príncipe" para corroborarlo. Ardiendo Para mí, más nefasto que positivo, pero ya se sabe que debe haber de todo. RollEyes
Publicado por CarmenVives_24
domingo, 07 de agosto de 2005 | 0:16
A Maquiavelo se le ha considerado una institución no solo en tiempos de los Botgia, sino desde entonces hasta la actualidad. Pero tienes algo de razón al decir que su teorema político es negativo por cuanto postula defender mentirar e infamias antes que defender las ideas con la verdad. En suma, su teoría es oscura, pero es la que predomina. Por eso el mundo está así. Lástima. Demonio
Publicado por jokimii
martes, 16 de agosto de 2005 | 18:49
pues como escritor es admirable, otras cosas son sus ideas ¿no? q lo tomen como guía solo revela la maldad q hay en los q lo hacen :]
Publicado por Visitante
martes, 23 de enero de 2007 | 23:12
Nicolas maquiavelo, es realmente el parteaguas de la historia y el poder. Con el podemos aprender el porque sucedieron las cosas antes de su creacion y obra cumbre "el principe", y tambien a partir de su creacion sabran las futuras generaciones cual es la mejor forma de acceder al poder, pero lo mas importante: RETENERLO.
Nefasto para algunos, genio para otros, lo unico claro y cierto es que sin el la historia no podria ser comprendida. Nicolas nos confronta con nuestra mas real y cruda verdad, es por eso que incomoda.
Estoy escribiendo una novela sobre Nicolas Maquiavelo, si algun navegante desea cooperar con alguna anecdota o comentario, le agradecere me lo haga llegar a:
albertca1@aol.com
gracias de antemano..alberto carrillo (Mexico)
Publicado por OswaldoLilly
miércoles, 24 de enero de 2007 | 1:25
Gracias por comentar y adelante con tu libro. Si tenemos algo que aportar te lo haremos saber. Saludos.
Publicado por Visitante
jueves, 04 de junio de 2009 | 15:29
Por algo le denominan "el demonio de la maldad politica", sus sinietras ideas han encontrado cabida en todos los grillos contemporáneos, y aun lo han rebasado jeje
Publicado por citlnayehotmail.com
martes, 06 de octubre de 2009 | 17:22
RebotadoFlashPayasochido