Charles Foster Kane muere a los 76 años de edad en su inmenso castillo de Xanadu. La última palabra que pronuncia al morir es
"Rosebud".
En la sala de proyección de una empresa de noticieros, un grupo de reporteros observa que la vida pública de Kane no contiene la respuesta a la enigmática palabra
"Rosebud".
Entonces, un reportero se dedica a buscar la solución, y después de leer los detalles de la desdichada infancia de Kane, entrevista a cuatro figuras principales en la vida del magnate.
Todos se prestan; algunos ofrecen inclusive diversas versiones de los mismos acontecimientos; pero ninguno puede explicar la palabra
"Rosebud", que es clave.
La respuesta la encuentra el espectador al final de la trama: cuando las pertenencias de Kane son empacadas y sacadas de Xanadu, un obrero echa al fuego algo que es "la respuesta".
Como ningún otro acontecimiento, la aparición de EL CIUDADANO KANE marca el comienzo de un nuevo período en la historia del arte cinematográfico en 1941.
Varios son los elementos que fundamentan la notoriedad de EL CIUDADANO KANE; el más llamativo es el del rompimiento cronológico: seis veces cambia la perspectiva sobre el personaje principal.
Lo que se muestra no es la vida del magnate de prensa, sino la huella que ha dejado en la opinión pública y en las vidas de cinco personas.
La modernidad de EL CIUDADANO KANE reside en que es la primera película que, conscientemente, emprende la tarea de representar el tiempo. En EL CIUDADANO KANE, Orson Welles se alejó del procedimiento tradicional del montaje, que divide una secuencia en una serie de planos con diverso propósito y diversa distancia frente al mismo, y lo reemplazó por medio de una especie de "montaje dentro del cuadro". Toda una innovación para su tiempo.
Para ello se vale de la profundidad de campo fotográfico. Por medio de él, los planos anteriores, medios y posteriores son igualmente nítidos y ello permite que toda una escena transcurra en un solo plano.
Este procedimiento se implementa por medio de la iluminación y del objetivo gran angular, que hace visibles al mismo tiempo los pisos y los techos de los recintos.
Orson Welles, su director siempre mostró dotes excepcionales como poeta, pintor, caricaturista, actor, pianista y mago. Welles se había hecho famoso como resultado de una serie de dramatizaciones radiales, entre las cuales es un hito en la historia de la comunicación la de La Guerra de los Mundos, de H. G. Welles, que llenó de pánico a buena parte del país, al divulgar al aire que los EEUU estaban siendo invadidos por los marcianos.
Quizás ninguna otra película de Welles ha causado un impacto tan grande como EL CIUDADANO KANE, que verdaderamente hizo historia en el cine para siempre.