viernes, 08 de julio de 2005
239x210px - 7.8 Kbytes

Isaac Asimov fue sin lugar a dudas un maestro de la narrativa de la Ciencia Ficción, y está considerado como el autor más influyente y una de las figuras más destacadas y talentosas del siglo XX.

Escritor prolífico, polifacético e imprescindible, Asimov representa al auténtico hombre del renacimiento en su versión moderna, que se interesa por todo al escribir novelas, poesías, epigramas de humor y ensayos, muchos ensayos.

La gran extensión de su obra (más de 500 novelas, relatos y artículos de divulgación científica) y la fecundidad de sus escritos, lo distinguen como uno de los grandes de la literatura contemporánea.

En diversos foros literarios se ha acusado a Asimov de carecer de estilo y de utilizar un lenguaje pobre y sin matices. El lenguaje que utiliza en sus novelas, sin embargo, es más que suficiente para que la trama se desarrolle de manera fluida y para definir a los personajes allí donde es necesario definirlos, sin detenerse en ahondar en su caracterización sicológica más allá de lo necesario.

En cierto modo es verdad que nunca se leerá a Asimov por el goce estético que nos pueda producir su estilo, y tampoco podremos decir que saborearemos sus palabras o nos regocijaremos con sus ocurrentes metáforas. Pero también es cierto que desde finales de los cincuenta, a partir de que sus herramientas lingüísticas se depuraron, la concreción de su prosa nos permite meternos en la historia sin problema, dejándonos llevar por el autor de un lado a otro sin necesidad de esforzarnos.

Podríamos decir que como autor, Asimov rara vez juzga a sus personajes, y en pocas ocasiones nos muestra en su trama a héroes y villanos, como generalmente ocurre. Lo que solemos ver son dos o más antagonistas, uno de ellos convertido en personaje toral de la historia. Pero tanto éste personaje principal como sus enemigos, tienen, desde su propio punto de vista, motivos perfectamente válidos para avalar su conducta.

Desde esta perspectiva se concluye que no hay «malos», por así decir, en las obras de Asimov; sólo personajes que se oponen a sus antagonistas por motivos tan justificados como los que cualquiera de ellos podría tener para oponerse a los otros.

Aunque para algunos no sea así, no será en el género de CF donde encontraremos la mejor novela de Asimov, sino en el policíaco. Y muchos lectores acuciosos lo saben.

Su obra narrativa más elaborada es “Asesinato en la Convención”, un relato de misterio escrito en un tono desenfadado y ocasionalmente agresivo, en el que Asimov se nos revela como un maestro para la literatura policiaca costumbrista, haciendo un magnífico retrato del mundo libresco y, de paso, permitiéndose ciertas dosis de auto ironía no exentas de arrogancia.

Con el paso de los años el lenguaje de Asimov se fue despojando de todo lo superfluo, y su léxico llegó a ser una herramienta eficaz que le serviría para hacer una narración sucinta y sintética, enriqueciendo de este modo el contenido de sus obras.

Las últimas novelas de Asimov, empero, rayan ocasionalmente en lo aburrido, y no son capaces de despertar el mismo nivel de interés que animaban sus antiguas obras. Y es altamente probable que el propio Asimov (o tal vez sus editores) se diesen cuenta de ello, viéndose obligados a plantear la preparación de su última obra: “Hacia la Fundación”, que se compone de una serie de novelas cortas interrelacionadas, cuyo argumento lo habría de retornar a la palestra literaria de su género.

No es sorprendente por tanto que, “Hacia la Fundación”, sin alcanzar el nivel de sus viejas novelas de la época clásica, resulte mucho más satisfactoria desde un punto de vista narrativo que el resto de los trabajos de Asimov escritos a partir de los años ochenta.

Con el tiempo, y especialmente en el terreno de la narración corta, Asimov se convierte en un maestro de la atmósfera y la caracterización. Sus relatos en torno a los Viudos Negros pueden ser un ejemplo perfecto de ello: el supuesto misterio policíaco es a menudo trivial y hasta roza en lo superfluo en más de una ocasión. Sin embargo, los relatos funcionan gracias a la atmósfera y la caracterización de sus personajes que el maestro imprime en la trama.

A pesar de lo que se diga, el genio de las ideas de Asimov es sorprendente, a más de ser reconocido en todo el mundo. Y sus planteamientos futuristas han quedado ahí, flotando en la aurora de los tiempos cual un Verne espacial contemporáneo, en espera de que el futuro venga a darle la razón.

Por ello, cada vez que leemos una de sus novelas, sin importar el título, tenemos la certeza de encontrarnos ante uno de los talentos más fantásticos de la Ciencia Ficción del siglo que se fue.

Sólo podemos decir: Gracias, maestro Asimov, por demostrarnos que cualquier cosa que la mente puede concebir, también puede ser posible.

invasor
Publicado por OswaldoLilly @ 4:29
Comentarios (4)  | Enviar
Comentarios
Publicado por CarmenVives_24
viernes, 29 de julio de 2005 | 18:49
Pues a mi los libros de Asimov me gustan, aunque la verdad no le he leído tanto. Creo que fueron dos o tres novelas y uno muy gordo donde el maestro habla de los fundamentos de la ciencia y que jamás terminé porque lo sentí un poco pesado. Alabo su imaginación sin límites, jeje.loco
Publicado por Colombinah
viernes, 12 de agosto de 2005 | 3:45
A mi me gustó el libro de Yo robot, que por cierto despues vi en la peli, que estuvo genial. Este Asimov (qepd) tenia una mente maravillosa.
Publicado por Sayuuz
domingo, 30 de octubre de 2005 | 17:59
Genio genial...con una capacidad asombrosa para predecir cosas, si señorGuiño
Publicado por Visitante
sábado, 30 de mayo de 2009 | 3:52
Seguro, de los mejores escritores del genero y de los mas instruidos, si no el que mas