Es una sensación interna tan efímera y fugaz, pero al mismo tiempo tan cierta que, no obstante, nos deja con la impresión de haberla vivido antes en algún momento de nuestra vida.
Ocurre de repente, a veces al pasear por la calle, en el trabajo, o estando con los amigos. Entonces nos asalta esa impresión desconcertante de conocer los detalles exactos de algún hecho o situaciones ya sucedidos, aunque desconocemos el por qué.
La imprevista sensación de haber vivido una determinada escena con todas sus circunstancias temporales es llamada por los franceses
déjà vu, que quiere decir “ya visto”. El término fue acuñado desde finales del 800 por el científico francés Emile Boirac.
Pero este modo de nombrar el misterio es tenido por poco apropiado por los estudiosos, que consideran que sería más adecuado llamarlo
déjà vecu, es decir “ya vivido”. Lo cierto es que se nombre como se nombre, el hecho está ahí, sabemos que sucede y que subyace en nuestras conciencias.
Los expertos llevan años estudiando las razones que expliquen el fenómeno del
déjà vu. De hecho, hasta San Agustín investigó en su momento sobre el tema. No hay duda de que él también lo experimentó.
Algunos opinan que este fenómeno puede deberse a un error de nuestro cerebro difícil de explicar. Pero lo cierto es que el
déjà vu es una sensación que casi todo el mundo ha sentido alguna vez. Siempre se caracteriza por rasgos que nos son comunes: es un flashazo que nos sucede en un instante.
Se sabe que ocho de cada diez personas han tenido alguna vez la sensación del
déjà vu. La mayoría de las veces se trata de una experiencia que tan sólo dura unos segundos pero que el individuo que la vive puede sentir como más duradera por causa de la sensación de intranquilidad que le invade. Esta perturbación desaparece en el momento en que el fenómeno acaba, al tener la certeza de que no hay explicación.
Los hechos son reconocidos inmediatamente; sin embargo, nos resulta imposible ubicar en el pasado una situación igual. Y cuanto más nos esforzamos en reconocerlo, más se desvanece. Es claro que no se trata de recordar sólo una cara, un sitio, un hecho puntual, un olor, alguna frase; es una experiencia completa e integral.
A pesar de que el
déjà vu se manifiesta como un suceso conocido o que nos es familiar, no nos resulta tranquilizador, sino todo lo contrario. Esta turbadora emoción es provocada por el hecho de saber que se ha roto el orden cronológico de nuestra vida, ese orden de las cosas que estamos acostumbrados de ordinario a seguir. De repente, el presente se transforma en pasado..¿o tal vez en futuro? Nadie lo sabe.
En muchas ocasiones el hecho de reconocer los acontecimientos presentes como ya vividos, hace que uno se pueda considerar capaz de saber lo que va a ocurrir después. Pero no es así, porque se trata de un hecho aislado que sólo dura unos cuantos segundos.
Tras muchos años de búsqueda, los expertos que estudian el funcionamiento de la mente no han llegado a una conclusión unánime.
Los psicoanalistas opinan que el
déjà vu es producto de los sueños diurnos, de las fantasías inconscientes de la persona. No es un hecho que suceda por azar, sino que suele estar relacionado con algo de gran importancia para el sujeto: hemos soñado con una situación, y al ocurrir realmente, nos resulta conocida.
Los psicólogos y los neurólogos lo consideran una alteración de la memoria: en el cerebro se activan por error los circuitos neuronales responsables de la sensación del recuerdo. Por eso se "recuerda" algo que realmente no ha ocurrido.
Otra opinión menos extendida sostiene que se trata de una alteración de la percepción. Muchos lo consideran como un fallo en la interpretación de los hechos en el decurso del tiempo; una incapacidad de establecer primero una secuencia y luego otra, causada por un retraso entre lo que vemos, y el tiempo que tarda nuestro cerebro en registrar la realidad. En otras palabras, percibimos lo que vendría a ser una suerte de vacío en la temporalidad.
Algunos estudios establecen que en la mayoría de los casos, el
déjà vu se da en personas con una capacidad de atención baja; personas cansadas y con estrés. En situaciones de poca concentración cerebral, el subconsciente capta una experiencia antes que el yo consciente, de manera que para cuando esto último sucede, la experiencia se encuentra ya en la memoria, y el yo consciente la identifica como un recuerdo, pero realmente lleva nanosegundos de tiempo alojada en la memoria.
Al margen de los estudios científicos, el carácter desconcertante del
déjà vu ha dado lugar a una serie de teorías relacionadas con la metafísica, la reencarnación y los poderes ocultos.
Dentro de estos campos, la explicación más extendida está relacionada con la reencarnación del alma: en una segunda vida, el individuo no es capaz de recordar su vida anterior, pero sí puede tener breves recuerdos que se filtran de algún modo, como ocurre con el
déjà vu.
Otros lo consideran como una prueba de posesión de poderes especiales. Muchas veces, la sensación de revivir el pasado desemboca en la creencia de que se puede predecir lo que va a suceder.
El
déjà vu ha sido relacionado, incluso, con la telepatía, o como prueba de que una persona posee poderes ocultos.
¿Quieres tener una sensación de
déjà vu mientras escuchas música?
Bromas aparte, sólo tienes que oír la rola “Déjà Vu”, de Cosbi, Stills, Nash & Young.
Lo demás, ya corre por tu cuenta.