jueves, 14 de julio de 2005
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Una realidad que no sólo sucede en Cuba, sino en muchos países de latinoamérica.

En el invierno del año tres del siglo XXI, en una ciudad cubana, hartas de quedarnos a dormir en habitaciones prestadas por amigos generosos, en hoteles o en nuestras propias casas según dictaran los humores de nuestras madres, decidimos con Clara construirnos una habitación propia.

Para mayores concordancias con la tesis de Virginia Woolf: Clara y yo somos escritoras. La pensión anual de pesos es escasa y la posibilidad de construir una habitación con las mismas manos con que nos amamos: difícil y ruda. Somos débiles, frágiles de cuerpo, no tenemos hermanos varones, tampoco padres, pocos amigos, mas lo decidimos y echamos a rodar el sueño. Así, aparecieron en la calle donde levantamos los muros: camiones cargados con bolsas de cemento, piedras, arenas artificiales, láminas de acero... y Clara y yo nos dispusimos a cargarlos, a ponerlos a buen recaudo bajo un techo prestado hasta que llegara el día de la obra.

Tomamos pala y carretilla; pero todo duró un segundo. Como en un filme fantástico, comenzaron a surgir de las esquinas muchachos jóvenes, hermosos, muy forzudos, de barrio, machistas, probablemente promiscuos y maltratadores. Ellos saben quiénes somos y por qué queremos construir una habitación propia. Sin embargo, diáfanos, divertidos, solidarios y deseosos de competir entre sí a ver quién era el más fuerte de todos, cargaron con nuestros materiales.

El evento tiene por supuesto diversas lecturas. Quedan implícitas la supervivencia de la formación que tiene como base la distribución de roles - compartimentos estancos en los que un hombre jamás deberá permitir que en su presencia las mujeres les desafiemos transgrediendo justamente esa distribución. Está también el viejo instinto competitivo que los acosa y que encuentra en tres o cuatro pilas de materiales para palear una magnífica oportunidad para hacer el pequeño campeonato, probar quién es el más valeroso. Y ese valor está en la agilidad, la fuerza. Y todo remite al areté del héroe. Y el héroe es siempre el mejor de los hombres.

Pero si está en medio de este espectáculo el elemento disonante que constituye una pareja de lesbianas entonces todo lo anterior se desestabiliza. Ellos no tendrían que estar interesados en probarnos nada con relación a su areté, su hombría, su capacidad de seducción a través de la fuerza. Saben de antemano que no tendrán éxito.

Para el imaginario ortodoxo masculino, una pareja de mujeres que ha elegido una variante sexual que los excluye, no sólo está exenta de todo valor como sujeto social sino como actrices de esa realidad en la que supuestamente no existimos porque todo nuestro mundo está tapiado por el silencio. Quedaría, por supuesto, la posibilidad de ser la típica fantasía masculina en la que dos mujeres se aman sólo para que ellos las contemplen y más tarde las ensarten con sus miembros a las dos, haciéndoles saber que el verdadero gozo de toda hembra será siempre completado en la cópula. No somos inocentes. Probablemente al ayudarnos a trasladar el material, aquellos muchachos pretendían asegurarse la entrada nocturna a la habitación que construiríamos con Clara. Ayudarnos, ayudaba a consolidar sus fantasías.

Quedaría sólo una posible tesis por exponer: la de la ayuda desinteresada y auténtica. Esa que asegura la idea en ciernes de que en la Cuba del siglo XXI, los únicos participantes de la realidad que siguen marginando a las minorías están instaurados en el poder. Y aunque esta sea una mala noticia, ya que el poder genera el 100 por ciento de los discursos visibles, siempre hemos tenido fe en los intersticios, en aquello que se cuela secretamente por las rendijas y que en el caso cubano se convierte en una forma más de contestación a un discurso político que se ha dado sostenidamente a la masculinización de la nación.

Dicha masculinización ha sido reforzada con la imagen de un líder en botas y barbudo, de quien se destaca invariablemente el tamaño de sus miembros reproductores para reforzar el valor de sus proezas, siempre positivas, a través de consignas e imágenes simbólicas.

En un país donde los niños, en los primeros diez años de edad escolar, gritan cada mañana la aspiración de ser como otro gran líder reforzado en sus atributos masculinos, su poder de seducción, su arrojo y su belleza, debemos entender que ha llegado la hora de la sobresaturación de fetiches varoniles y que junto a la crisis del poder, se instaura, con pausa, una crisis de la masculinidad que tiene por supuesto sus ecos en la comunidad lesbiana cubana.

Para una buena proporción de la población heterosexual masculina, las mujeres que los han excluido de sus preferencias sexuales, ya no son unas enfermas aberradas y obscenas. Esto no es por supuesto un dato cuantificable. Nada en Cuba lo es. Las estadísticas de violencia, homosexualidad, travestismo, transexualidad, discriminación laboral de las mujeres, racismo y otros muchos síntomas desagradables a la sociedad "revolucionaria" han sido firmemente sepultadas.

Todos aquellos investigadores cubanos y extranjeros que se han dado a la tarea de examinar estos datos han sufrido la prohibición y la consecuente frustración de sus proyectos. Sin embargo, el simple y localizado gesto del grupo de muchachos colaborando desenfadados con el proyecto de habitación de una pareja de lesbianas en provincia, habla, cuando menos, del desplazamiento de imaginario que ha sufrido positivamente la heteronormatividad cubana.


Más información: http://www.rompiendoelsilencio.cl/
Publicado por Colombinah @ 21:53
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Comentarios
Publicado por OswaldoLilly
viernes, 15 de julio de 2005 | 22:46
Es más que obvio que el tema de la homofobia no se circunscribe a determinados países. Hay homófobos en Cuba como los hay en norteamérica o en la Europa libre, pues estas manifestaciones, al igual que el racismo, el apartheid o el machismo, provienen de un subjetivismo que es consecuencia de la incomprensión y la falta de honestidad autoanalítica individual.
Estoy seguro que en Cuba hoy asistimos a la gestación un cambio mental en las generaciones jóvenes, que por muy en alto que tengan el concepto revolucionario (que como todo, también tiene su lado bueno), tarde o temprano despertarán y cambiarán su nación para siempre.
Artículo bastante revelador, Colombinah. Saludos.
Publicado por CarmenVives_24
s?bado, 06 de agosto de 2005 | 23:08
Todo lo que el hombre tiene le ha sido regalado, pero es triste cuando no se da cuenta cabal y se siente superior a sus hermanos de género. Cierto lo que comentas, oswaldo, pero el mundo está así...loco de remate. Llorando
Publicado por CarmenVives_24
s?bado, 06 de agosto de 2005 | 23:10
Y sobre el lesbianismo, que por otro lado existe y existirá en cualquier país y en todo tiempo una cosa: hágase libremente como cualquier actividad humana sin dañar a nadie. Tanto lesbianas como no lesbianas tienen derecho a ser libres, a amar, a expresar su cariño a quien quieran con respeto. ¿no les parece?
Publicado por jokimii
lunes, 05 de septiembre de 2005 | 20:10
¿Haxta cuando imperará la cordura? q dejen a cada quien ser como quiere sex, mientras haga una vida xin q afecte a los demax. Sonrisa
Publicado por Visitante
mi?rcoles, 07 de noviembre de 2007 | 2:20
En efecto, Colombinah, es muy dificil combatir estructuras tan arraigadas en el imaginario colectivo de las personas como la heteronormatividad. Yo soy de México y ciertamente hay escenarios comunes en tu país y en el mío. La gente acepta y promueve ese status quo heterosexual casi inconscientemente y, cuando se dejan ver atisbos de conductas homosexuales, muchas veces lo sepultan (como tú dices) en ese intento de perpetuar lo que creen y lo que conocen. Sin embargo, esto representa un gran problema para los gays, pues nos vemos obligados a aceptar un status quo en el que nosotros los gays no tenemos cabida, al menos no de manera plena. O sea, en México es prácticamente imposible andar de la mano con tu pareja, ya sea porque te ven feo o porque los mismos gays tienen bien arraigada a la heteronormatividad de tal manera que parece inconcebible darle la mano a tu pareja. Claramente, es imposible formar una homonormatividad porque deberíamos cambiar radicalmente las formas de pensamiento
Publicado por Visitante
mi?rcoles, 07 de noviembre de 2007 | 2:26
En efecto, Colombinah, es muy dificil combatir estructuras tan arraigadas en el imaginario colectivo de las personas como la heteronormatividad. Yo soy de México y ciertamente hay escenarios comunes en tu país y en el mío. La gente acepta y promueve ese status quo heterosexual casi inconscientemente y, cuando se dejan ver atisbos de conductas homosexuales, muchas veces lo sepultan (como tú dices) en ese intento de perpetuar lo que creen y lo que conocen. Sin embargo, esto representa un gran problema para los gays, pues nos vemos obligados a aceptar un status quo en el que nosotros los gays no tenemos cabida, al menos no de manera plena. O sea, en México es prácticamente imposible andar de la mano con tu pareja, ya sea porque te ven feo o porque los mismos gays tienen bien arraigada a la heteronormatividad de tal manera que parece inconcebible darle la mano a tu pareja. Claramente, es imposible formar una homonormatividad porque deberíamos cambiar radicalmente las formas de pensamiento
Publicado por Visitante
mi?rcoles, 07 de noviembre de 2007 | 2:32
Tradicionales y que están en vigor. Sin embargo, podemos volver estas estructuras más flexibles… si bien no iremos en contra de ellas, las reformaremos de tal manera que den cabida a los gays. Necesitamos un espacio en el imaginario colectivo que nos otorgue libertad y que nos permita vivir plenamente. Para ello debemos lograr un cambio en la mentalidad, debemos desatar nuestras ideas y nuestras emociones, pues seguir ocultándolas fomenta justamente lo que no queremos: el mantenimiento de esa realidad que no nos concibe ni nos deja ser.
Publicado por Visitante
mi?rcoles, 24 de diciembre de 2008 | 6:25
http://www.rompiendoelsilencio.cl/articulos/articulos_1may07_4.htm
Publicado por Visitante
mi?rcoles, 24 de diciembre de 2008 | 6:26
http://www.rompiendoelsilencio.cl/articulos/articulos_1may07_4.htm
Publicado por Visitante
martes, 30 de diciembre de 2008 | 18:57
De hecho es así invitado felicitaciones Rebotado
Publicado por Visitante
jueves, 12 de febrero de 2009 | 17:01
Pongo esto por dos amigas lesbianas ue siempre estaran juntas aunque las discriminen RebotadoRebotado
Publicado por Visitante
viernes, 15 de mayo de 2009 | 18:10
hasta en esto hay censura en cubva no puede serrrrrrrr
Publicado por Visitante
domingo, 31 de mayo de 2009 | 5:15
Ser lesbiana es dificil en cualquier lugar del mundo, sea cuba o las aleutianas, la cosa está no el los lugares sino en la gente
Publicado por DFisgona
martes, 02 de junio de 2009 | 18:36
soy lesbiana.... y que
Publicado por LaLoba
jueves, 02 de julio de 2009 | 16:38
bueno, yo he aprenido que una lesbiana puede obtener todo lo dulce de una flor sin enfrentar a los pulgones de la sociedad... todo es cuestión de inteligencia y sagacidad, ¿no creen?
Publicado por LESY
martes, 28 de julio de 2009 | 20:02
DIFICIL ES SER LESBI EN CUBA, EN ARUBA, EN ARABIA Y EN MORAVIA..
Publicado por Visitante
martes, 11 de mayo de 2010 | 5:48
las amo sigan delate un argentino que ama a las cubanas suerte chicas Muchas risas