Una canción en formato MP3, el código de una aplicación o un sistema operativo pueden evitar su libre intercambio entre usuarios¿Estás de acuerdo en una red sin restricciones?
Hoy día, Internet es el campo de batalla entre dos grupos cada vez más antagónicos: por un lado, están todos aquellos que presionan por un modelo de difusión comercial del ciberespacio, sustentado en una aplicación estricta y global de las leyes de propiedad intelectual; por el otro, participan los que propugnan por una Web no restrictiva, apoyada en la difusión de software de código abiertoy en determinados mecanismos como licencias "libres" y de copyleft en general.
Ambos grupos pertenecen al ecosistema internáutico y coadyuvan al mantenimiento presente de su diversidad; no obstante, el equilibrio entre ambos bandos es inestable y delicado. Lo que está en juego, más allá de intereses comerciales o de legislaciones nacionales, es el propio paradigma de difusión cultural que prevalecerá en el futuro entre los cibernautas de todo el orbe.
Qué son los sistemas DRM
En las economías modernas, la propiedad intelectual hace referencia a una legislación que regula el uso —tanto privado como pú blico— de las creaciones culturales, las invenciones industriales y las innovaciones tecnológicas.
Las leyes de propiedad intelectual, por lo regular, abarcan un triple ámbito:
1. Los derechos de autor o copyright. Sirven, por ejemplo, para controlar la utilización y la difusión de obras literarias, fotografía, video y música.
2. Las patentes. Constituyen un monopolio legítimo, que se utiliza para garantizar la explotación exclusiva de una determinada obra, invento o innovación durante un lapso de tiempo.
3. Las marcas registradas. Protegen el uso exclusivo de ciertas palabras, diseños e imágenes ligadas a mercancías, servicios o soluciones específicas.
La Administración de Derechos Digitales (Digital Rigths Management o DRM) aglomera una serie de tecnologías a nivel de software y de hardware, capaces de restringir la posibilidad de que los usuarios o sus equipos electrónicos realicen acciones no autorizadas con material protegido por copyright.
Esto significa que los sistemas DRM son tecnologías capaces de limitar o de prohibir el uso no acreditado —previo pago— de determinadas creaciones y obras culturales. Las protecciones anticopia de los discos compactos musicales o de los DVD son un buen ejemplo de mecanismos de este tipo.
El DRM no es un fenómeno nuevo. Microsoft, por citar un caso relevante, lleva casi seis años dedicada al desarrollo de soluciones como Windows Media DRM (www.microsoft.com/windows/windowsmedia/es/drm/), una plataforma que "permite proteger y entregar de forma segura contenido a la carta y de suscripción para su reproducción en un PC, un dispositivo portátil o un dispositivo de red".
Cómo funcionan
Diversos productos integran sistemas DRM, aunque todavía es posible evadirlos con relativa facilidad, pues están habilitados sólo en software. Sin embargo, muchos analistas esperan un cambio radical, cuando los sistemas de protección se incorporen directamente en el procesador de la PC y en múltiples equipos electrónicos, como reproductores de DVD, televisores y equipos de audio.
En una PC con DRM integrado en el hardware, por ejemplo, la copia o reproducción no autorizada de contenidos digitales protegidos sería imposible o estaría limitada a un número de operaciones preestablecido. Así, una canción en formato MP3 el código de una aplicación o un sistema operativo evitarían su libre intercambio entre usuarios.
La simiente de los sistemas DRM basados en hardware es ya una realidad incipiente. Hoy día, equipos de cómputo como la ThinkVantage de IBM, la Optiplex de Dell y un amplio rango de laptops de Toshiba, HP y Samsung, incluyen un chip denominado Trusted Platform Module (TPM: módulo de plataforma confiable), que puede ser utilizado en un amplio rango de características de seguridad basadas en hardware.
En el futuro, el TPM podría fungir como un efectivo sistema de protección para DRM, si se integra dentro del propio procesador del equipo y se extiende a otros aparatos, como los teléfonos móviles. Ésta parecería una de las rutas más probable.
Aún se confía en soluciones de software para proteger el copyright mediante contraseñas, firewalls y programas de cifrado de datos. Se espera, sin embargo, que un soporte completo para la computación segura basada en hardware esté disponible con el próximo lanzamiento del sistema operativo Windows, denominado Longhorn.
Veremos que pasa.