Entre las obras profanas se destacan dos de tamaño excepcional: "El Clave bien Templado", que es una colección de preludios y fugas en las cuales queda documentado por primera vez nuestro moderno sistema musical: la división de la octava en doce semitonos iguales, de modo que todos los tonos de la escala cromática tienen la misma importancia. Lo anterior quiere decir: que una melodía puede iniciarse indistintamente en cualquiera de estos doce tonos existentes sin que cambie su carácter. Al final de sus días, Bach se encontraba trabajando en otra inmensa obra de carácter polifónico instrumental, "El Arte de la Fuga", que ya no pudo terminar.
Hace 250 años que murió uno de los más prestigiosos creadores de la historia de la música clásica, Johann Sebastian Bach; virtuoso e incomprendido en su época como otros grandes genios, hasta que la historia musical le devolvió, aunque él ya había desaparecido, el mérito de recordar su música eternamente.
El 28 de julio de 1750 se fue uno de los más prolíficos genios de la historia de la música. Un compositor del periodo barroco que no tenía comparación con ningún otro virtuoso de su época tocando el órgano y el clavicímbalo.
Estamos hablando de Johann Sebastian Bach, del que apenas ayer se cumplió el 250 aniversario de su muerte. Se dice fácil, pero hablamos ni más ni menos que de un cuarto de milenio.
Nacido en Eisenach el 21 de marzo de 1685 en una familia que durante siete generaciones dio origen, al menos, a 52 músicos de importancia, Bach fue y sigue siendo conocido como el mayor maestro del contrapunto.
Además, es conocido su carácter elitista, ya que solamente tocaba frente a personajes de las grandes cortes. Hoy en día, por fortuna, todas las clases sociales podemos disfrutar de su música sin que se nos reprima.
Como muchos otros autores clásicos Bach recibió diversos reconocimientos por parte de muchos críticos y músicos en su faceta de intérprete, pero también recibió numerosas críticas como creador debido a que su música no respondía ya al nuevo gusto de la época.
Casi todos preferían una música menos intelectual y compleja; les era difícil pensar, interpretar, soñar.
Bach nació en el verdadero foco del protestantismo y fue éste el credo que profesó toda su familia y en el luteranismo nacieron sus obras; el coral, expresión ideal del canto religioso en las iglesias protestantes.
Estuvo casado dos veces: primero con su prima María Bárbara que murió en 1720 y después con Anna Magdalena Wülken. Tuvo once hijos y nueve hijas, de los que solo le sobrevivieron cinco hijos y cuatro hijas.
Las bases de su técnica musical se encuentran en el aprovechamiento de toda su formación, especialmente en el enriquecimiento de la antigua polifonía, donde la fuga llega a su punto culminante. La estructura de las formas armónicas bachianas es inagotable; sus temas fugados suponen una nueva interpretación del antiguo motete a capella, creado a partir del texto.
En sus adaptaciones al órgano surgen motivos libres o derivados de la melodía con un contenido estrictamente musical. Los géneros creados por sus antecesores: el coral, el preludio, la sonata, el concierto, la obertura y la suite, adquieren con Bach una personalidad nueva. Conoció en su juventud a los compositores franceses del barroco y en 1717 descubrió a los primitivos italianos: Albinoni, Corelli y sobre todo Vivaldi, de quien transcribe varios conciertos.
La música de Bach constituye un fenómeno único y fundamental que influye sobre el desarrollo de la música de Occidente. Fue Mendelssohn quien lo dio a conocer (Pasión según San Mateo, 1829). En 1850, Schumann, Liszt y otros músicos fundaron la Bach-Gesellscaft que recogió y editó las obras de este genio.
Bach escribió más de 2000 cantatas, la Gran Misa (de rito católico), tres Magnificats, motetes, preludios, fugas, etc. Se conservan dos de sus cinco Pasiones (La Pasión según San Mateo y la Pasión según San Juan). Entre sus obras más divulgadas encontramos: los Conciertos de Brandenburgo, los Oratorios de Navidad, de Pascua y de la Ascensión, conciertos, suites y sonatas para diversos instrumentos.
Son además bien conocidos algunos de sus hijos que le sucedieron en la misma profesión, tales como: Carl Phillip Emmanuel, Johann Cristian, Johan Christo Friedrichph y Wilhelm Friedemann.
En un ambiente de horizontes limitados se desenvolvió la vida de BACH, no obstante lo cual creó todo un mundo en sus obras inmortales. Recorriendo las etapas de su vida nos impresionará su sencillez, su ejemplar conducta moral, su profunda fe, su bondad generosa; una sola pasión lo dominó a lo largo de su extenso cauce: la pasión por la música.
Su reconocimiento póstumo llegó lamentablemente tarde, décadas después de su muerte, coincidiendo con el florecimiento del romanticismo musical.
Un recuerdo para este genio que 250 años después nos sigue haciendo vibrar.
Vale.