Gilles de Laval, Barón de Rais, nacido en 1404, fue uno de los hombres más ricos de Francia. Además de bebedor y mujeriego, Gilles de Laval fue un gran estratega militar.
Fue compañero de Juana de Arco en su campaña contra los ingleses por la liberación de Francia. Recibió en brazos a Juana cuando fue herida en el asalto de París.
Después de que ella fuera traicionada, vendida a los ingleses y quemada en la hoguera, Gilles de Rais, se retiró a su castillo y organizó grandes fiestas y torneos, fue conocido por su generosidad con todos, incluso financió la construcción de capillas y templos.
Después de años de derroches, su fortuna se agotó y tuvo que vender sus propiedades; pero, siendo un noble, Carlos VII prohibió su compra. Entonces conoció a un italiano, Francesco Prelati, famoso por su conocimiento de las ciencias ocultas.
Este hombre la aseguró que obtendría oro mediante el sacrificio de niños pequeños a Satanás. Gilles de Rais, se convirtió en violador y asesino de niños, tomaba a los hijos de sus siervos y les desnudaba, los dejaba correr en el bosque y les daba caza acompañado de sus perros.
O los degollaba en los calabozos de su castillo, utilizaba la sangre en rituales mágicos, y quemaba los cuerpos. (Re:“El libro de la vida sexual”, de J. J. López Ibor, Danae). Sus crímenes fueron descubiertos y fue juzgado y ejecutado el 26 de octubre 1440, colgado sobre una pira ardiente.
Margaret Alice Murray en un apéndice a “The Witch-Cult in Western Europe”(Appendix V”Notes on the Trials of Joan of Arc and Gilles de Rais”, edición electrónica de www.sacred-texts.com), apunta que hay evidencias acerca de que los antepasados de Gilles de Rais eran hadas (a las que identifica, desmitificándolas, con un pueblo pigmeo viviendo en Europa), además especula sobre la pertenencia de Gilles de Rais y Juana de Arco a un movimiento religioso subterráneo, al Culto Diánico, religión de la brujería ritual, en la que estarían envueltos una parte importante de la población, desde el pueblo bajo hasta la misma Corte del Rey.
El cuerpo de Gilles de Rais, fue retirado de las llamas rápidamente por sus seguidores, y en el lugar de su suplicio su hija levantó un monumento, donde las mujeres lactantes iban a rezar para tener leche abundante.
Dos años después de su ejecución Carlos VII anuló sus sentencia y rehabilitó su figura.