¿Quién hubiera pensado que aquella jovencita que bailaba a escondidas en el almacén de un bar en Érase una vez en América acabaría siendo una chica neumática en los noventa y toda una ganadora del Oscar en el milenio que nos ocupa?
Lo cierto es que la carrera de Jennifer Connelly, que incluye más de veinte títulos, ha pasado por todo eso y mucho más.
A los 10 años Jennifer Connelly ya hacía spots publicitarios y trabajaba como modelo. Un año más tarde era captada por Sergio Leone para su Érase... en la que fue su primera participación en el cine. Y ya apuntaba maneras.
Con el paso de los años su trabajo como actriz pasó por varios altibajos. Colaboró con varias series de televisión hasta que se dio a conocer para el gran público gracias al papel protagonista de la aventura titulada Dentro del laberinto de Jim Henson, en la que actúa junto al cantante y actor David Bowie.
A continuación protagonizó películas que no tuvieron excesiva repercusión en la taquilla como Algunas chicas de Michael Hoffman, Labios ardientes de Dennis Hopper y Destinos opuestos de Bryan Gordon.
Pero en la década de los noventa su carrera interpretativa vive un punto de inflexión. Participa entonces en películas de más repercusión comercial como De amor y de sombras junto a Antonio Banderas, Semillas de rencor de John Singleton, Mulholland Falls: la brigada del sombrero de Lee Tamahori o El secreto de los Abbott de Pat O'Connor.
Pero es con la entrada en el nuevo milenio cuando le llegan por fin los premios. En 2000 rueda la sorprendente Réquiem por un sueño y al año siguiente se vuelve a salir en Una mente maravillosa.
Su sorprendente interpretación en esta última le permite ganar en un mismo año el Oscar y el Globo de Oro a la mejor actriz de reparto.
En Una mente maravillosa Jennifer Connelly encarna a la mujer del matemático y Premio Nobel John Forbes Nash (Russell Crowe) y gracias a su magistral interpretación fue premiada con el Oscar en la categoría de mejor actriz de reparto.
Indindiscutiblemente, el trabajo de Connelly en el papel de Alicia Nash merece sólo calificativos elogiosos. La actriz norteamericana construye una esposa abnegada que, ante el derrumbe psicológico de su marido, aguanta en todo momento el tipo, dándole un apoyo que a la postre consigue sacar a flote al matemático.
El tándem Connelly-Crowe se alimenta mutuamente en una historia de amor y superación personal que, como coincidió en destacar la mayoría de la crítica especializada, tiene en esta joven pero experimentada actriz uno de sus puntos más fuertes.
Y en 2003 nos cautiva con su papel de científica junto al actor Eric Bana en la esperada Hulk del director Ang Lee.
Con un Oscar en su haber y un futuro brillante, todavía hay Jennifer Connelly para rato.