Científicos de Estados Unidos y Japón descubrieron una proteína que prolonga la vida de ratones mediante el control de la insulina, aunque hay divergencia sobre si alargaría la vida de los humanos o mejoraría la calidad de su vejez.
Pero yo digo que sea una u otra cosa, cualquiera de las dos será buena para el género humano, ¿O no?
Según los autores del descubrimiento publicado en la revista Science , la proteína podría ser la base de una terapia para extender la vida o al menos retardar los efectos de la edad en una persona.
"Podría ser uno de los pasos importantes hacia el desarrollo de una terapia contra el envejecimiento", señaló Makoto Kuro-o, autor principal del estudio, en el que participaron investigadores del Centro Médico UT Southwestern en Texas y científicos japoneses.
Harry Dietz, un experto en genética de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore (Maryland), intentó bajar las expectativas, al indicar en la revista que "no se trata de una varita mágica contra el envejecimiento".
Sin embargo, Dietz añadió que el descubrimiento se acerca mucho a la concreción del sueño de llegar a la vejez sin achaques.
"Hemos descubierto algo que tal vez tenga la capacidad de hacer que la vejez sea más rica", señaló.
La proteína, identificada como "Klotho", existe en varias especies animales y se adhiere a las células al circular en el torrente sanguíneo. Descubierta originalmente en 1997, la proteína fue bautizada con el nombre de una deidad griega que controla la duración de la vida del hombre.
Según el estudio, investigaciones previas habían demostrado que los ratones que carecían de "Klotho" mantenían una apariencia normal hasta los tres o cuatro meses de vida. Sin embargo, después comenzaban a mostrar signos de envejecimiento tales como atrofia dérmica, osteoporosis, arterioesclerosis y enfisema, y morían a los dos meses de vida.
Para su último estudio, los científicos crearon una cepa de ratones mutantes en los que el gen de "Klotho" generaba más proteína de lo normal. Esos ratones tuvieron una longevidad superior de entre 19 y 31 por ciento en comparación con roedores normales.
¡Ahí la llevan!