lunes, 29 de agosto de 2005

La verdad de las mentiras

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En su búsqueda de la verdad, los seres humanos han llegado al límite de inventar sustancias como el llamado “suero de la verdad” (pentotal sódico) e instrumentos como el polígrafo, mejor conocido como “detector de mentiras”, sin que a la fecha se pueda tener plena confianza en ellos, pues existen múltiples casos que documentan dicha aseveración.

¿Podemos imaginar un dispositivo para detectar cuando las personas dicen la verdad o mienten, con un ínfimo grado de falibilidad?

Pues ahora otro cruce de la ciencia con la tecnología abre nuevas perspectivas al respecto. Se trata de un descubrimiento llevado a cabo por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania, quienes hallaron que mentir o hablar con la verdad requiere distintas actividades en el cerebro humano.

Para el estudio, efectuado por Daniel Langleben y su equipo de colaboradores, se utilizó la técnica de imagen por resonancia magnética funcional (IRMF) para rastrear la actividad cerebral de 18 voluntarios que fueron sometidos a un método de interrogación conocido como “Prueba del Conocimiento de Culpabilidad”.

A cada participante le fue entregado un sobre con el cinco de tréboles de un mazo de cartas de póquer y se les pidió que lo escondieran en alguno de sus bolsillos sin revelar qué carta tenían. Posteriormente fueron sometidos a una prueba de IRMF durante la cual se les mostró una serie de naipes mientras se les interrogaba si alguno de ellos correspondía a la carta en su poder. Asimismo, se les pidió que contestaran de manera negativa cuando vieran el cinco de tréboles.

Según Langleben, “algunas secciones del cerebro que ejercen un papel significativo en cómo los seres humanos prestan atención, monitorean y controlan los errores, estuvieron, en promedio, más activas en los voluntarios cuando mentían que cuando decían la verdad. Si hablar con la verdad es la respuesta normal (por default) del cerebro, entonces mentir requiere un incremento de la actividad cerebral en las regiones involucradas en la inhibición y el control”.

Dado que la IRMF es una forma más directa de medir la actividad cerebral que el polígrafo, los resultados del experimento indican que podría tener ventajas sobre dicho aparato, que sólo mide tres respuestas fisiológicas: respiración, presión sanguínea y capacidad de conducción eléctrica de la piel, misma que se incrementa con el sudor.

Langleben cree que el estudio debe incorporar individuos de diversas lenguas y grupos demográficos a fin de establecer una base de comparación que genere un método más confiable.

Debido a que las respuestas fisiológicas pueden variar entre los individuos y en algunos casos ser reguladas por los mismos, el polígrafo no se considera 100% confiable en la detección de mentiras, sin embargo, aún es muy pronto para asegurar que la IRMF no puede ser burlada.

¿Será?


Añadir comentario


Todo esto está bien pero como siempre, la subjetividad permea. Y en asuntos policíacos más aún, sobre todo si lo aplicamos en México, jeje. Muchas risas


mira, Nube, que no quiero ser sarcástico, simplemente realista. ¿Lo sabes, no? Un abrazo., Guiño


Habrá mentiras que son verdades? lo dudo jejeGuiño Bueno el post. Saludines:]