sábado, 17 de septiembre de 2005
410x475px - 27.1 Kbytes

“Crónicas de Narnia”, una cinta de aventuras que mezcla elementos de `El señor de los anillos` y `Harry Potter`, llegará a México en diciembre.

Los niños lo saben: sólo un tonto cerraría la puerta del ropero... por dentro. Porque entonces podrían ser trasladados a un mundo fantástico que podría llamarse, por ejemplo, Narnia, del que deben salir victoriosos o derrotados. O no salir.

Con la película "Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el ropero", veremos a cuatro niños ingenuos pero al mismo tiempo aventureros: los hermanos Lucy, Edmund, Susan y Peter Pevensie, quienes luego de su error convivirán con enanos, faunos, centauros, gigantes... y leones que hablan.

La historia del escritor y apologista cristiano Clive Staples Lewis (Belfast, Irlanda, 1898), que al ser publicada en 1950 inició una serie de siete libros, llegará a las pantallas mexicanas en diciembre como uno de los estrenos más esperados.

El león, la bruja y el ropero narra las experiencias de los hermanos en la Inglaterra de la Segunda Guerra Mundial, quienes ingresan al mundo fantástico de Narnia a través de un ropero mágico mientras juegan a las escondidas en la casa de campo de un profesor.

Lo que no saben, es que Narnia vive bajo un invierno eterno que no tiene Navidad, maldición de Jadis, la bruja blanca. Y así, con la guía del gobernante noble y pacifista de Aslan, un león que habla, enfrentan su destino.

"Es demasiado fantasioso para un relato", fue la crítica que entonces lanzó J. R. R. Tolkien, el escritor de El señor de los anillos, a su amigo C. S. Lewis, quien no hizo mucho caso. Comentario que ahora también ignoran Disney y el hijastro de Lewis, Douglas Gresham, los cuales coproducen la película.

Tolkien y Lewis, además de ser amigos son dos de los novelistas más leídos del siglo XX, y tras pertenecer en Oxford al grupo informal de los Inklings (juego de palabras que puede ser traducido como "los que mojan la pluma en tinta"), coincidían en gustos y vivencias.

Fueron expertos en los sistemas sociales del medioevo, los paradigmas del héroe, los cimientos de las sociedades indoeuropeas, en el mundo fantástico y vivieron la guerra de cerca. Y por medio de sus personajes tuvieron la intención de regresar a la sociedad lo que perdió con sus guerras.

Lewis lo hizo a través de un discurso literario impregnado de cristianismo, cuyos principios adoptó a edad adulta. Sin constatar que esto se refleje en pantalla, se ha estudiado la referencia que el león Aslan hace a Jesucristo.

O el hecho de que sus siete libros tengan como eje central los siete pecados capitales. En El príncipe Caspian (1951), la lujuria; en La travesía del viajero del alba (1952), la avaricia; en El trono de plata (1953), la pereza; en El caballo y el muchacho (1954), la soberbia; en El sobrino del mago (1955), la ira; en La última batalla (1956), la envidia; y en El león, la bruja y el ropero, la gula.

Lo cierto es que si la virtud narrativa que tenía C. S. Lewis logra ser trasladada al cine por el director Andrew Adamson, el espectador, ya sea niño o adulto, vivirá un momento de entretenimiento puro en el primer nivel de lectura.

En el resto de los niveles, en donde podría caber la filosofía o la religión que impregnan la obra de C. S. Lewis, habrá quien se pregunte por qué en esta época nos ofrecen la oportunidad de cerrar los cines por dentro para transportarnos a mundos de héroes o traidores que enfrentan maldiciones.
Publicado por Nubeblanca77 @ 17:35
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Colombinah
sábado, 17 de septiembre de 2005 | 22:33
Aynx yo exta si quiero verla...el tema es atractivo no?Guiño
Publicado por jokimii
martes, 15 de noviembre de 2005 | 19:53
Suena interesante, pero no está en cartelera. Habrá que buscarla en los videorentChica