Curiosamente, a la flor del Día de Muertos o cempasúchil le gustan las luces de colores rojo y azul, al menos en las primeras etapas de su vida, según un estudio realizado por estudiantes del Centro de Desarrollo de Producto Bióticos (Ceprobi), del Instituto Politécnico Nacional.
Al estudiar las primeras 48 horas de germinación de la semilla de esta planta, cuyo nombre científico es Tagetes Erecta L. , así como los 10 días posteriores, en los que aparecen hojas y brotes de flor, los estudiantes de maestría en ciencias, Denisse Ubaldo Suárez y José Alicvajan Díaz Espinoza, midieron, bajo la dirección de la doctora Silvia Evangelista Lozano, diferencias en el porcentaje de semilla que nace y en la salud de sus brotes, dependiendo de la luz con que fueron iluminadas.
Las semillas de esta planta, que producen flores amarillas y anaranjadas, fueron divididas en cinco grupos, los cuales recibieron luces de colores rojo, azul, verde, blanco y también hubo un grupo de control que se dejó germinar en la oscuridad, según el estudio de los jóvenes científicos, presentado el 12 de septiembre en el Primer Congreso Nacional de Investigación Estudiantil, en el IPN.
El porcentaje más alto de germinación de semillas ocurrió bajo la luz roja, donde 99 por ciento de las semillas presentó brotes. En segundo lugar de efectividad se observó al cultivo bajo luz azul, en el cual hubo un porcentaje de germinación de 95 por ciento de las semillas.
Todos los estudios se realizaron en las instalaciones del Ceprobi, localizadas en Yautepec, Morelos.
Las semillas fueron colocadas en cajas de Petri libres de contaminación y enriquecidas con nutrientes, a una temperatura promedio de 28 grados centrígrados y con porcentajes de humedad relativa de 65 por ciento .
El resultado final del estudio también permitió ver que la luz blanca, que es la más parecida a la que llega a la Tierra desde el Sol, quedó en cuarto lugar en porcentaje de efectividad para el cultivo de cempasúchil, pues sólo se pudo obtener 86 por ciento de germinación de la semilla, detrás del 89 por ciento que se midió con luz amarilla.
Aquellas semillas que fueron colocadas en la oscuridad tambén germinaron, pero sólo 23 por ciento y con deformaciones en sus brotes.
Los biólogos, que presentaron su reporte entre otras 350 investigaciones de estudiantes, detallaron que las luces roja y azul también permitieron que la planta tuvieran tallos más rojos, hojas más verdes y mayor pigmentación en sus flores. Cada uno de estos signos externos indican mejores propiedades nutricionales.
Las semillas que germinaron en la oscuridad presentaron deformaciones como hojas enroscadas y blancuzcas, las cuales no se pudieron revertir cuando las semillas fueron sembradas y expuestas a luz natural.
"Pudimos ver que cuando la planta es cambiada de la luz con que germinó hacia la luz natural, sufre un poco de estrés y le toma unos días adaptarse, pero a fin de cuentas reproducen el mismo patrón de crecimiento, saludable o enfermizo que tienen los primeros dos días", explicó Denisse Ubaldo.
Aunque el estudio presentado no aborda detalladamente lo que ocurre cuando el germen de la planta es llevado a un sustrato de suelo, los jóvenes desean investigar qué variaciones hay en el crecimiento y pigmentación de la llamada flor de muertos si transcurre todo su periodo de vida bajo luces de diferente color.
Es posible que el crecimiento pueda acelerarse y también aumentarse la longitud de la planta, según estiman los jóvenes investigadores.