lunes, 19 de septiembre de 2005

Romeo y Julieta en Bellas Artes

284x170px - 11.0 Kbytes

Llena de colorido y de calidad vocal y músical, la ópera Romeo y Julieta, basada en el clásico de William Shakespeare, concluyó temporada la víspera en el Palacio de Bellas Artes, que vibró con el talento y sensualidad de la soprano rusa Anna Netrebko y el tenor mexicano Rolando Villazón.

La función de gala con la que se celebró el XX aniversario de Pro Opera, tuvo como invitados especiales al presidente de México, Vicente Fox Quesada y a su esposa Marta Sahagún, quienes atestiguaron la historia de amor y odio entre Romeo Montesco y Julieta Capuleto.

Basada en la obra dramática del escritor británico William Shakespeare, la ópera en cinco actos de Charles Gounod, con libreto de Jules Barbier y Michel Carré, contó también con la participación de cantantes como Noé Colín, María Katazarava, Gerardo Gracíacano, Dante Alcalá, Armando Gama, Mayté Cervantes y Guillermo Ruiz.

Bajo la dirección escénica de Alejandro Chacón, con la música a cargo de la Orquesta y Coro del Teatro de Bellas Artes, con la dirección concertadora de Enrique Patrón de Rueda, la ópera se convirtió en una verdadera fiesta.

Y es que la última función de la tradicional historia de amor que se desarrolla en la Verona del siglo XVI, festejó las primeras dos décadas de vida de la agrupación Pro Opera, que desde noviembre de 1985 es la asociación civil que ha generado los proyectos operísticos más ambiciosos presentados en México.

La asociación Pro Opera, que actualmente preside Ignacio Orendain Kunhardt, mantiene su objetivo central de ser un grupo que promueve el arte lírico y trae a México a los cantantes de ópera más afamados de Estados Unidos y Europa, en colaboración con el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Por eso, a la celebración se unieros diversas personalidades como el secretario de Educación Pública Reyes Tamez, la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Sari Bermúdez y el director general del INBA, Saúl Juárez.

Además, pudo observarse al Premio Nobel de Literatura 1982, el colombiano Gabriel García Márquez y el escritor e historiador mexicano Ernesto de la Peña.

Al final, todos de pie en la sala principal del Palacio de Bellas Artes, aplaudieron a los cantantes que dieron vida a la historia de amor, en especial a la soprano rusa Anna Netrebko, quien demostró su calidad vocal al encarnar magistralmente a la Julieta que se mata para mantenerse junto a su amor.

La ópera, que tuvo su estreno mundial el 27 de abril de 1867, en el Teatro Lírico de París y que se estrenó en México el 22 de diciembre de 1882, en el Gran Teatro Nacional, se desarrolla en cinco actos y en cinco espacios: Gran sala del Palacio de los Capuleto, El jardín del Palacio de los Capuleto y La celda de Fray Lorenzo.

Pero también en La habitación de Julieta, donde se da la escena más sensual de la historia; el telón se levanta y aparecen en el lecho de amor los amantes de Verona entrelazados, mostrándose su amor luego de un casamiento clandestino que esconden, sobre todo, después de que Romeo ha matado en un enfrentamiento a Tebaldo, primo de Julieta.

Allí comienza la verdadera tragedia de los amantes, hijos únicos de las familias rivales, Romeo, que es exiliado por el Duque de Verona cuando mata a Tebaldo, y Julieta, quien es obligada a contraer matrimonio con París.

La gran calidad dramática de Netrebko logra una interpretación redonda de la bella Julieta, quien finge su muerte ayudada por una pócima que la hará dormir por dos días, para ser rescatada por el gallardo Romeo, pero las malas pasadas del destino, impiden que el amante se entere de la estrategia.

En un final hermoso, desarrollado en la cripta de los Capuleto, ocurre el desenlace de la historia escrita por Shakespeare, y fue tan emotivo que la madre y hermana del tenor mexicano Rolando Villazón, se abrazaron con lágrimas en los ojos y se pusieron de pie.

Sobre el escenario llovieron los claveles y las rosas lanzadas por amigos y familiares de los cantantes; todo el público se puso de pie para aplaudir a los intérpretes de "Romeo y Julieta" y también a los creativos, como la escenógrafa Patricia Gutiérrez, el iluminador Manolo Toledo y el vestuarista Adán Martínez, que fueron reconocidos al final de la función.


Añadir comentario


Uys síp, de lo que me perdí.