El primer intento de excavación sobre el canal de la mancha comenzó en el año 1880 cuando la compañía Beaumont & English empezó los trabajos debajo del mar. El proyecto nunca llegó a concretarse.
Por muchos años, el Reino Unido se opuso a crear un enlace con el resto de Europa. Existía recelo de que esta unión significara mayor integración europea y la pérdida de su insularidad. Para los británicos el túnel bajo el canal de la mancha era un "invento diabólico" que les traería invasiones, epidemias y plagas del continente.
En 1955 esto cambió gracias al anuncio del Ministro de Defensa Británico, quien proclamó que no se opondrían más a crear un enlace. Para 1957 se creó "el grupo de estudio del túnel del canal", alianza entre varias compañías británicas y francesas, con el objetivo de construir un subterráneo que uniera estos dos países.
En 1960 este grupo propuso un sistema de vías compuesto por dos túneles centrales y uno de servicio; método que fue empleado finalmente en lo que actualmente es el Eurotúnel.
El proyecto fue lanzado oficialmente en 1973, pero no fue hasta 1986 cuando los gobiernos de Gran Bretaña y Francia anunciaron sus intenciones de crear este enlace y buscaron patrocinantes privados para su construcción.
La fabricación del túnel comenzó en 1987. Las máquinas perforadoras iniciaron el trabajo desde cada una de las costas.
El túnel fue formado por tres galerías y tienen una longitud total de 50,4 kilómetros, cuyo trayecto cubre el canal de la Mancha entre Inglaterra y Francia.
En diciembre de 1990 se televisó en directo por un costo de cinco millones de dólares americanos, el apretón de manos entre los obreros de uno y otro país cuando se unieron por primera vez las dos secciones del túnel.
Se removieron en total siete millones de toneladas de escombros y se emplearon más de 15 mil trabajadores en la obra.
Dos siglos de proyectos e intentos por comunicar, vía terrestre, Inglaterra con el resto del continente europeo terminaron con la llamada "obra más importante de la ingeniería del siglo XX", señalada por los británicos como el fin del aislamiento de Europa.
Estos sueños viejos de construir un enlace entre el Reino Unido y la Europa central, se hicieron realidad en 1994 con la apertura del túnel de Europa.
El sistema del Eurotúnel posee una capacidad para transportar 600 trenes diarios en ambos sentidos. Además de ofrecer el servicio para pasajeros, también transporta automóviles y camiones.
El trayecto entre Londres y París tiene una duración de tres horas. Cada tren alcanza una velocidad de 140 Km/h debajo del mar, tienen una longitud de 800 metros y pueden transportar hasta 180 automóviles y 12 autobuses. Los trenes de mercancías pueden transportar 28 camiones.
En total hay 195 Km. de recorrido incluyendo los 45 Km. de la terminal británica y los 50 Km. de la terminal francesa. Los servicios de mantenimiento y emergencia utilizan el túnel central y, si fuera necesario, los pasajeros podrían salir a pie por ese túnel. Por estar construido debajo del mar, el clima es artificial y la tecnología usada en los rieles en el Eurotúnel del canal Inglés permite un mínimo ruido.
La compañía Eurotúnel tiene una concesión de los gobiernos británico y francés para gestionar el túnel hasta el año 2052, cobrando el acceso para cada una de las líneas ferroviarias. Los trenes que transportan pasajeros sin vehículos los gestiona Eurostar, compañía conjunta de las líneas ferroviarias nacionales británica y francesa.
A mayor tecnología, mayores costos
No todo fue como se esperaba cuando se inauguró el Eurotúnel, la acumulación inesperada de costos de la obra y los intereses bancarios eran exorbitantes. Aunado a esto, las compañías de trasporte marítimo entre Francia e Inglaterra, emprendieron una política de recortes de precios de hasta un 66 por ciento, lo cual hizo que los pasajeros prefirieran este sistema por ser más económico.
Año tras año, las pérdidas aumentaban hasta el punto de no tener dinero para pagar los sueldos de sus empleados.
Según los analistas y economistas expertos en la materia, el desplome económico del Eurotúnel se debió a lo malos cálculos de los costos reales, el retraso de la inauguración, las irreales previsiones del tráfico de personas dispuestas a utilizar este sistema, los elevados precios de los pasajes y la feroz competencia de compañías aéreas y marítimas, lo cual los obligó a realizar un replanteamiento como empresa.
Después de todo esto y a pesar de las cifras negativas, en 1998 la compañía comenzó a obtener pequeñas ganancias. Actualmente veinte millones de personas atraviesan el túnel y la cifra crece año tras año. Según los ejecutivos es ahora cuando la compañía ha empezado a ver "una luz al final del túnel".