Salmón es el nombre que comúnmente se le da a varias especies de peces de la familia Salmonidae. Actualmente, es uno de los peces más apreciados en todo el mundo, tanto por los amantes del buen comer como por los fanáticos de la pesca deportiva.
Sus cuerpos son alargados y están cubiertos por pequeñas escamas redondeadas de bordes lisos y una aleta carnosa entre la aleta dorsal y la cola. Suelen medir aproximadamente un metro y veinte centímetros, sin embargo, se conocen algunos que han llegado a medir un metro y sesenta centímetros.
El peso promedio ronda los 6 kg, pero se han capturado especímenes de más de 45 kg. La fecundidad de las hembras oscila entre 1.200 y 2.300 huevos por kilogramo de peso corporal.
El salmón se divide, principalmente, en las especies del Atlántico y las del Pacífico. Las primeras se pueden hallar en las frías aguas del hemisferio norte, que van desde la zona cercana al Polo Norte en la que se ubica Groenlandia, Islandia y Noruega hasta el mar Cantábrico.
Igualmente, incluye la costa que va desde Connecticut, en Estados Unidos de América, hasta la Península del Labrador en la zona ártica de Canadá.
Dentro de esta especie se distingue el salmo salar o salmón común y el salmo trutta, conocido comúnmente como trucha.
El salmón del Atlántico está considerado como uno de los peces de mayor valor deportivo, dada su fortaleza y la lucha que inicia una vez es capturado. Esta especie es capaz de vivir tres o cuatro procesos reproductivos.
Por su parte, las especies del Pacífico habitan en el océano del mismo nombre y se distinguen en cinco tipos: Oncorhynchus Nereka o salmón rojo, Oncorhynchus tshawytscha o salmón real, Oncorhynchus gorbuscha o salmón rosado, Oncorhynchus keta y el Oncorhynchus kisutch o salmón plateado.
Estas especies se distinguen de las del Atlántico en que son semélparos, es decir, que mueren después de reproducirse.
Son agresivos con los otros machos al momento de la reproducción y cuando se dirigen al mar en su etapa juvenil. Cabe destacar, que generalmente crecen más que el promedio a causa del largo tiempo que permanecen en el océano, por lo que resultan muy atractivos para quienes se dedican a la pesca deportiva.
Luchar o morir
El salmón es un pez anádromo, es decir, que nace en agua dulce, migra a aguas saladas para crecer y luego vuelve al agua dulce para reproducirse. Poco se conoce de su vida en el mar porque habita en zonas muy profundas. Sin embargo, se sabe cómo es su proceso reproductivo.
Las hembras ponen los huevos en las cabeceras de los ríos, entre los meses de noviembre y enero. A los dos meses, salen de allí unas larvas con un enorme saco vitelino que hace sumamente difícil sus movimientos. Durante ese tiempo se mantienen escondidas entre las piedras hasta que se consume la bolsa, unos dos meses después.
Es entonces, cuando comienza su vida juvenil. Cuando ya tienen un año empiezan su viaje río abajo, rumbo al mar.
Una vez en la desembocadura, permanecen un período allí para aclimatarse al nuevo ambiente.
Posteriormente, se dedican a vivir en el mar hasta que deciden reproducirse, momento en el que retornan a su lugar de nacimiento.
En ese instante es cuando libran una fuerte batalla río arriba, para depositar los huevos en la cabecera del mismo. En ese tiempo, en el que nadan corriente arriba a una velocidad media de 6,5 km diarios, sólo se alimentan de sus reservas y luchan fieramente por su supervivencia.
Al llegar, la hembra cava con su cola en el fondo del río con el fin de preparar el lugar donde depositar los huevos que el macho cubrirá con esperma. Terminado el rito, muchos de los peces exhaustos se dejan arrastrar por la corriente y mueren. No obstante, los pocos que logran regresar al mar se recuperan y vuelven al año siguiente a su río para reproducirse.
Hoy en día, es muy común la cría de salmones fuera de su hábitat natural, con fines comerciales. Este proceso consiste en la crianza de peces en centros de cultivo tanto en agua dulce y mar, durante el lapso de unos dos años.
Prácticamente, todo el pescado de esta especie que se consume proviene de estas granjas especialmente diseñadas para albergar a los peces y darles las condiciones más parecidas a las naturales para que se desarrollen y luego sean vendidos a los mayoristas.
Actualmente, el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia, Chile y Noruega son los mayores productores de salmón en el mundo, siendo estos dos últimos quienes producen el 70% de la producción mundial.