martes, 20 de septiembre de 2005
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La historiadora, de Elizabeth Kostova, arrasa en el mercado editorial más grande del mundo desde el primer día de su puesta en librerías. La escritora recibió un anticipo de 2 millones de dólares, y ya tenía firmado el contrato para la película por otra cantidad similar, aun antes de que fuera impreso. Las historias de la Edad Media siguen dominando, desde las editoriales, la oferta voraz para un público ávido de refugiarse en el pasado.

¿Cómo se hace un best-seller? La fórmula pertenece a pocas personas como Elizabeth Kostova, autora de la nueva sensación editorial en Estados Unidos y Europa, titulada “La historiadora”, un libro que aborda el mito de Drácula a través del tiempo.

Traducida a 30 idiomas desde su lanzamiento, la escritora estadunidense recibió un anticipo de 2 millones de dólares de la editorial Little, Brown & Company, a las 48 horas de ofrecer “el producto” en una subasta editorial.

El mercado voraz e implacable en el que se ha convertido la industria del libro logró, a base de una gran campaña publicitaria, que el mismo día del lanzamiento “La historiadora” vendiera más ejemplares que El código Da Vinci en el mismo lapso.

En ocho semanas, la nueva novela —que llegará a México esta semana — superó al libro “superventas” de Dan Brown en Estados Unidos:

“No me importaría nada que el nuevo libro rebase a El código Da Vinci en ventas, sobre todo porque nosotros tenemos los derechos al español de las dos novelas”, dice visiblemente entusiasmado Joaquín Sabaté, director de Editorial Umbriel.

Antes de aparecer en librerías, el libro ya había sido comprado por Sony Pictures para realizar la versión cinematográfica que se estrenará en 2006. La multinacional compró los derechos de la novela por 2 millones de dólares, misma cifra que pagó la editorial:

“En el sector editorial vivimos en un mundo de absoluta locura. Hemos hecho una primera tirada en español de 200 mil ejemplares, pero estamos ya preparando las máquinas para sacar otra tirada de otros 200 mil. La demanda es altísima”, estima Sabaté.

Señor Vlad

¿Qué pasaría si el legendario vampiro Drácula siguiera vivo? La pregunta fue el motor de Kostova para iniciar la novela ambientada en tres épocas del siglo XX que recorren los treintas, cincuentas y setentas. La historia hunde sus raíces en la Edad Media y se aproxima a un misterio que había aterrorizado incluso a los poderosos sultanes otomanos, y que actualmente aún hace temer a los campesinos de la Europa del Este.

La historiadora empieza con un narrador anónimo, la hija de 16 años de un diplomático radicado en Amsterdam, que al abrir los libros del Kama Sutra se encuentra las cartas amarillas escritas por Paul, su padre, quien fue profesor universitario.

Las misivas siempre están encabezadas con la misma frase: “A mi querido e infortunado amigo”.

Cuando la adolescente interroga a su padre sobre el misterioso contenido de las cartas, Paul comienza a revelar la historia de su vida. Hasta entonces, Paul había sido incapaz de contarle a su hija la verdad sobre la obsesión que ha guiado su existencia: encontrar los restos de Vlad, El Empalador.

La hija descubre una historia que comenzó con la extraña desaparición del mentor de Paul, el profesor Bartholomew Rossi, un historiador que se esfumó misteriosamente durante su investigación sobre Drácula.

Paul emprende un viaje a Europa tras las huellas de su querido maestro y recorre antiguas bibliotecas en Estambul; monasterios en ruinas en Rumania; remotas aldeas en Bulgaria; escenarios en Holanda y Turquía; pero nada. Cuanto más se acercaba a Bartholomew Rossi, más se aproximaba a un misterio, que evidentemente desvela al final de la novela de 700 páginas.

“Es un misterio que ha dejado un rastro sangriento en manuscritos, viejos libros y canciones susurradas al oído. Para Paul y su hija llegar al final de la búsqueda puede significar un destino mucho peor que la muerte. Porque a cada paso que dan se convencen más de que él les está esperando. Y en sus corazones retumba una pregunta angustiosa... ¿Es posible que la tumba de Vlad El Empalador esconda algo más que el cuerpo de un asesino legendario?”, advierte el anuncio de la novela.

Kostova, de 40 años, ha dicho que quería retratar a un Drácula más humano:

“Un Drácula como cualquier mortal, porque fue una personal real y no el Drácula de ficción de Bram Stoker.”

La autora se basa en la historia de Vlad Tepes, más conocido como Drácula, que nació en Rumania (1428-1476). Hijo de Vlad Dracul (caballero de la Orden del Dragón-1431) y nieto de Mircea el Grande, soberano de Valaquia (1368-1418), Vlad fue uno de los príncipes rumanos que por su personalidad llamó la atención y ocasionó el interés de sus contemporáneos.

Para algunos incluso Vlad fue un defensor de la independencia de su país y del cristianismo, mientras que para otros fue un criminal que torturaba, atormentaba y mataba para satisfacer su obsesión patológica.

“Todavía hoy, para muchos rumanos, es una figura heroica que frenó el avance del imperio otomano, aunque nadie puede negar que fuera un sádico”, dijo Elizabeth Kostova en su gira por Londres.

Fue uno de los tres hijos legítimos de Vlad El Diablo, príncipe de Valaquia (antiguo principado danubiano que integró con Moldavia el reino de Rumania). Actualmente ambos lugares constituyen dos regiones geográficas: la Mutenia, situada al este del río Olt, y la Oltenia, al oeste.

Aunque en la historia de Vlad no hay nada seguro, se estima que nació en 1428 en Sighisoara, Transilvania, situada en la región de Brasov y fundada en 1280. Actualmente se conserva la mansión donde residía, conocida como Bran Castle. Reinó como príncipe de Valaquia en 1448; de 1456 a 1462, y finalmente en 1476, año de su muerte. Lo llamaban también Tepes (empalador) ya que ese método de asesinar era la pena capital que más aplicó durante su gobierno.

En la novela, la hija del diplomático va buscando en diferentes épocas la verdadera tumba de Vlad y encuentra una serie de libros con el símbolo de un dragón, que Kostova eligió como imagen para su libro.

“Quise escribir una historia de aventuras en la que los héroes no fueran Indiana Jones, sino estudiosos, bibliotecarios, archivistas y por supuesto historiadores”, dijo la autora.

Kostova dedica la novela a su padre, quien fue la primera persona que comenzó a contarle historias sobre Drácula cuando era niña y se mudaron a Eslovenia por un traslado.

“En realidad este es un libro sobre viajes. Drácula siempre ha estado asociado a viajes y lugares preciosos. Mi padre nos llevó a viajar al este y oeste de Europa y durante el camino él siempre me contaba historias simpáticas sobre Drácula. Yo amaba esas historias”, explicó.

Y también:

“Empecé escribiendo una novela sobre Drácula pero poco a poco descubrí que también estaba escribiendo una historia de amor a través del telón de acero, una historia sobre una joven mujer que ha sido educada en un ambiente muy intelectual y muy sobreprotector.”

Kostova invirtió 10 años de su vida en la investigación y escritura de la novela. Nacida en New London, Connecticut, se crió en Estados Unidos, se graduó en Yale, tiene una maestría por la Universidad de Michigan —donde ganó el Premio Hopwood a la mejor novela—; luego se fue a Bulgaria a donde llegó siete días antes del golpe de Estado que derrocó al dictador Todor Zhivkow:

“Fue una época increíble”, recordó al comentar que allí conoció a su actual marido Georgi, un informático búlgaro que actualmente trabaja en la misma universidad que ella.

¡A leerla chicos!
Publicado por Nubeblanca77 @ 23:54
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Comentarios
Publicado por jokimii
miércoles, 21 de septiembre de 2005 | 2:52
Ays, exo comentaba justo en otro artículo...habrá que leer a exta seño a ver q tal es su prosa y tb su historia jeje ¿superará a Stocker o está detrás en aparato publixitario de xiempre?Avergonzado