miércoles, 21 de septiembre de 2005
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Se conoce como el fenómeno de El Niño a los diversos acontecimientos producto de la interacción entre la atmósfera y el océano Pacífico, que afectan el cambio climático global. Una de las consecuencias más latentes de esta interacción es el aumento de la temperatura de la superficie del mar en una extensa área del Pacífico ecuatorial.

Este fenómeno se inicia cerca de Australia e Indonesia, donde la temperatura de las aguas superficiales se eleva unos cuantos grados por encima de lo normal. Gradualmente, este máximo de temperatura se desplaza hacia el Este y alrededor de seis meses después, alcanza la costa de América del Sur, en el extremo Este del Pacífico.

Mientras esto sucede en el océano, en la atmósfera se produce una alteración de la presión atmosférica. La dirección y la velocidad del viento cambia y se desplazan las zonas de lluvia de la región tropical. Como consecuencia, mientras una parte del mundo recibe fuertes lluvias e inundaciones, en la otra se producen las más fuertes sequías.

Los daños son muchos. Las excesivas precipitaciones provocan pérdida de cultivos y en la producción pecuaria aumenta la tasa de mortalidad del ganado; además, la sequía suele aumentar la propensión de incendios forestales que pone en riesgo la biodiversidad. Las poblaciones se vuelven más vulnerables a las enfermedades habituales como infecciones respiratorias agudas, cólera, dengue, diarreas, entre otras. Las aguas calientes del océano mata algunas especies marinas, afectando los arrecifes de corales y provocando la migración de peces a otros lugares.

El Niño puede aparecer en un rango de dos a siete años. La intensidad y duración son variables y difíciles de predecir, aunque existan en la actualidad unos receptores en el pacífico para detectar la llegada del fenómeno.

Estos equipos suministran a través de un satélite, información permanente a sofisticadas computadoras sobre la temperatura del mar y la fuerza de los vientos.

Para los científicos del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de los Estados Unidos existe una conexión entre este fenómeno y el calentamiento global de la tierra, tal como lo reportaron en 1999, cuando expresaron que los eventos de El Niño se han vuelto más frecuentes y con mayor impacto en los cambios climáticos que en el siglo anterior debido a un incremento en las temperaturas globales.

Definitivamente, un niño que causa estragos.
Publicado por jokimii @ 2:13
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Comentarios
Publicado por Nubeblanca77
miércoles, 21 de septiembre de 2005 | 3:05
WOWO, es muy triste saber que muchas de las causas son provocadas por nosotros y que nada hacemos para remediarlo xDdloco
Publicado por Sayuuz
lunes, 14 de noviembre de 2005 | 17:29
De hecho es ultrareconocido que las causas de las últimas catástrofes no son "naturales", sino inducidas por el daño que le hemos hecho al planeta. Pero este siglo es el siglo de la carrazón. ¿Necesitamos más golpes para entender?loco