viernes, 23 de septiembre de 2005
 

Hablar del oficio de los políticos en México —independientemente de que éste oficio haya dejado de ser importante— es meterse en camisa de once varas por lo laberíntico del asunto.

Hoy me ha dado sin embargo por hacer una reflexión, no sobre el estado vergonzoso de la política (que la verdad, además de desastrosa, poco me interesa), sino de los cuadros sociales vinculados con ella y que forjan opiniones, conductas y decisiones que van más allá de lo que parece.

Y un cúmulo de preguntas —son demasiadas— que me vienen al coco son:
¿Para quién trabajan los diputados y los políticos, o más bien, para quién deberían de trabajar?

¿Es esta gente servidora del pueblo o no lo es?

¿Buscan representar al pueblo, para qué?

¿El sueldo que perciben —no hablemos del término devengar, por Dios— quién se los paga?

Y si el gasto sale de nuestros esfuerzos, ¿debemos pagar las rapacerías de esta gentuza que se dedica a robar, a engañar, a hacer escándalos públicos y un largo etcétera?

¿No son acaso estos tipos los encargados de legislar para que haya orden —dije orden— en el país?

Yo me hago estas preguntas porque son justamente los políticos, encubiertos en su atmósfera de invulnerabilidad, los que se rasgan las vestiduras —ahora mismo estoy pensando en Caifás, jeje—ante la creciente inseguridad, ante el aumento de los secuestros, de los videoescándalos, del mordiente narcotráfico, mientras que ellos mismos, encubiertos bajo un velo de legalidad —olvidémonos de los conceptos de dignidad y decoro— son los primeros en no cumplir con su deber, en jugar el juego de las traiciones, en ser una carga para el pueblo, en hacerle daño al país que los vio nacer bajo su cielo.

Porque hoy en México las disputas por el poder no son otra cosa que orgías salvajes, bestiales espectáculos que no tienen nombre. Lo mismo podemos ver el denigrante espectáculo de una maestra hinchada y podrida en dólares pelearse con otro pelafustán de la misma catadura que está al frente de un partido de poderosos ladrones, que los actos de impunidad y favorecimiento de “amigos del poder”, dando las peores muestras de un "bigbrother" de la vida real auspiciado con recursos del pueblo, digno de perros de presa, y que me perdonen los animales por decir esto. Ya lo dijo Da Vinci: «Verdaderamente, el hombre es el rey de los animales, pues su brutalidad supera a la de éstos».

A mí no me interesa que se despedacen —que se maten si quieren por el jodido poder—, pero las preguntas que he hecho en el proemio me siguen bullendo en la pinche cabeza.

¿Quién le paga al presidente de un partido político? Obviamente no le pagan los políticos, eso está claro. ¿Quién le paga a una diputada como la maestra de marras? No le paga el presidente de un partido, eso también está claro.

Todos ellos viven del erario federal, viven del pueblo, de todos nosotros. Todos ellos. Para decirlo con claridad, todos los políticos son, sin excepción, empleados del pueblo, pues. Y si son empleados del pueblo, entonces el pueblo es el jefe de los políticos. Y si el pueblo es el jefe de los políticos, pues…. que se aguante el pueblo, que se joda el pueblo.

El pueblo, los ciudadanos, la sociedad civil, o como se le quiera llamar, es el jefe de esta turba de engañadores sinvergüenzas. No hay uno solo que no tenga el jodido rabo sucio, o como se dice acá en México, “la cara cagada”. Uno solo. Y por supuesto, ellos lo saben muy bien.

Pero si es el pueblo el jefe de todos estos cabrones con fuero, ¿no debería acaso decidir qué hacer con ellos? Lo digo porque no solucionan ni arreglan nada, se la pasan grillando, elucubrando traiciones, generando conflictos, peleándose entre sí. Viven inmersos en una alterada guerra de intereses, en una guerra de grupos, en un tobogán de egoísmos. No hay otras palabras para decirlo. El pueblo no importa nada; que se joda el pueblo. El país está cada vez más calavera, hemos perdido años preciosos en pleno siglo veintiuno y aún seguimos sin esperanzas. Coño.

Y conste que no hablo de la gente emprendedora —al menos no de la asociada al poder—, sino de los políticos.

Me pregunto si alguna vez esta maestra —para seguir con el mismo caso—ha actuado de buena fe preocupándose realmente por los niños, por que se construyan escuelas, por difundir la educación, por ayudar verdaderamente a los maestros sin utilizarlos, por promover mejoras docentes , por todo eso. Y que no se me diga que eso es competencia del Gobierno, por favor. Todo el que se precie de ser patriota, de querer a México, —y más aún estando en el poder después de ser elegido por el “jefe pueblo”— está obligado a hacer algo en favor de su país

Y me pregunto igualmente si aquél presidente de partido, que más parece un pequeño dios tirano y que debe captar ríos de dinero como si fuera un rey— se ha ocupado alguna vez, pero de corazón, por la gente que le paga y lo sostiene.

¿Quién fiscaliza realmente a los partidos? —ojo, dije fiscalizar, no hacerse de la vista gorda—. ¿O no es cierto que todos ellos sólo piensan en el modo traicionero y sucio de labrarse un camino oscuro hacia la silla de poder, que desde ya les quedará grande?

¿Tiene que cargar México con este lastre?

¿Qué no hay otras opciones?

Y esto es sólo una ojeada rápida y menor acerca de la política, pero ya dije que no quiero meterme en camisas de once varas.

Que me disculpe el jefe pueblo por decir tanta bobería, jeje.


Publicado por OswaldoLilly @ 19:33
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Comentarios
Publicado por Nubeblanca77
sábado, 24 de septiembre de 2005 | 1:37
WOWO Oswaldo, no quiero ni pensar lo que sucederá el día que el "jefe pueblo", como tú le dices, se canse. Esperemos a ver que pasaArdiendo
Publicado por CarmenVives_24
sábado, 24 de septiembre de 2005 | 1:49
Todo lo dicho es verdadero, así que el cambio todavía viene muy lejos jejeSonrojado
Publicado por Sayuuz
domingo, 06 de noviembre de 2005 | 20:07
Sólo las revoluciones hacen cambios drásticos, lastimosamente. Los cambios pacíficos engendran este tipo de monstruos, como la gente y los partidos que se muerden la cola en busca del poder y las grandes fortunas. Pronto nos anunciarán los nuevos ricos de México, de los cuales el 99.9% procede de la mierda de partidos que tenemos. Que los ahorquen jeje. :]
Publicado por jokimii
miércoles, 16 de noviembre de 2005 | 21:48
Todo lo que dices es cierto Oswaldo. Triste y vergonzoso para México, pero es lo que hayloco
Publicado por Luzamor
martes, 16 de diciembre de 2008 | 1:19
Disculparte?
al contrario, grax por poner esto
smuacjChica
Publicado por Azorin
martes, 30 de junio de 2009 | 22:31
Bueno, bonerías boberías para nada, solo grandes verdades de nuestro querido y depauperado y saquedo méxico... que tanto ha aguantado a esos saqueadores!