viernes, 23 de septiembre de 2005
400x241px - 27.1 Kbytes

He visto, como el griego, las urbes de los hombres,
los trabajos, los días de varia luz, el hambre;
no corrijo los hechos, no falseo los nombres,
pero el voy age que narro, es...
autour de ma chambre.

Ahora que me entero de que las remesas de dólares que envían nuestros hermanos inmigrantes desde los EEUU ha roto su propio récord, —no voy a hablar de dinero, Dios me libre—he sentido remordimientos por la parte de culpa que me toca.

Estoy hasta las cachas de que se diga siempre lo mismo, de que no se reconozcan las verdaderas causas de esta masiva migración de mexicanos que se van —con todo lo que eso implica— por falta de oportunidades en la patria que los vio nacer.

Dije que no hablaré de dinero, y por tanto, no daré cifras oficiales, que por lo demás es casi seguro de que están trampeadas. Simplemente hablaré de dos o tres cuestiones que nos supone a los mexicanos que nos hemos quedado un gastazo enormemente descomunal, y lo que es peor, que no sirve para nada.

Veamos: ¿Cuánto dinero se gasta cada año para llevar adelante el aparato electoral? Más allá de la manipulación de los números, he dicho que no daría cifras: prefiero dejarlo a la imaginación de cada quien. Sólo diré que con el doloroso gasto de las campañas de algunos se podrían crear miles de empleos, construir miles de escuelas, levantar miles de hospitales, hacer miles de bibliotecas, y aún nos sobraría caña.

Pregunta: ¿De qué nos sirve gastar tanto en elecciones si los que son elegidos no hacen nada por el beneficio popular? ¿Por qué se van los mexicanos?

¿Y el oneroso gasto de los partidos políticos? ¿Cuántos negocios sucios, familiares y de grupo se montan con este dinero que tanta falta le hace a los otros? En un país como México, cuyos niveles de pobreza superan los estándares más altos, aunque trate de ocultarse, es una verdadera vergüenza que suceda esto.

Pero yo quería hablar del desempleo, y por tanto, de su contraparte, el problema migratorio. ¿Por qué se van los mexicanos de su propia tierra? Nueve de cada diez lo hace por necesidad. No hay trabajo suficiente en México. Ya no alcanza para todos y la brecha crece más y más.

Gentes que han estudiado carreras profesionales se la pasan haciendo filas en la cola del desempleo. Se busca un profesionista y van mil a las entrevistas. Novecientos noventa y nueve se quedan atrás, una vez más, sin una luz de esperanza. Al margen del amarillismo y la manipulación social, esto ocurre todos los días, pero no se dice. Hay que “salvaguardar la imagen” del Gobierno en turno.

Contrariamente, el avasallante discurso oficial predica sobre números alegres y empleos fantasmas que de nada sirve conocer, aunque lo anuncien por la televisión. Panfletos de este tipo no resolverán el problema sino que lo agravan.

Pregunta: ¿Cuánto se gasta en publicidad en radio y TV por decirle todo esto a los mexicanos que todavía quedamos? ¿Cuánto dinero se tira —o más bien, pasa a hinchar las cuentas de los magnates de la comunicación— para intentar “convencer” con mentiras?

Los mexicanos se van porque no encuentran trabajo. En México cada día somos más, pero los empleos, que deberían aumentar cada año, por el contrario se reducen. ¿Cuántas empresas están cerrando hoy por la ciega carga impositiva que les supone emprender un negocio? ¿Y el dinero de los impuestos que cobran, quien se lo gasta? ¿Los partidos políticos, los diputados, la burocracia con sus sueldazos de miedo?

Los mexicanos se van porque necesitan sobrevivir. Detrás de cada uno de ellos hay una familia, una responsabilidad, una necesidad. No pueden dejarse morir de hambre, coño.

Pregunta: ¿Nos sirve de algo abocarnos a “defender” una política migratoria en vez de atacar el verdadero problema que es la falta de trabajo y de oportunidades? ¿Cómo es que los gobernantes, los políticos, los diputados, etcétera, no pueden entender esto?

Tan solo con los miles de millones que se gastan en el aparato electoral —que repito, para nada sirve— se podría, con un poco de creatividad, fomentar el empleo de muchas maneras. Pero por lo visto no hay tal, nuestro entendimiento se ha cegado. ¿Por qué? ¿O es que acaso necesitamos que los chinos nos vengan a decir cómo hacerlo?

Es vergonzoso que los propios gobernantes se sientan orgullosos de que las remesas de dinero de los inmigrantes que entran al país aumenten cada año, y que además se cuelguen la medalla de la ignominia. Ese peso en el cuello los degollará tarde o temprano.

Los mexicanos se van porque el México igualitario que soñaron Hidalgo, Juárez y Morelos no existe.

Por eso se van.
Publicado por OswaldoLilly @ 20:37
Comentarios (4)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Nubeblanca77
sábado, 24 de septiembre de 2005 | 1:38
loco Desde que el dinero mueve montañas, sudamos la gota gorda para ganarlo y poder subsistir en un mundo donde lo que manda es el money. Por eso se van ¿nop?Angelito
Publicado por CarmenVives_24
sábado, 24 de septiembre de 2005 | 1:50
Elevo una oración por todos los mexicanos muertos en la búsqueda de una vida mejor para sus familiasLlorica
Publicado por Sayuuz
sábado, 01 de octubre de 2005 | 22:21
Todo es producto de un sistema corrompido hasta las tripas que dificilmente cambiará, a menos que ocurra algo....distinto jejeloco Me gustó tu artículo Oswaldo, como siempre, de frente y bien trataoDemonio
Publicado por jokimii
miércoles, 16 de noviembre de 2005 | 21:49
Buen post.Guiño