Los perros perdidos de Jerusalén serán muy pronto acogidos en un lugar de lujo, con habitaciones climatizadas, piscina, jardines y vista espectacular, en un edificio que será construido al norte de Jerusalén a iniciativa del ayuntamiento.
Tres comidas por día será otra de las ventajas del centro, comparado por el diario israelí con un hotel de cinco estrellas, que podrá acoger a visitantes susceptibles de ser luego adoptados.
"Los animales, y particularmente aquellos que han conocido sufrimientos en la calle, tienen derecho a una calidad de vida", declaró al diario el alcalde ultra-ortodoxo de Jerusalén, Uri Lupolianski.
El costo de la construcción del hotel para perros, que podrá acoger a un centenar de cuadrúpedos, está estimado en 10 millones de chekels (unos 2 millones de euros), que serán reunidos en forma de donaciones.
Y aquí surge una pregunta obligada:
¿Y los pobres para cuando?