lunes, 26 de septiembre de 2005
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La normativa de diversos festivales cinematográficos (algunos más exigentes que otros) marca que las cintas que participan en su programación sean de estreno, que vayan al festival como una propuesta de novedad para los espectadores y críticos.

Durante la semana pasada se presentó en el Nuevo Festival de Montreal una de las producciones mexicanas que seguramente en breve se difundirá en las salas mexicanas: Las vueltas del citrillo, el trabajo más reciente del director Felipe Cazals. La cinta se ubica en alguna zona próxima a la ciudad de México, con referencia visual y en créditos a Xochimilco, en los inicios del siglo XX.

Cotidianidad rural, cotidianidad de una zona que tiene en los cuarteles y en la vida de ocio de sus militares el epicentro de un relato perfectamente conseguido donde se escuchan los ecos de la excelencia rulfiana de la misma forma que los de otros novelistas de costumbres que recrearon una forma de vivir, una visión de mundo.

Si algo sobresale, de los muchos elementos con una calidad mayúscula, es el guión del propio Cazals, quien con precisión y con el sentido de sugerencia de los grandes poetas construye algunos de los diálogos más hermosos, más provocativos, más divertidos y sugerentes de los que recuerde el cine nacional. Un trabajo de escritura excepcional que requería de actores con la talla suficiente para poder dar sentido a todo lo que la palabra propone.

El director recupera a Vanessa Bauche después de Digna y le saca todos los colores y sabores de una actriz excepcional, pero no le van a la zaga, ni mucho menos, los actores Damián Alcázar, José María Yázpik (notable) o Jorge Zárate entre muchos más que forman parte de un coro de locura efímera, de descontento, de descomposición pero también de viva la vida y el presente.

Felipe Cazals se arriesga a fondo en un trabajo que apuesta por la palabra en tiempos en los que ésta poco importa para la vida cotidiana y que en el cine, con frecuencia, suele ser más un estorbo que una virtud.

Esa apuesta por lo seductor de la lengua, por la búsqueda de giros insospechados, recupera al mejor cine nacional, a su mejor literatura, a tiempos idos que no se ven en retrospectiva con nostalgia paralizante sino, por el contrario, como la búsqueda de una zona perdida que puede ser recuperada para el cine como una propuesta de gran calado para contar las historias de otra manera, desde otro punto de vista; con una colectividad en pantalla que da sentido a una noción de patria velardiana poco hecha para las indefiniciones del presente.

Felipe Cazals realiza una extraordinaria recreación de un México ido pero para recordarnos el México del presente, una geografía de cicatrices y lastimaduras que también construye ese humor taimado de los personajes de Las vueltas del citrillo, cosmos pulquero que encierra los sueños y esperanzas, el relajo vivo de quienes allí acuden, pero también sus fantasmas y su naturaleza más ordinaria y primitiva.

El director ha vuelto a proponer, sin miedos de ninguna clase, sin concesiones a nadie sino solamente a su arte, una película excepcional, un trabajo impecable que realiza un singular pacto narrativo con los espectadores, un pacto de ficción en la cual quienes estamos frente a la pantalla nos podemos sumergir sin ninguna fisura en una mirada de mundo que nos toca, que nos provoca, que nos sorprende en más de un sentido.

Cazals ha elaborado un relato de dimensiones excepcionales que pone el acento en otra clase de subversión, en la de la inteligencia, en la que los usos lingüísticos permiten y generan la creación de mundos que pensábamos idos y que nos asaltan con la fuerza de la palabra de una manera apabullante.

Esperemos la pronta distribución de esta obra en México para conocer un poco más a un director en estado de gracia.
Publicado por jokimii @ 21:35
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Comentarios
Publicado por Sayuuz
lunes, 26 de septiembre de 2005 | 23:33
Pox xi, extaremox al pendienteGuiño
Publicado por Mario Ramirez
sábado, 22 de diciembre de 2007 | 5:11
Gran pelicula, tuve oportunidad de verla en la cineteca de Monterrey el año pasado (enero de 2006) y me agrado demasiado, le batalle un poquito por el rebuscado leguaje chilango de a principios del siglo XX pero muy buena pelicula.
Ayer tuve oportunidad de verla otra vez, la transmitieron por el canal de Conaculta y la disfrute tanto como si fuera la primera vez.

Muy muy recomendable pelicula.
Publicado por Mario Ramirez
sábado, 22 de diciembre de 2007 | 5:13
Gran pelicula, tuve oportunidad de verla en la cineteca de Monterrey el año pasado (enero de 2006) y me agrado demasiado, le batalle un poquito por el rebuscado leguaje chilango de a principios del siglo XX pero muy buena pelicula.
Ayer tuve oportunidad de verla otra vez, la transmitieron por el canal de Conaculta y la disfrute tanto como si fuera la primera vez.

Muy muy recomendable pelicula.