martes, 27 de septiembre de 2005
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Siete años después de aquel artículo suyo publicado en el Hart-ford Courant que desgarraría para siempre la semblanza del padre Marcial Maciel, los periodistas Gerald Renner y Jason Berry presentan Vows of silence (Free Press, 2004).

Se trata de una cuidadosa radiografía sobre los Legionarios de Cristo y una revisión actualizada de la historia de los abusos sexuales de su fundador y guía. El libro ha comenzado a abrir polémicas en Estados Unidos, y Plaza & Janés lo pondrá a circular en México con el título, literal, de Votos de silencio.

“Vows of silence es un libro poderoso e importante”, escribe en The New York Review of Books, el crítico Garry Wills, connotado profesor de historia de la Universidad de Northwestern. “Incluso si quienes han acusado a Maciel están equivocados, la forma en que el Vaticano ha despreciado sus acusaciones, más los débiles argumentos de descargo de los Legionarios, conforman hechos perturbadores en sí mismos”.

El libro, de ahí el nombre, se concentra en el cuarto de los votos exigidos a todo legionario de Cristo. Además de los tres clásicos (pobreza, obediencia y castidad), ellos deben prometer el vow of silence, el voto de silencio hasta la muerte.

Y es a partir de esta filosofía de nunca comunicar las vicisitudes internas desde donde los autores trazan una interpretación, distante y mesurada, de por qué los Legionarios de Cristo han optado por el ensimismamiento y el mutismo frente a los demoledores testimonios de quienes, de manera cada vez más consistente, alegan haber sido víctimas sexuales del padre Maciel.

Los Legionarios de Cristo justifican su silencio bajo el argumento de que “si la Iglesia católica ha sobrevivido a más de 2 mil años de agresiones, estas acusaciones no tienen por qué afectarlos. Si los que están afuera de la iglesia, esos que nunca se han interesado en conocerlos ni comprenderlos, les atacan ahora sin tampoco conocerlos ni comprenderlos, qué caso tiene perder el tiempo en sentarse a dialogar con ellos (sic)”.

Vows of silence dedica también un apartado a los hombres agredidos hace más de medio siglo por Maciel.

Son los mismos hombres, hoy ya viejos, que a principio de 1997 contaron su experiencia a Renner y Berry, y que en apariencia no han incurrido en contradicción ninguna: Juan José Vaca, José Barba, Arturo Jurado; los hombres que ese año repetirían sus testimonios a La Jornada y otras cadenas, y luego a Círculo Rojo en aquella extraordinaria emisión; los hombres que escribieron las cartas que el Papa nunca leyó; los mismos hombres que recibieron portazos en la nariz por parte de los guardianes de la fe en el mismísimo Vaticano.

“Las acusaciones contra Maciel merecían una investigación seria”, concluye Garry Wills. “Pero al parecer no merecieron la menor atención. Y eso es preocupante, más allá de lo que se piense sobre los acusadores. Porque si esos hombres están diciendo la verdad, qué panorama tan desalentador tenemos frente a nosotros. Si lo que dicen es cierto, y Maciel es en efecto un pederasta protegido por el Vaticano, tendremos entonces que aceptar que hay un agujero negro en el centro institucional de la Iglesia católica”.

Toda una paradoja: Un libro que aborda un tema que es satanizado por la Iglesia, aunque los evangelios digan lo contrario: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Publicado por OswaldoLilly @ 19:34
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Publicado por Nubeblanca77
martes, 27 de septiembre de 2005 | 20:11
Si el asunto es cierto como parece, está en entredicho la autenticidad moral no solo de Maciel, sino de los propios legionarios, y me parece que hacer oídos sordos no hace más que crecer las sospechas. En fin, está escrito: "todo lo que el hombre sembrare, eso también cosechará".Angelito Y conste que no soy naaada religiosa, pero la vida, el Universo, son así.
Publicado por jokimii
jueves, 29 de septiembre de 2005 | 22:01
No puede hacerxe oídos xordos ante una acuxación tan grave, al menox debían de invextigar, pero el poder ex el poder jejejeRollEyes
Publicado por Sayuuz
jueves, 17 de noviembre de 2005 | 22:28
Bien, ya no es noticia conocer los entresijos del alto clero y sus abusos. Oídos sordos parece ser su mejor actitud ante la crítica de la opinión pública. Como el avestruz que mete la cabeza en el hoyo jejeAvergonzado