miércoles, 28 de septiembre de 2005
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Mientras el hartazgo de los trabajadores llega a su límite en una marcha que los hizo caminar del Monumento a la Revolución al zócalo capitalino, en el Hotel Sheraton del Centro Histórico se reunieron, ayer y hoy, los representantes de más de 30 países para promover “una agenda laboral regional”, impulsar “el empleo digno” y colocar “a la persona en el centro de toda actividad económica”.

Todo esto es de risa.

La XIV Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo (CIMIT) de la OEA, que se realizó en México, no pudo tener mejor marco que las protestas y demandas por mejoras laborales de cerca de 25 mil trabajadores sindicalizados y miembros de asociaciones civiles.

La gran movilización del llamado Movimiento Nacional de Resistencia Popular, que congrega a trabajadores sindicalizados del IMSS, CFE, SME, CNTE y cañeros, entre otros, dibujó de esta manera el escenario laboral del país.

Los trabajadores no están conformes con su situación laboral, con la dificultad que representa negociar sus conquistas laborales o defender sus contratos colectivos con sus patrones; que sus salarios no alcancen para cubrir sus necesidades básicas; que se les contrate por honorarios sin que se les garanticen sus derechos a la seguridad social, a la vivienda, etcétera.

Según información de la Secretaría del Trabajo, al final del encuentro se emitiría la Declaración y Plan de Acción de México, la cual se someterá a consideración de los jefes de Estado y de Gobierno que participarán en la Cuarta Cumbre de las Américas, a celebrarse en Mar de la Plata, Argentina, en noviembre de 2006.

Llama la atención que, ante tales condiciones, se realice en México la primera etapa del evento, y se anuncie que se asumiría la presidencia del CIMT proponiendo como tema central de la reunión “la persona y su trabajo en el centro de la globalización”.

Pero, a pesar de que este proyecto parece una preocupación regional en cuestiones laborales que afectan a América -por ello México “se atreve” a hacer propuestas en este sentido-, no se puede dejar del lado la actitud asumida por el gobierno federal en materia laboral.

Desde 2000, el gobierno de Vicente Fox ha tratado por todos los medios de impulsar una reforma laboral –la Ley Abascal– que ha sido severamente criticada por organismos internacionales: léase Human Right Watch, la OIT, Washington Office on Latin America (WOLA) y el Canadian Labor Congreso (CSQ), en detrimento de los trabajadores.

Dicha reforma niega la libre sindicación y el derecho a huelga, además de que pretende flexibilizar las condiciones laborales en perjuicio de los trabajadores, de acuerdo con análisis realizados por abogados laboralistas, como Arturo Alcalde o Néstor de Buen.

Estos consideran que avalarla representaría el fin de los derechos laborales de los trabajadores, y sus alcances llegarían a trastocar a los grandes sindicatos corporativos congregados en la CTM, la CROC y el Congreso del Trabajo que, por cierto, también se sumaron al rechazo a la llamada “Reforma Abascal”, bautizada así en honor a su impulsor, el exsecretario del Trabajo, Carlos Abascal, hoy titular de Gobernación, y expresidente de la Coparmex.

Este mismo Abascal, hace diez años, junto con el difunto secretario general de la CTM, Fidel Velázquez, impulsó la Nueva Cultura Laboral, antecedente de la “Ley Abascal”, que resume sus objetivos en 10 puntos, entre los que destacan el valor “ético y trascendente” del trabajo, cuyo lugar mayoritario “en la actualidad es la empresa, donde confluyen trabajadores, directivos e inversionistas”.

Destaca que, para poder elevar el nivel de vida de los trabajadores, es necesaria la productividad, que debe permitir una remuneración mejor, y que los esfuerzos para asegurar mayores beneficios a los trabajadores deben tener siempre en cuenta la situación económica del país y de las empresas, porque se vive en un mundo económico globalizado.

Apenas el 1 de mayo pasado, Día Internacional del Trabajo, el gobierno de Fox presumió en Los Pinos esta “Nueva Cultura Laboral” bajo un manto novedoso que resultó poco creíble.

Pareciera que el gobierno de Fox no quita el dedo del renglón y pretende impulsar, a como dé lugar, el proyecto de la “Nueva Cultura Laboral” que se creó hace 10 años, mostrándola al mundo en sus distintas modalidades: reforma a la ley o evento internacional, por ejemplo.

Pero sus intenciones chocan con la realidad de los mexicanos, pues mientras sus problemas laborales se incrementan, su poder adquisitivo disminuye y el resentimiento se traduce en la toma de calles y cierre de avenidas, provocando el caos y la incertidumbre.

Resulta entonces increíble que el gobierno mexicano se preste a encabezar la CIMIT, en lugar de solucionar los problemas sociales, laborales y económicos de la clase trabajadora.

La pregunta es: ¿Por qué el gobierno federal no apunta sus ímpetus por figurar en el ámbito internacional remediando errores y lanzando una nueva propuesta de reforma a la Ley Federal del Trabajo que no evite la libre sindicación y el derecho a huelga ni flexibilice las condiciones laborales en perjuicio de los trabajadores?

¿Por qué no deja de ser candil de la calle y oscuridad de su casa, y se reivindica con la clase trabajadora defendiendo y mejorando sus conquistas laborales?



Publicado por Colombinah @ 18:55
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Publicado por Nubeblanca77
miércoles, 28 de septiembre de 2005 | 23:19
WOWON, un dicho bastante bien aplicado en de candil de la calle, oscuridad de tu casa. Ya ni llorar es bueno...buuuuaaaaLlorica
Publicado por Sayuuz
viernes, 18 de noviembre de 2005 | 0:03
Esto ha sido desde siempre así. Afuera vamos a presumir y hasta a vociferar, como fue el caso de la cumbre de Mar del Plata (y ahora, para ir peor, hasta estamos en el foro Corea), pero de mejoras reales y efectivas para los mexicanos necesitados, nada de nada. Qué tristeza que el gobierno proceda de este modoRollEyes Veremos cuanto tiempo más aguantamos tantas pendejadas jejeloco