jueves, 29 de septiembre de 2005
Los idiotas dominan el mundo
Así como las estrellas que forman la constelación de Orión han podido ser vistas por los hombres de todas las latitudes y todas las épocas, la música también es un factor de cohesión.
Phillip Glass ha llevado esta reflexión al terreno creativo a través de la pieza Orión, que fue parte de los festejos de los pasados Juegos Olímpicos, celebrados en Atenas, Grecia, en 2004.
El espectáculo, en el que participan músicos como Eleftheria Arvanitaki, Mark Atkins, Ashley Maclsaac, Wu Man, Kartik Seshadri, Foday Musa Suso y UATKI, y en cuya gestación colaboró el citarista hindú Ravi Shankar, será uno de los platos fuertes del 33 Festival Internacional Cervantino.
El 11 de octubre, el público presenciará en la Alhóndiga de Granaditas de Guanajuato, una función de Orión, a cargo del Phillip Glass Ensemble y sus invitados, quienes tocarán instrumentos como la pipa, el didjeridoo y la cítara.
La fusión de elementos en Orión es como un resumen de la carrera de Glass, compositor omnívoro, que en sus inicios fue un bastión del minimalismo hasta su encuentro definitivo con la música de la India, el norte de África y el Tibet.
Lo mismo compone una ópera, que musicaliza tres cintas de Jean Cocteau; igual se inspira en relatos de Edgar Allan Poe que hace el soundtrack de Las Horas.
En enero participará en el elenco estelar del concierto Nunca más, que se celebrará en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México para conmemorar los 60 años del Holocausto, al lado de Ute Lemper, Giora Fiedman y Jessey Norman.
Artista multifacético, el oriundo de Baltimore charla vía telefónica desde Nueva York.
¿Qué significa “Orión” en su carrera?
Orión fue tomada de una idea alegórica; me pidieron una pieza para las Olimpiadas en Atenas, e invité a músicos de todas partes del mundo: Australia, China, Canadá, África. He estado en todos estos lugares y pensé que Orión sería un buen ejemplo de unión entre todos, ya que la constelación puede verse desde todos estos lugares.
Siempre he pensado que la música sirve para unir a la gente, pero de una forma extraña también la puede separar; así que cuando hice esta pieza pensé en la universalidad misma de la música, y en la idea, que es tan poderosa, de tocar.
¿Cuál es la diferencia esencial entre la música de Oriente y la de Occidente?
En general la diferencia más grande es que cuando hablamos sobre los elementos de la música: melodía, armonía y ritmo, en Occidente la estructura es una combinación de melodía y armonía; mientras que en Oriente se desarrolla por la melodía y el ritmo. Básicamente en Occidente tomamos el tiempo y lo dividimos; en Oriente hacemos una pausa y añadimos. En uno se divide y en otro se suma.
La que prefiero es la que conozco, y de todos los músicos con los que he tocado he aprendido algo. Cuando quiero hacer piezas como Orión llamo a músicos que conozco, como a Ravi Shankar, a quien conocí a hace 40 años. Todos ellos se relacionan con el poder del arte para la transformación; también con la idea de la transformación personal como actividad.
¿Es optimista ante el panorama ecológico, político y social del mundo actual?
No soy optimista. Vivimos tiempos difíciles. Sabemos que el Golfo de México se está “calentando” por los huracanes que vienen, tenemos problemas relacionados con el mal manejo de los recursos en Estados Unidos. Los países pobres no son culpables de esto, Estados Unidos les está haciendo creer otra cosa.
Como país tomamos la delantera para estar al final de todo; tomamos la delantera para estar hasta atrás. No creo que lo humanístico y ecológico puedan competir con la idea del desarrollo ilimitado, que es en lo que se cree actualmente.
Por otro lado, desde siempre, y sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, nadie cree en el liderazgo. Políticamente, no sé de ningún país que esté conforme con quienes los gobiernan, con el “liderazgo” que tienen; nadie cree, y es terrible: los idiotas están dominando el mundo. Sucede lo mismo en Alemania, Francia, en todos lados.
¿Qué piensa cuando observa la constelación de Orión?
Toda mi vida he visto al cielo. Cuando era pequeño conocí a alguien que hacía eso todo el tiempo. Me interesé por la astronomía y los telescopios, estudiaba también, pero sólo como amateur. Estudié las estrellas, constelaciones, y cuando las veo, lo primero que pienso es que es algo que todos vemos, luego se me va el aliento, y pienso que me gustaría verlas, alejado, en el campo, tal vez, en un lugar que no tenga más luz que la de las estrellas.
Vale.

