viernes, 30 de septiembre de 2005

Las sombras de Ulises...

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Leo en los periódicos esta mañana una noticia que me hace reflexionar: se anuncia que un arqueólogo británico apasionado de Homero ha descubierto lo que parece ser el lugar exacto donde vivió Ulises, el gran héroe griego protagonista de la guerra de Troya y de la Odisea.

Se afirma que el arqueólogo Robert Bittlestone ha identificado el área de Paliki, en Cefalonia, frente a la isla de Itaca, en el Marzo Jónico, como el lugar donde el Ulises u Odiseo levantó su palacio.

Según James Diggle, profesor de latín y griego en la universidad de Cambridge, prácticamente la totalidad de los 26 lugares que Homero describió detalladamente en la Odisea pueden identificarse con el norte de Paliki y el área circundante.

La topografía de la isla descrita por Homero se ajusta "como un guante" a esa área, asegura Diggle, coautor, junto a Bittlestone y el profesor John Underhill, de la Universidad de Edimburgo, de un libro de próxima publicación que trata del descubrimiento titulado La búsqueda de la Itaca de Homero.

Paliki fue en la antigüedad una isla separada, pero los terremotos ocurridos en esa parte del mundo desde la época de Homero, hace unos tres mil años, provocaron masivos desprendimientos de tierra que llenaron el estrecho canal que la separaba de Same, la moderna Cefalonia. La Itaca actual está al este de las otras islas mencionadas por Homero, y es montañosa, a diferencia de cómo se le describe en la Odisea.

A pesar de ello, los análisis con ayuda de ordenadores de datos literarios, geológicos y arqueológicos sobre esos lugares, unidos a las imágenes más avanzadas obtenidas mediante el uso de satélites y técnicas de visualización en tres dimensiones desarrolladas por la NASA han permitido encontrar setenta pistas que conducen todas ellas a Cefalonia. Eso es al menos lo que dice Bittlestone.

Puede ser. Así como en su momento se encontraron las ruinas de Troya callando la suspicacia de los incrédulos, igual puede suceder con Itaca, cómo no.

Al margen de que sea cierto o no lo que se anuncia, hoy quisiera reflexionar en lo siguiente: ¿Quién fue Ulises?

Según se desprende de los libros de la Ilíada y la Odisea, se puede vislumbrar a Ulises desde dos perspectivas distintas.

El primer Ulises es ese astuto rey de Itaca que participa en la guerra de Troya. Sabemos que es un hombre fuerte, gran guerrero. Un defecto nos hace percibirlo como mero ser humano: tiene las piernas demasiado cortas y gruesas. Es también el protegido de Atenea, la diosa de la inteligencia y de la guerra, la diosa que nació de la cabeza de Zeus.

El Ulises de la Ilíada es inteligente, frío, artero, fecundo en ardides. Sabe que la guerra será larga y desdichada, por ello se finge loco para no acudir. Su truco es infructuoso y al fin parte con la expedición aquea. Como venganza, propicia el terrible juramento del caballo descuartizado. Nadie volverá hasta haber tomado Troya.

Durante la campaña de Troya sabemos de su amistad con Diómedes, el hijo de Tideo, y sin duda el guerrero más formidable de la expedición aquea después del invulnerable Aquiles. Juntos espían a Troya. En una escena que muestra su fría crueldad, atrapan a un troyano, lo interrogan prometiéndole la vida, e inmediatamente lo matan indignamente.

Ulises no es popular entre los aqueos. Todos le temen por su inteligencia y frialdad. Cuando los grandes héroes no pueden determinar la victoria sobre los troyanos, cuando Aquiles ha muerto ante las flechas de Paris clavadas en su vulnerable talón, acuden a Ulises para que les aconseje el camino de la victoria. Naturalmente, el gran tramposo no falla. Urde el caballo hueco. Los aqueos toman Troya.

Tras la guerra, los aqueos se disputan las armas divinas del muerto Aquiles, forjadas por Hefaistos. Ulises gana la lid al fuerte Ajax, el descomunal hijo de Telamón, quien además pierde la vida en la contienda.
El primer Ulises es poco simpático, astuto, frío y distante. Es más tramposo que hábil. Produce un miedo reverencial entre sus toscos y brutales compañeros. Sus cortas piernas le dan un cierto aire cabruno, un aire como de diablo.

Es también el héroe patriarcal por antonomasia. Al contrario que muchos de sus compañeros, no perece en manos de su reina a la vuelta. No cae bajo el hacha doble, como el tantas veces infame Agamenón.

El segundo Ulises es Odiseo, el héroe errante que recorre el Mediterráneo de vuelta a su isla. Odiseo (o Ulises) es un nombre que agrupa infinitas leyendas de viajes y aventuras.

Este legendario viajero se superpone sobre Ulises, dando continuidad a su historia troyana. (Por cierto, hay otras continuaciones de la historia. En una de ellas Ulises acaba en Egipto tras el rastro de Helena y se desposa con ella. Antes ha robado el Paladión, la imagen mágica de Atenea, el gran amuleto que guardaba Troya y que según muchos fue la verdadera causa de la guerra).

Ulises-Odiseo viaja de vuelta a Itaca, pero le suceden infinitos infortunios y aventuras. Todos sus compañeros mueren, tras sacrificar imprudentemente el rebaño de vacas de Helios, las vacas del sol.

Mata al cíclope Polifemo (al que engaña dándose el nombre de Nadie, y así, cuando los otros le preguntan quién le ha cegado, Polifemo contesta: Nadie). Ello le gana la enemistad de Poesidón. Enamora a Calypso, a Circe ... Llega incluso a las puertas del reino de los muertos, donde habla con las sombras de los héroes.

El Ulises viajero, el Odiseo errante, es más hábil que tramposo. Es un héroe positivo, sin defectos ni infamias. Esta vez ya no se menciona la cortedad de sus piernas. Tampoco comete iniquidades ni hazañas sangrientas. Este Ulises de la Odisea dará lugar a la configuración de Simbad, y es el modelo de todo héroe viajero, real o imaginario. Sería Han Solo, en La guerra de las galaxias, por ejemplo.

Pero hay tras la cortina literaria, que es una cortina de sombras, la sombra de un tercer Ulises, el Ulises contemporáneo:

Este tercer Ulises literario es el de James Joyce. A éste podemos considerarlo como la antítesis de los anteriores, una especie de paradoja cruel.

Ulises viaja durante 20 años antes de volver al seno de su fiel Penélope. Joyce nos relata un día en la vida de Leopold Bloom, antes de volver con su infiel esposa Molly (cuyos cuatro orgasmos seguidos con el cantante de su grupo vocal aficionado conoceremos con minucioso detalle).

A Ulises le pasan grandes cosas, Bloom es la apoteosis del hombre mediocre y perdedor. Ulises es grande entre los suyos. A Bloom se le desprecia no sólo por su pusilanimidad, sino porque es un judío inmerso entre católicos irlandeses.

Ulises, como gran viajero-aventurero, es el símbolo máximo de la exterioridad. El Ulises de Joyce, en cambio, ofrece un prodigioso despliegue de una nueva literatura, la de la palabra interior.

¿Por qué Joyce la tituló como Ulises…? No se sabe, pero de lo que no hay duda es que a Joyce, más allá de su calidad como escritor, también le gustaban los chistes.



Añadir comentario


GenialChica Para mí Homero retrara al mismo Ulises u Odiseo desde dos perspectivas de su personalidad actuando en diferentes etapas del tiempo y de su vida. Lo de Joyce como dices es sólo una paradoja literaria que utiliza como técnica para resaltar los defectos del personaje de su novela. Pero Joyce, no hay que olvidarlo, fue el precursor de la abstracción sicológica de sus personajes, todo un maestro de la introspección llevada a las letras. Saludines Oswaldo.Vacilando


WOWO, será que tb hallarán la cueva de polifemo y sus restos fosilizados jejeAvergonzado


Bueno, es un Ulises como cualquier otra persona, con cambios en sus actitudes, aunque sospecho que hay algo de mito en todo lo que se ha escrito sobre él.Sonrojado


Ardiendono lo lean esta malisimoArdiendo


Se te agradece el comentario Augusto, pero difiero de tu punto de vista, aunque lo respeto. No puede dejar de tener interés una noticia relacionada con un tema que es clásico desde hace siglos, como es la gran obra de Homero el grande.

Saludos.