lunes, 03 de octubre de 2005
386x251px - 18.2 Kbytes

En el retorno de los Brujos, Pauwels y Bergier comentan que la antropología espera su Copérnico. Antes de Copérnico, la Tierra era el centro del Universo. Para la antropología clásica, nuestra civilización es el centro de todo pensamiento humano, en el espacio y en el tiempo. Compadezcámonos del pobre primitivo, sumido en las tinieblas de la mentalidad prelógica.

Cinco siglos nos separan de la Edad Media y sólo apenas empezamos a defenderla de la acusación de oscurantismo. El siglo de Luis XV prepara la Europa moderna, y son precisos los recientes trabajos de Pierre Gaxotte para que deje de considerarse aquel siglo como una barrera de egoísmo levantada contra el movimiento de la Historia. Nuestra civilización, como todas las otras, es una conjuración.

El ramo de oro, de Sir James Frazer, es una obra voluminosa y que pesa. En ella se recoge el folklore de todos los países. Ni un instante ha pasado por las mientes de Sir Frazer que pudiese tratarse de algo más que de curiosas supersticiones y costumbres pintorescas.

Los salvajes atacados de enfermedades infecciosas comen el hongo penicillum notatum; es que buscan, por magia imitativa, aumentar su potencia ingiriendo aquel símbolo fálico. También el empleo de la digitalina es una superstición.

La ciencia de los antibióticos, las operaciones en estado hipnótico, la obtención de lluvia artificial mediante la dispersión de sales de plata, por ejemplo, deberían ser causa de que empezasen a suprimirse ciertas prácticas «primitivas» del capítulo de «genuinidades».

Sir Frazer, con la seguridad absoluta de pertenecer a la única civilización digna de este nombre, se niega a considerar que puedan existir técnicas reales, aunque de un orden distinto de las nuestras, entre los hombres «inferiores», y su Ramo de oro se parece a los mapas del mundo diseñados por iluminadores que no conocían más que el Mediterráneo: tapaban los blancos con dibujos e inscripciones: «País de los Dragones», «Isla de los Centauros»...

Por otra parte, ¿no se apresura acaso el siglo XIX, en todos los terrenos, a disfrazar todos los blancos de todos los mapas e incluso los geográficos? Hay en el Brasil, entre el río Tapajós y el río Xingú, una tierra desconocida, tan vasta como Bélgica. Ningún explorador ha llegado hasta El Yafri, la ciudad prohibida de Arabia. Un día de 1943, una División japonesa armada desapareció sin dejar rastro en Nueva Guinea.

Desde la existencia de la bomba «H», los militares están realizando en secreto un censo de las cavernas: laberinto subterráneo extraordinario en Suecia, subsuelo de Virginia y de Checoslovaquia, un lago escondido bajo las Baleares... Blancos en el mundo físico, blancos en el mundo humano.

Aún no lo sabemos todo sobre las fuerzas del hombre, sobre los recursos de su inteligencia y de su psiquismo, y hemos inventado islas de Centauros y países de los Dragones: mentalidad prelógica, supersticiosa, folklore, magia imitativa.

Lavoiser declaró que no había meteoritos al afirmar: «No pueden caer piedras del cielo, porque en el cielo no hay piedras.» Simón Newcomb demostró que los aviones no podrían volar, porque es imposible que lo haga una aeronave más pesada que el aire.

El doctor Fortune se va a Nueva Guinea a estudiar a los dobúes. Es un pueblo de magos, con la particularidad de que creen que sus técnicas mágicas sirven en todas partes y para todos.

Cuando el doctor Fortune emprende el regreso, un indígena le obsequia con un sortilegio que permite hacerse invisible a los demás. «Yo me he servido de él a menudo para robar un cerdo asado a la luz del día. Siga bien mis recomendaciones y podrá birlar todo lo que quiera en las tiendas de Sidney.» «Naturalmente –dice el doctor Fortune–, jamás lo he probado.»

No sé por qué me da por recordar ahora las mordaces palabras de Charles Hoy Fort: «En la topografía de la inteligencia, se podría definir el conocimiento como la ignorancia envuelta en risas.»

Tags: Pauwels, Bergier

Publicado por OswaldoLilly @ 18:13
Comentarios (4)  | Enviar
Comentarios
Publicado por CarmenVives_24
lunes, 03 de octubre de 2005 | 21:56
Como ya he dicho antes, la ciencia actual no toma en cuenta muchas cosas que merecen al menos una revisión con una óptica sin prejuicios. Bien.Chica
Publicado por Nubeblanca77
jueves, 20 de octubre de 2005 | 1:17
Magistral. :]
Publicado por jokimii
viernes, 18 de noviembre de 2005 | 20:01
¿Hay una carrazón a verlo todo sin desechar nada? Bueno, no se puede experar otra coxa en un mundo como exte donde solo trasciende el materialismo jejeloco
Publicado por Visitante
domingo, 22 de marzo de 2009 | 0:26
podrias citar que lo copiaste textualmente de el retorno de los brujos de louis pauwels & jacques bergier, porque parece que fuera una invencion tuya.