viernes, 07 de octubre de 2005
Descifran el resplandor de Da Vinci
La foto de arriba representa el boceto de Leonardo da Vinci que ilustra una luna creciente con resplandor terrestre, tal como aparece en el código Leicester.
Hace 500 años, el genio italiano de Leonardo resolvió un antiguo problema astronómico: El misterio del resplandor terrestre; se trata de un fenómeno que se observa en la fase creciente de la luna
Quizá relacione a Leonardo da Vinci con la Mona Lisa, los submarinos del siglo 16 o, quizá, con alguna novela de suspenso. Pero por favor, de hoy en adelante, cuando pienses en el genio italiano, también pensarás en la Luna.
Uno de los trabajos más interesantes de Da Vinci no es una pintura o un invento, sin menospreciar su obra, sino algo relacionado con la astronomía. Da Vinci resolvió hace cinco siglos el viejo misterio del resplandor terrestre.
El fenómeno óptico puede observarse siempre que hay una luna creciente en el horizonte a la puesta del sol. Este jueves, como lo recuerda la NASA en su sitio de internet, fue una buena oportunidad.
Cuando ocurra esta fase de la luna, observe entre los “cuernos” que forma la parte iluminada de la luna y busque la imagen de la luna llena. Ése es el resplandor terrestre.
Durante siglos, los hombres se maravillaron por la belleza de este “brillo ceniza”, o “la luna vieja en los brazos de la luna nueva”. Pero ¿qué es? Nadie lo supo hasta el siglo 16, cuando Leonardo da Vinci lo respondió.
En nuestra era, después de los viajes humanos a la luna, la respuesta puede parecer obvia. Cuando el Sol se refleja en el contorno de la Luna, la mayor parte de ésta se oscurece, pero no completamente. Aún hay una fuente de luz en el cielo: La Tierra.
Nuestro propio planeta ilumina la noche lunar 50 veces más que lo hace una luna llena, produciendo el “resplandor ceniza”.
Visualizar hace 500 años requería gran imaginación, pues nadie había visualizado la Tierra desde la Luna. Incluso nadie sabía que la Tierra orbitara alrededor del Sol, pues la teoría heliocéntrica de Copérnico fue publicada hasta 1543, 24 años después de la muerte de Da Vinci.
Precisamente era imaginación lo que le sobraba a Leonardo. Sus cuadernos de apuntes guardan bocetos de máquinas voladoras, tanques de guerra, trajes de buceo y otros objetos fantásticos adelantados cientos de años a su tiempo.
Incluso diseñó un robot: Un caballero armado que podía sentarse, mover sus brazos y su cabeza, además de que articulaba perfectamente su mandíbula.
Leonardo, como artista, estaba verdaderamente interesado en la sombra y la luz. Como matemático e ingeniero, entendía la geometría. Lo único que le faltó era un viaje a la Luna, pero este viaje lo hizo de manera mental, explicando misterios de nuestro satélite.
Sin embargo, Leonardo se equivocó en dos cosas sobre la Luna. En primer lugar sostuvo equívocamente que la luna tenía océanos. Así lo demostró la misión Apollo 11, que se posó sobre las rocas del Mar de la Tranquilidad y descubrió que los “mares” lunares están hechos de antigua lava endurecida, y no por agua.
También se equivoco al sostener que los océanos son la principal fuente del resplandor terrestre. En realidad, el principal factor son las nubes.
La Tierra brilla porque refleja la luz del Sol, y las nubes hacen la mayor parte de esa labor. Los astronautas de las misiones Apollo observaron por primera vez que los océanos se veían oscuros y las nubes brillantes.
Estos pequeños errores son sólo detalles, pues Leonardo da Vinci comprendió las bases de la explicación del resplandor de nuestro planeta.
Todo un genio adelantado a su tiempo.
Añadir comentario
Supongo que al no disponer Da Vince de las tecnologías que aparecerían 500 años después, buscó los métodos más clásicos de su tiempo como las pinturas, dibujs y bocetos. Es fantástico y con ello nos revela su extraordinaria capacidad de observación.

