miércoles, 12 de octubre de 2005
¿La vida bajo control?
No hay proyecto de vida que se concrete si no se tiene inteligencia emocional.
Triunfar en la vida no es un asunto solamente de estudiar licenciatura, maestría o doctorado, ni tampoco de entrar a trabajar a la mejor empresa ni mucho menos de ganarse la lotería, sino de poseer habilidad para regular emociones positivas y negativas, debido a que esto recae en la interacción con la sociedad Las personas ante el mismo hecho trágico reaccionan distinto. ¿A qué se debe que la muerte de alguien querido, la pérdida del empleo, un secuestro o una infidelidad pueden ser situaciones que para unos signifiquen un dolor insuperable o tarden mucho tiempo en sanar mientras para otros es una emoción que se puede manejar? Todo depende de su inteligencia emocional.
Pero cómo puede medir su inteligencia emocional. Es fácil, sólo contestando esto: ¿Tiene más de cinco verdaderos amigos?, ¿es capaz de reírse de sí mismo?, ¿es capaz de posponer sus vacaciones con la finalidad de disfrutarlas después?, y lo más importante, ¿es capaz de comunicar sus emociones en el momento en que las siente? Si contesta afirmativamente a por lo menos cuatro entonces es inteligente emocionalmente.
Una persona que no la posee simplemente no es funcional en ninguna red social porque la capacidad para lograr proyectos mucho tiene que ver con la habilidad que se tiene para conseguirlos.
No hay prácticamente esfera alguna de la actividad humana que no se vea influida para bien o para mal por las emociones. La inteligencia emocional es un término acuñado por dos sicólogos de la Universidad de Yale (Peter Salovey y John Mayer) y difundida mundialmente por el sicólogo, filósofo y periodista Daniel Goleman.
Para Alberto Herrara, sicoterapeuta del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino, la inteligencia emocional se entiende como la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar los estados anímicos; una señal clara de que hay un déficit emocional en un individuo es que esté perdiendo funcionalidad en el ámbito social.
"Aun en ramos técnicos como la ingeniería, cerca de 15 por ciento del éxito financiero de cada profesional se debe al conocimiento técnico, y alrededor de 85 por ciento se debe a la habilidad para tratar con las personas", dice.
Benjamín Domínguez Trejo, investigador en inteligencia emocional de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explica que se trata de habilidades que permiten escoger o ejercer control sobre la manera en que se reacciona ante los eventos de la vida cotidiana.
"Hay personas que por más que le busquen explicación a su apatía ante la vida no la encuentran. No están a gusto con nada, pueden cambiar de trabajo, de domicilio, de familia, de pareja, pero no estar satisfechas, cuando acuden a terapia resulta que en ocho de cada 10 de estos casos no se trataba de que en verdad fueran víctimas de una vida miserable sino en su interpretación de la emoción en que viven, esto es un claro ejemplo de que no tienen habilidades de inteligencia emocional", explica el investigador.
Hasta hace 10 años cuando se hablaba de funcionamiento emocional lo único que se sabía es que algunas personas al enfrentar una situación difícil perdían la cabeza completamente y otros se mantenían muy tranquilos. "Esta es la diferencia que notábamos, entonces muchos investigadores nos empezamos a preguntar cuál era la base para que una persona tuviera una reacción emocional", explica.
Según el especialista, en el caso de personas que sufren enfermedades crónicas o son víctimas de violencia, secuestro o algún desastre natural, lo que se ha detectado es que aunque dos personas hayan sufrido una misma situación traumática, una la maneja de una manera muy adaptativa y, la otra, de una manera costosa para su salud; ahora se sabe que esas diferencias se deben a la manera en que las personas regulan su sistema emocional.
Una persona para ser un líder adecuado necesita saber cómo manejar sus relaciones y si no posee habilidades emocionales aunque tenga 20 grados en Harvard no puede dirigir un grupo porque no cuenta con materia prima. Lo mismo pasa con los proyectos de vida de los jóvenes, que pueden estar muy claros en la mente, pero si carecen de inteligencia emocional entonces no puede llegar muy lejos.
Por otro lado, el especialista aclara que la gente que es insegura, que no expresa sus sentimientos, que no se atreve a hablar en público, a salir de casa paterna y que le teme a los demás la tiene muy difícil, aunque tenga toda la preparación, porque no es emocionalmente inteligente.
"Son personas que están incómodas con la vida, no disfrutan sus logros, no se sienten estimados por otros. Es difícil estimar qué porcentaje de la población carece de inteligencia emocional, pero podemos decir que las mujeres y los niños tienen mayores niveles de inteligencia emocional que los hombres", dice.
De acuerdo con el investigador, el primer paliativo efectivo para elevar los niveles de inteligencia emocional es rodearse de amigos. "Eso es más barato que cualquier sicólogo. Cuando establece relaciones equitativas de amistad ya no necesita de ningún especialista, el problema es que mucha gente no lo puede hacer porque la amistad es un intercambio: criticas a otros, tú también tienes que aceptar una crítica de ellos; pides apoyo, tú también tienes que apoyar".
Es por eso que la capacidad de percibir los sentimientos de forma apropiada y precisa, la capacidad para asimilarlos y comprenderlos de manera adecuada y la destreza para regular y modificar el estado de ánimo personal es vital en la existencia de cualquier ser humano que quiera pertenecer a una sociedad.
Toda la gente posee inteligencia emocional, sólo que algunos califican alto en habilidades y otros no, lo que les complica ser funcionales en cualquier área social.
De manera práctica por medio de la inteligencia emocional se ayuda a personas que han sufrido trastornos emocionales fuertes como secuestros, enfermedades terminales o que han sido víctimas de desastres naturales como huracanes o terremotos.
"En la Facultad de Psicología estudiamos a grupos de personas que se encuentran en fase terminal de cáncer ayudándoles a controlar sus emociones; por medio de talleres logramos que vivan más tiempo del que los médicos les habían previsto", dice el especialista.
Las personas que han sufrido trastornos emocionales fuertes pierden todas sus habilidades emocionales. "Les ayudamos a recuperarlas por medio de ejercicios que hemos implementado en la Facultad de Psicología, también realizamos talleres para niños donde desde pequeños se les enseña a controlar sus emociones. Estos talleres están abiertos al público y son gratuitos", explica.

