domingo, 16 de octubre de 2005
¿La próxima pandemia?
Una pandemia de influenza puede estar a punto de ocurrir, y sería catastrófica para la humanidad: podría causar millones de muertos y el colapso de la economía.
Tal es el escenario que plantea Michael T. Osterholm quien, en un artículo, aborda las perspectivas de una extensión del virus, así como los mecanismos para enfrentarlo y reducir su impacto.
Osterholm es director del Centro de Investigación y Políticas sobre Enfermedades Infecciosas y director asociado del Centro Nacional de Protección de Alimentos y Defensa del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos.
El artículo, del cual transcribo aquí partes sustanciales, será publicado en la revista Foreing Affairs en español, cuyo número de otoño empieza a circular esta semana.
Este es parte del texto:
“Desde la antigüedad, las pandemias de influenza han representado las mayores amenazas por parte de una enfermedad infecciosa. En los últimos 300 años han ocurrido 10 pandemias de influenza entre humanos. Las más recientes se produjeron en 1957-1958 y 1968-1969, y si bien decenas de miles de estadunidenses perecieron en cada una, fueron consideradas leves en comparación con otras.
La pandemia de 1918-1919 no lo fue. Según análisis recientes, causó la muerte de entre 50 y 100 millones de personas en el mundo. Hoy, con una población mundial de 6 mil 500 millones, más de tres veces la de 1918, hasta una pandemia “leve” podría acabar con muchos millones de personas.
Varios acontecimientos y factores recientes han elevado en forma significativa la preocupación de que sea inminente una pandemia específica. Podría ser causada por la H5N1, la cepa de influenza aviar que circula actualmente en Asia. En esta encrucijada, los científicos no saben con exactitud en qué momento atacará una pandemia, ni si rivalizará con la experiencia de 1918-1919 o será más benigna. Sin embargo, la realidad de una próxima pandemia no puede evitarse; sólo se puede menguar su impacto. (…)”.
El contexto
“De los tres tipos de virus de la influenza, el tipo A infecta y mata al mayor número de personas cada año y es el único que causa pandemias. Se origina en aves acuáticas silvestres. El virus no causa enfermedades en las aves y, si bien se transmite mucho entre ellas, no experimenta cambios genéticos significativos.
No se ha comprobado la transmisión directa de aves a humanos, pero cuando un virus se transmite de aves silvestres a domésticas, experimenta cambios que le permiten infectar a humanos, cerdos y, potencialmente, otros mamíferos. Una vez en las células pulmonares de un huésped mamífero, el virus puede cambiar de composición o mezclar genes con virus de la influenza humana que estén presentes.
Este proceso puede conducir a una cepa viral completamente nueva, capaz de una transmisión sostenida de humano a humano. Si tal virus no ha circulado antes en humanos, la población entera será susceptible. Y si no ha circulado en la población humana durante cierto número de años, la mayoría de las personas carecerá de inmunidad residual de la infección anterior.
Una vez que la nueva cepa se adapta mejor a los humanos y se transmite con facilidad de persona a persona, es capaz de causar una nueva pandemia. Como pasa en repetidas ocasiones de un humano a otro, a la larga se vuelve menos virulenta y se une a los otros virus de influenza que circulan por el globo cada año. Este ciclo continúa hasta que otro virus nuevo surge de las aves silvestres y el proceso comienza otra vez.
Algunas pandemias ocasionan tasas mucho más altas de infección y fallecimientos que otras. Los científicos entienden que esta variación es resultado de la construcción genética de cada virus específico y de la presencia de ciertos factores de virulencia. Por eso la pandemia de 1918-1919 mató a muchas más personas que las de 1957-1958 y 1968-1969”.
Preparados para lo peor
“¿Qué debe hacer el mundo industrializado en preparación a la próxima pandemia? La respuesta es sencilla: mucho más. Hasta ahora la Organización Mundial de la Salud y varios países han completado o esbozado planes útiles, pero demasiado generales. La Secretaría de Salud y Servicios Humanos del gobierno estadunidense ha incrementado investigaciones sobre producción y disponibilidad de vacunas.
Estos esfuerzos son loables, pero lo que se requiere es un detallado programa operativo referente a la forma de guiar a la población para sortear una pandemia de entre uno y tres años de duración. Dicho proyecto debe involucrar a todos los componentes clave de la sociedad, tanto en el sector privado como en el gubernamental. (…)
Al mismo tiempo se debe reconocer que tales programas pueden tener sus desventajas. Aaron Wildavsky, de la Universidad de California en Berkeley, ha argüido que la capacidad de recuperación es la verdadera clave para el manejo de crisis: los planes demasiado rígidos pueden causar más daño que provecho. Aun así la planeación es de enorme utilidad. (…)
La producción de vacunas contra la influenza merece especial atención. Debe desarrollarse una iniciativa para ofrecer una vacuna al mundo entero, con un calendario bien definido que garantice el avance. Es loable que países como Estados Unidos y Vietnam lleven a cabo programas con objetivos de largo plazo para desarrollar y producir vacunas contra el H5N1 para sus respectivas poblaciones, pero si el resto del mundo carece de suministros, hasta los vacunados serán devastados cuando la economía mundial se detenga en seco. La preparación para la influenza pandémica es por naturaleza un asunto internacional: nadie puede aislarse de veras de una pandemia.
(…) Una paralización del sistema económico global causaría un daño dramático a la capacidad mundial de atender la creciente demanda de bienes esenciales como alimentos y medicinas durante una crisis. La comunidad empresarial no puede darse el lujo de contentarse con un papel marginal en la planeación de la respuesta a una pandemia.
Para que el mundo disponga de bienes y servicios críticos durante esa emergencia, los dirigentes industriales deben acumular materias primas para la producción y planear la distribución y el apoyo de transporte. Los directivos de cada compañía deben estar listos a responder con rapidez a los cambios en la disponibilidad, producción, distribución y manejo de inventarios de sus productos. (…)
¿Qué camino tomar?
“El mundo debe formar un mejor entendimiento del potencial de que surja una cepa de una pandemia de influenza. Viene una pandemia: puede ser causada por el H5N1 o por otra cepa nueva. Puede ocurrir hoy, el año próximo, o en 10 años.
Los signos son alarmantes: el número de infecciones por H5N1 en animales y humanos se ha venido incrementando; se han documentado pequeños grupos de casos, lo cual sugiere que el virus podría acercarse a una transmisión sostenida de humano a humano, y el H5N1 continúa evolucionando en el laboratorio virtual de reordenamiento genético que suministra el número sin precedentes de personas, cerdos y aves de corral en Asia.
La explosión demográfica en China y otros países asiáticos ha creado un increíble caldo de cultivo para el virus. (…) Ante esto, así como el crecimiento exponencial del viaje al extranjero en los 50 últimos años, una pandemia de influenza podría ser más devastadora que nunca.
¿Puede evitarse un desastre? La respuesta es un sí con matices. Si bien no puede evitarse que llegue una pandemia, su impacto puede menguarse. Depende de la forma en que los dirigentes decidan responder. Deben reconocer la amenaza que plantea la próxima pandemia de influenza y realizar inversiones en la proporción correspondiente.
Cada dirigente debe darse cuenta de que aun si un país cuenta con vacunas suficientes para proteger a sus ciudadanos, el impacto económico de una pandemia infligiría sufrimiento sustancial a todas las personas. Los recursos necesarios para prepararse en forma adecuada serán cuantiosos. Sin embargo, se les debe considerar a la luz del costo de dejar de invertir: una economía mundial en ruinas durante varios años.
Estamos en un momento crítico de la historia. Se agota el tiempo para prepararnos ante la próxima pandemia. Debemos actuar ya, con decisión y propósito. Cuando la próxima pandemia haya llegado y se haya ido, se encargará a una comisión, muy parecida a la del 11 de septiembre de 2001, determinar con qué eficacia el gobierno, las empresas y los dirigentes de la salud pública prepararon al mundo para la catástrofe cuando habían recibido una advertencia clara. ¿Cuál será el veredicto?”.
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WOWO, ¡Qué barbaridad¡ AhorA mismo me gustaría saber qué medida se están para impedir esta inminente pandemia xDD


