lunes, 17 de octubre de 2005
Una oportunidad de vida
La donación de órganos gana terreno cada día, pero todavía no se convierte en una cultura en México, como lo muestra el hecho de que el año pasado se realizaron sólo mil implantes, aunque son más de 100 mil las personas que están en lista de espera para un regalo de esa naturaleza que les permita mejorar su calidad de vida o incluso preservar la existencia.
Los órganos disponibles son muy pocos para cumplir la meta y por ello un trasplante es visto "como un grave problema de salud en nuestro país, ya que son miles de pacientes los que requieren un nuevo órgano y desafortunadamente la disponibilidad de donadores es críticamente baja", señala Alan Valladolid, presidente de la Asociación Renal Venados.
Ante esta realidad, señala, "buscar un mayor número de trasplantes es nuestro objetivo: prolongar y mejorar la calidad de vida de quienes lo esperan es el compromiso, asegurándoles la segunda oportunidad de vida".
Y es que, explica, de los más de 100 mil mexicanos que esperan recibir un trasplante, la gran mayoría sufre de insuficiencia renal crónica terminal, que les significa un grave deterioro en la calidad de vida.
Valladolid, quien tuvo un trasplante, señala que es urgente difundir y promover entre la población la cultura de la donación, marco en el cual es necesario informar acerca de los beneficios y elevar el número de implantes, así como la calidad de vida de muchas personas.
Es un asunto crítico, pues como precisa cada año se agregan a la lista de espera unos 6 mil pacientes que buscan un riñón. Campo en el cual se ha avanzado en los últimos años, pero "a pesar del incremento de la donación, la cifra actual apenas representa una tercera parte de lo que realmente necesitamos".
De acuerdo con el doctor Eduardo Mancilla, jefe del Programa de Trasplante Renal en el Instituto Nacional de Cardiología, este tipo de implante es la única alternativa terapéutica que permite a un paciente con insuficiencia renal lograr una rehabilitación completa.
"Diversos estudios se han realizado comparando la sobrevida de pacientes que se trasplantan con aquellos que permanecen en diálisis, demostrando que los primeros tienen una mejor calidad de vida que los que no se someten a un trasplante", comenta el especialista.
Indica que el proceso de salud no termina con el implante del nuevo órgano, ya que el paciente tiene que ser sometido a una etapa de información sobre las ventajas y riesgos del implante, la importancia del apoyo familiar, el respaldo multidisciplinario y el tratamiento inmunosupresor adecuado necesario para evitar el rechazo del órgano y que le permite vivir más y mejor.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, en 2004 se realizaron en México mil 100 trasplantes de riñón (donador vivo y cadavérico), lo que lo convierte en el órgano más demandado.
Trasplante de vida
Donar un riñón puede hacerse de diversas formas. Se llama donación viva cuando ésta proviene de un familiar y donación cadavérica cuando el órgano le pertenecía a una persona que falleció por muerte cerebral, pero que sigue respirando, es decir, por el daño causado por un traumatismo, una hemorragia cerebral, por una herida con arma de fuego o un accidente vehicular, por ejemplo.
El presidente de la Asociación Renal Venados apunta que la donación de órganos es un acto altruista e incondicional que muchas veces se encuentra obstaculizado por la falta de información en la población.
"En el caso de donación viva, la población y la comunidad de pacientes no está informada que la Ley General de Salud tuvo importantes reformas en las que se señala que, a diferencia de años anteriores, se concede el derecho de la donación a personas no relacionadas genéticamente con el paciente, como es el caso de los cónyuges y amigos", explica.
Y en cuanto a la donación cadavérica, los aspectos culturales y religiosos, y la falta de información (mitos) del familiar de un paciente con muerte cerebral, limitan el número de donaciones. "Por un lado los familiares no entienden la muerte cerebral y por otro, no pueden eliminar los tabúes que trae consigo la muerte", agrega.
Valladolid dice que en la Asociación "estamos seguros que la mejor manera de hacerse en vida donador de órganos es a través de organizaciones altruistas que promuevan esto, portar las tarjetas de donador y, sobre todo, hablar con nuestros seres cercanos y queridos", sobre el tema.
Hay que promover la decisión de donar los órganos "cuando ya no nos sirvan, de tal manera que, en el caso de tener la desgracia de sufrir muerte cerebral, cabalmente demostrada, nuestros familiares respeten nuestro deseo y podamos obsequiar a otra persona una segunda oportunidad de vida", subraya.
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Es verdad, nos falta mucho para lograr indices más loables. Leo que en España, por ejemplo, la cultura del trasplante es de las mejores del mundo. Felicidades a los españoles por ello.

