lunes, 17 de octubre de 2005

De inmigrantes y braceros...

274x192px - 7.6 Kbytes

Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha.
Victor Hugo.


El Archivo General de la Nación (AGN) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) publican Trasterrados: braceros vistos por los Hermanos Mayo, compendio de John Mraz y Jaime Vélez Storey. Esta edición fotográfica fue impresa en los talleres de Editorial Progreso, en mayo de este año, consta de mil ejemplares y constituye un fabuloso trabajo de investigación que no tiene parangón.

El volumen, que consta de 90 sustanciosas páginas, aparte de la introducción reglamentaria está dividido en tres apartados y seis subtítulos donde cada fotografía es complementada con textos explicativos sobre el trabajo y visión que los hermanos Pablo y Faustino Mayo tuvieron para captar escenas de la Guerra Civil española; y cómo posteriormente, una vez situados en nuestro país como refugiados, contribuyeron para que el periodismo gráfico del México de los cuarentas se redefiniera conceptualmente hablando.

Pongo aquí fragmentos de la introducción:

“En este libro hay varias propuestas entretejidas. Hemos querido explorar la experiencia de emigrar, al decir algo sobre un grupo de emigrantes y mostrarlo en las imágenes hechas por otros. Dijo el gran intelectual cubano Ambrosio Fornet: “Un fantasma recorre el primer mundo: el fantasma del inmigrante.” Y, hoy en día, mientras oleadas de migraciones arrojan sus cargas humanas sobre las costas de todo el mundo, nos parece apropiado reflexionar acerca de la representación realizada por un colectivo de emigrantes que fotografío a una migración que salía del mismo país que los había acogido a ellos. En cierto sentido, es una historia de los braceros que, durante y después de la Segunda Guerra Mundial, fueron legalmente contratados para trabajar en los Estados Unidos. Pero es una historia contada, en lo esencial, a través de las fotografías de otros emigrantes que tuvieron que dejar su patria por razones muy diferentes: los Hermanos Mayo, refugiados españoles que formaron el colectivo de fotoperiodistas más prolífico en la historia de América Latina. Nos proponemos, pues, contar una historia de los braceros y examinar la fuente que dio origen a esta narración, las fotos de los Mayo.

La obra que presentamos es una mezcla particular de historia social, cultural y gráfica. Las fotos intentan dar una cara humana a los datos y a las estadísticas, mostrando a la gente que vivía en carne propia los hechos que los historiadores han podido sustraer y reconstruir de los documentos. Las imágenes informan, además, sobre las estructuras y los patrones de la migración, así como sobre los eventos y detalles de la historia social de los braceros…

Así mismo, las fotos incorporan la presencia de la mujer en una historia que casi siempre se ha contado -como es todavía demasiando habitual en la historiografía- desde una perspectiva androcéntrica, otorgando prioridad a las experiencias de los hombres…

Otro elemento del mundo social que a menudo está ausente de las crónicas históricas -sobre todo de la historia oficial- son las luchas de “los de abajo” contra las adversidades sociales en las que han vivido. Pero si esas luchas reciben relativamente poca atención en los documentos oficiales, son el pan de cada día de los fotoperiodistas por las imágenes impactantes que a menudo resultan de los zafarranchos. En el caso de los fotoperiodistas progresistas, como los Mayo, la importancia política de estas luchas añade otro atractivo. Así, en las fotos de las protestas hechas por los Mayo, sus intereses laborales e ideológicos coinciden para alcanzar una expresión tanto política como estética…

Como una historia de la fotografía, el libro ofrece un estudio de los Hermanos Mayo enfocado en su representación de los braceros. Así, analiza su importancia en el desarrollo del fotoperiodismo mexicano, además de considerar la forma en que dan testimonio de los hechos que han presenciado, su manera de ver y reproducir fotográficamente lo que vieron. Hay, obviamente, una estrecha relación de la historia personal de ese colectivo y su modo de ver y presentar la realidad. En sus fotos sobre los braceros encontramos otra vuelta de tuerca.

Este libro pretende ser, más que nada, una búsqueda entre las muchas posibilidades de la historia gráfica. En cierto sentido es una historia gráfica: el proceso de entender y reconstruir la historia que contamos ha seguido -en cierta medida- el método dialéctico que requiere esta forma de historia. Nuestro conocimiento de los braceros se ha nutrido con las imágenes de los hechos, a la vez que las fotos se han seleccionado y han encontrado explicación en función de la historia oral y escrita de los braceros. No pretenden ser una historia unitaria, sino la unión de tres perspectivas diferentes, pero conectadas entre sí: las fotos de los Mayo, el análisis de las mismas y un ensayo sobre los braceros. En la yuxtaposición e interrelación de estos tres discursos reside la razón de este libro. Sin embargo, quizá sería necesario hacer notar que los discursos no son del mismo “tipo lógico”. Si por un lado hemos examinado brevemente la historia de los braceros sobre la base de documentos escritos (de fuentes primarias y secundarias), por el otro estamos haciendo un interrogatorio al discurso gráfico de los Mayo, que es precisamente la fuente central del libro.

Hemos escogido 87 fotos de las 400 que sobre braceros tomaron los Mayo. Esas 400 constituyen una mínima parte (.00008) de un total de 5 millones de negativos de este colectivo, actualmente propiedad del Archivo General de la Nación…

(…) En gran medida, la condición de los negativos refleja el acceso directo que se ha permitido tanto en el archivo de los Hermanos Mayo, antes de venderlo, como en el Archivo General de la Nación, donde los investigadores pueden consultar y manejar los negativos originales. Al elegir el uso frente a la conservación, los Hermanos Mayo y el AGN han tomado la decisión de que los negativos, en las palabras del poeta, Bertolt Brecht, sean útiles:

De todas la obras del hombre,
las que más me gustan
son las que se han usado.


Esperamos que la fuerza evocativa de las fotos estimule a otras personas a hacer nuevas preguntas sobre las búsquedas aquí emprendidas para un “trabajo de verdad”: la de los braceros, de arañar una supervivencia en un mundo ajeno; la de los fotoperiodistas, al expresar su visión a pesar de los contextos restrictivos, y de los historiadores, en explorar diferentes maneras de representar el pasado.

En el encuentro entre ese invento relativamente nuevo, la reproducción fotográfica y la eterna necesidad de emigrar para poder trabajar, vemos ejemplificada aquella idea de Walter Benjamin de que cada testimonio del “progreso” de la civilización es, al mismo tiempo, un testimonio de barbarie.

Podríamos añadir, en el espíritu de los Mayo, que cada situación de opresión puede ser asimismo el principio de una lucha… con futuro.


Añadir comentario


Uauu, aparte de las 87 fotos con textos, me gustaría también conoxer las otras 313, sin penxar en los 4 millones 999 mil 913 negativos que se guardan en el Archivo de la Nación. Buen artículo. Fumador


Bien por los hermanos Mayo, españoles sensibles que supieron entender el problema migratorio desde su real perspectiva. Guiño