lunes, 17 de octubre de 2005

El Armario del Tiempo

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Hace más de 10 años una empleada de la Tesorería se dedicaba además del trabajo a estudiar Diseño en la que entonces se llamaba Escuela Corregidora de Querétaro, hoy el Cetis 9.

Como casi todos los diseñadores se veía dibujando, creando, valga la redundancia, diseñando. Tras dos años de graduada, vino lo inesperado: abandonar la idea del dibujo y ponerse frente a una máquina de coser a darle.

“Estuve trabajando en algunas fábricas como diseñadora, luego se acabó la chamba y estuve sin trabajo tres meses. Entonces me fui como costurera a un taller donde hacían vestuario para teatro”. Y el tiempo empezó a correr.

Con el tiempo fue ganando fama en el taller debido a sus atributos de diseñadora. Tiempo después se convertiría en la dueña: “La dueña del taller se fue a España y cuando regreso ya no tenía intenciones de seguir con el taller. Ofreció vendérmelo, se lo compré en 5 mil pesos. Empecé a trabajar con una costurera y seguimos haciendo vestuario para teatro con la misma gente con la que la antigua dueña trabajaba”.

Quien habla es Dolores Rosales Aguirre y tiene hoy 42 años. Es la fundadora de “El armario del tiempo”, una empresa que vio la luz hace 15 años y que se dedica a la elaboración de vestuario para teatro, así como disfraces y vestuario de fantasía.

El nombre de la empresa se debe a una empleada de la Sección Amarilla, quien le vendía un anuncio y le sugirió buscar un nombre con “a” para que estuviera al principio del enorme libro: “Buscábamos algo como vestuario de época y de ahí salió armoire du temps (armario del tiempo en francés). Decidimos que ese nombre iba a ser difícil de pronunciar, finalmente mi hija me ayudó y lo transformamos en Armario del Tiempo”.

Bajo este nombre lleva trabajando cuatro años junto con su hermano; él lleva la administración; ella la parte creativa y operativa. Emplean directamente a cuatro personas.

Buscando recursos

Para financiar su empresa, las circunstancias estuvieron de su lado, fue una cuestión de suerte más que de dinero. Para adquirir el taller, Dolores se financió con su propio trabajo y hasta la fecha nunca ha obtenido un financiamiento: “Ahorita nos acercamos a Multidisciplina Aplicada con la finalidad de que nos ayudarán a administrar el taller y a buscar un crédito.

“Hicimos un intento a través del gobierno federal, nos dijeron que ellos nos hablaban, pasó el tiempo y nunca lo hicieron. Lo malo es que no nos dijeron que no, sólo nos traían dando vueltas hasta que obviamente nos cansamos”.

Hasta hoy el crecimiento de la empresa ha sido autofinanciado.

Creciendo

El primer trabajo que obtuvo con su taller fue para el teatro de la UNAM, luego vinieron las recomendaciones de boca en boca. Entonces vinieron los trabajos para Bellas Artes, el Festival Cervantino y algunos proyectos de Conaculta.

Posteriormente y por razones que ni ella puede dar, empezó a trabajar para OCESA. Su primer proyecto con la empresa fue El Fantasma de la ópera: “Necesitaban a una persona que se fuera a trabajar directamente a su taller, como nosotros no teníamos trabajo, decidí irme para allá”. Así se hizo el contacto que hasta la fecha persiste.

Ha realizado el vestuario para “Jesucristo Súper Estrella”, “José el soñador “y todas las puestas en escena de la empresa". Actualmente trabaja en el del musical “Bésame mucho”.

EN RETROSPECTIVA: Antes de todo, Dolores operaba desde la casa de su madre con una máquina de coser y la mesa del comedor para cortar. Por aquel tiempo hizo vestuario para la telenovela “Alondra” de Televisa con ayuda de las vecinas que supieran coser. La casa maternal se convertía entonces en un ir y venir de féminas, hilos y agujas.

Su carrera se ha dado de manera natural aunque su “coco” en realidad ha sido quitarse el estigma de “costurera” o de “realizadora” con el que a veces identifican a los diseñadores: “Finalmente que ha sido muy enriquecedor porque la parte creativa me gusta mucho. Cuando estudié, pensé que sólo iba a dibujar y cuando me pusieron a coser dije ‘¡qué!’ pero ha sido muy padre porque el trabajar con las manos y ver tus vestuarios en una ópera es genial”.

El costo de sus diseños varía con base en la producción. Lo más barato oscila entre 400 y 600 pesos. En contraparte, un vestuario de época del siglo XVIII puede cotizarse en aproximadamente 6 mil pesos.

Lo que viene

“El teatro es padrísimo, pero no siempre hay trabajo, entonces necesitamos hacer otras cosas, dentro de nuestros planes está hacer disfraces para niños y adultos . Actualmente tenemos un stock de vestuario para renta. También quiero poner en internet una página donde se vendan vestidos de novia y de fiesta, ya tengo varios diseños.

“Yo sé que todavía nos falta tener algo más fuerte, siento que todavía no he logrado lo que debería para tener estabilidad”.


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Muy bueno el artículo, esta dama es un ejemplo de tesón para muchos que no se atreven a abrirse paso por sí mismos. Saluditos Joki.Chica


FlashFlashRebotadohola acabo de leer este articulo dolores gracias por tu participacion tambien estudie en el cetis 9 soy diseñadora y estube en la novela el vuelo del aguila tambien trabajo por mi cuenta y ya estaba tirando la tualla por que no hay mucho trabajo de vestuerio de epoca despuesde leer tu comentario gracias espero que en un futuro padamos compartir consejos he ideas suerte y dios te bendiga NavidadRebotadofelicidades