miércoles, 19 de octubre de 2005
Rave de tambores contra las drogas
Gocoo + GoRo, una agrupación que a tamborazos metió música tradicional japonesa a tecnofestivales, raves e incluso a la película Matrix, aspira a convertirse en algo mejor que las drogas, pero sin drogas.
"La presencia de las drogas en los tecnofestivales no se puede negar, pero aspiramos a que si los jóvenes escuchan nuestra música, hallen algo más destacado que las drogas."
"Para empezar, el mundo no necesita de drogas para tener un sentido satisfactorio", refiere Kaory Asano, una diminuta treintañera de melena hirsuta que en 1997 creó la más popular de las agrupaciones de música tradicional del Japón, basada en el sonido de un tambor, el taiko, antes reservado a las manos de los hombres y a las festividades del agro asiático.
El ensemble, en el que participan siete mujeres y cuatro hombres, más GoRo, artista del dingeridoo, dará ocho conciertos a campo abierto a lo largo del país, en el marco del 33 Festival Internacional Cervantino.
Uno de ellos se celebrará el próximo 30 de octubre en el exclusivo balneario de Xcaret, cerca de Playa del Carmen, en Quintana Roo, y los fondos recaudados irán a los damnificados del huracán Stan que recién golpeó el sureste mexicano.
En el DF, la "tribu" de los tambores estará el jueves 27, a las 19:30 horas, dentro del espacio escultórico de CU, que espera una entrada de 800 personas. En ese escenario de piedra volcánica se podrá sentir, palpar, ver bullir más que escuchar la interpretación tectónica de más de 50 instrumentos arcaicos, incluyendo el místico dingeridoo una suerte de flauta inmensa de los aborígenes australianos que artistas como Philip Glass ha popularizado, campanas, varas de bambú, todos acompañados con voces más que humanas, animales, sonidos primigenios de los 12 intérpretes de Gocoo +GoRo.
Treinta miembros del personal de seguridad de la UNAM vigilan que el concierto sea sólo de música.
En entrevista, con la traducción del japonés de Shoki Goto, Asano relata la trascendencia de su música en Japón.
"Hace 20 años los jóvenes sólo escuchaban música de Estados Unidos y de Europa, pero después de Gocoo la música tradicional dejó el campo y se volvió cotidiana y urbana".
La razón del éxito es claro, al igual que la música electrónica, explica la artista, influida por el budismo zen.
"Nuestros fans prefieren la música contemporánea o electrónica porque disfrutan de bailar mientras escuchan, por eso les gusta mucho Gocoo +Go Ro", comenta Asano.
En Europa y EU ustedes suelen presentarse en tecnofestivales, donde siempre hay drogas. ¿Qué opinan de esta situación?
Sí, eso no se puede negar. De hecho, en una gira por Estados Unidos en reservas indias, nos dimos cuenta cómo éstas, al igual que muchos jóvenes, están perdiendo su identidad por el abuso de las drogas y el alcohol. Pero, después de tocar Gocoo + GoRo, la gente se sintió ligada a sus raíces y ahora hace esfuerzos por retener su identidad, sin drogas ni bebida, refiere la artista, que antes de formar el grupo era acupunturista.
La internacionalización de Gocoo se consolidó en la década pasada también en el cine, al participar en la banda sonora de la trilogía de otro icono contemporáneo, Matrix, gracias a que el músico y productor inglés Juno Reactor escuchó su música y les propuso el proyecto, según refiere Asano, cuyo manager, Tatsuro Suziki, también recuerda que son autores de numerosos clips para juegos eléctrónicos japoneses.
Asano, que con Gocoo remontó el machismo japonés al consolidar el rol de la mujer en el arte, confiesa que en los tambores encontró la parte femenina de la música.
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Aynx, pues me parexe un acierto que grupos de todo el mundo se pronuncien contra el consumo de las drogas a través de su arte. Un aplauso para ellox.

