jueves, 20 de octubre de 2005

Había una vez una escuela...

274x192px - 6.8 Kbytes

Una pedagoga mexicana y un profesor español, ambos ligados a la educación infantil y juvenil en la literatura, compilaron una serie de textos de escritores famosos en lengua castellana para entregar el libro Había una vez una escuela…

En él, los narradores, poetas, cronistas, intelectuales, cuentan las experiencias de su paso por la escuela. De ahí, el subtítulo Los años del colegio en la literatura.

Se trata de autores renombrados del pasado y presente de Latinoamérica y de la península ibérica, como Gabriel García Márquez, José Asunción Silva, Juan Goytisolo, José Emilio Pacheco, Antonio Machado, Octavio Paz, Antonio Alatorre, José Lezama Lima, Eduardo Mallea, José Joaquín Fernández de Lizardi, Enrique González Martínez, Manuel Scorza, Nicanor Parra, Rafael Alberti, Gonzalo Torrente Ballester, Mario Vargas Llosa, Eduardo Galeano, Augusto Monterroso, Virgilio Piñeira, Vicente Aleixandre…

Hay otros no tan reconocidos internacionalmente, pero sí influyentes en sus países, no obstante su juventud, como Juan Domingo Argüelles y Emiliano Pérez Cruz, de México, cuyos textos son recopilados con acierto por Gracida (Cátedra Especial Rosario Castellanos por la UNAM) y Lomas (asesor en el Centro de Profesorado de Gijón por sus aportes a la educación lingüística). El libro provoca una sensación lúdica inigualable.

Editado por la Colección Croma de la Editorial Paidós, se ofrece en seguida un fragmento del prólogo.

Un paseo por las aulas, en la inestimable compañía de la escritura literaria, es un viaje por las diversas concepciones de la educación, por las historias que ilustran con detalle o desdibujadamente las formas de ejercer el oficio de educar, por las maneras de entender ese “contacto didáctico” que podía reprimir o liberar delineando entre estos dos polos múltiples matices, luces y sombras…

En este libro no encontraremos el reembolso de “Mi mamá me mima” que se consigna en cuadernos de infancia, silabarios, cartillas o tratados de urbanidad, sino la creatividad, la inventiva, la ficcionalidad del espacio escolar, concebido en estas páginas como una poética.

Las virtudes públicas y los vicios privados que se entrecruzan en la vida escolar adquieren concreción aquí en poemas, en cuentos, en las páginas de algunas novelas, en las memorias. Son estos géneros los elegidos como una forma de dar un hilo conductor a historias que organizan la memoria escolar, que la ven con ilusión o con rabia, como sueño posible o como pesadilla recurrente, como perpetuadora de estereotipos o como liberadora, todo ello para ser leído desde el presente implacable de los pizarrones de castigo que llena un día sí y otro también el bueno de Bart Simpson como reflejo cotidiano (y divertido) de esta infancia salvaje, de esa piel dura, a decir de Francois Truffaut.

No hay aquí, sin embargo, una guía de lectura canónica, un itinerario lector de obligado tránsito, una cartografía con instrucciones inamovibles, sino una selección de textos confeccionada con gustos personales compartidos por quienes hicieron el libro. Hay autoras y autores que interesan a todo público como una forma de reconocerse en sus textos, en el tejido que los forman. Hay textos ya clásicos y otros que apenas ahora empiezan a caminar en el mundo de las letras.

Conviven, así, hombres y mujeres ya inscritos en alguna forma de tradición literaria con otros y otras que empiezan a fincar con su palabra y su imaginación el horizonte de una memoria del futuro.


Añadir comentario


WOWO, un tema y libro que se ven de calidad por los personajes involucrados. Payaso Suerte a los editores.