jueves, 20 de octubre de 2005

La Caja Negra de titanio...

Houston, Houston…tenemos un problema

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Hay una pregunta que siempre me he planteado —será este jodido morbo que me cargo—, haya o no haya accidentes aéreos: ¿Qué es lo que revelan —o no revelan— las cajas negras de las aeronaves siniestradas?

Que no se piense que este post tiene visos exhibicionistas, please, porque el quid pro quo no va por ahí. Después de todo, tan lamentable es que se pierdan vidas en un accidente como que la sociedad (¿o la opinión pública?) no conozca —o en su caso se le oculten— las verdaderas causas de un siniestro. Por ahí va más bien el asunto: un asunto de derechos.

Según recojo en la página http://news.bbc.co.uk, las llamadas cajas negras son instrumentos de grabación de los datos de vuelo y de las conversaciones que se desarrollan en la cabina de mando, e incluso ponen ahí la fotografía de la caja negra rescatada del desastre del TWA 800 ocurrido en 1996.

A estos aparatos, que en realidad no son negros —excepto por la historia que guardan dentro y fuera—sino de color naranja, se les considera uno de los mayores avances en la seguridad aérea desde los inicios de la aviación comercial y están instalados en la cola de los aviones. Se montan dentro de recipientes hechos con materiales de gran resistencia, como el titanio, y son aislados de tal manera que puedan soportar un impacto de varias veces la fuerza de gravedad y temperaturas de más de mil grados centígrados.

Se dice que estos dispositivos pueden emitir señales electrónicas por más de 30 días, incluso desde profundidades de casi un kilómetro bajo el agua, y que una de sus pruebas de resistencia consiste en dispararlos desde un cañón contra un muro, simulando las condiciones de la catastrófica caída de un avión a una velocidad de centenares de kilómetros por hora.

Las cajas negras modernas graban hasta 300 datos distintos de los vuelos incluyendo: altitud y velocidad de vuelo, aceleración vertical y destino, conversaciones en cabina y comunicaciones por radio.

Estos instrumentos están diseñados, teóricamente, para asegurar que los investigadores puedan recobrar las grabaciones, sean capaces de hacerse una idea completa de lo que ocurrió en los últimos momentos del avión y establecer qué fue lo que falló.

Y aquí es justamente donde las dudas surgen.

Si estos cachivaches sirven para algo —a toro pasado sólo pueden servir para acciones de prevención— ¿por qué nunca se pone su contenido a disposición del gran público usuario, que es el que finalmente lleva la peor parte en un accidente de esta naturaleza? ¿O es que está primero el prestigio de la empresa propietaria de los aviones? ¿Por qué se nos oculta a nosotros, que somos los usuarios, una información supuestamente tan valiosa?

Porque lo cierto es que si la información que los fabricantes de aviones y las compañías comercializadoras del servicio obtienen de la caja negra fuera tan útil, la tendencia de los accidentes aéreos ya mostrara una drástica disminución en sus índices, pero sabemos que en la praxis no es así. Y esto que digo sí es real. Sólo hay que echarle un vistazo a las estadísticas.

Convengo que en toda actividad donde interviene el elemento humano hay fallos también humanos, particularmente en los aspectos de mecánica, electrónica y mantenimiento en general. Pero de ahí a pretender guardarse la información contenida en las cajas negras con la intención de “no quemarse” es criminal.

¿Es lícito que sólo los que tienen el poder de decidir conozcan esta información privilegiada que nos afecta a todos? ¿Hay en realidad razones de peso para, en su caso, invocar el derecho a la seguridad para no revelarnos las causas de los siniestros? ¿En donde queda entonces, me pregunto, la seguridad de las vidas de los usuarios, que son la razón de ser y de existir de tal comercio, y son también los que finalmente pagan y generan las utilidades de tales empresas?

Ahora mismo me ha quedado en la boca un sabor que no puedo descifrar. Y no es precisamente un resabio con flavor de titanio.



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Mmmm, sí, te asiste toda la razón. Es en verdad una incógnita todo esto. Saludos Oswaldo.loco


Recuerda Oswaldo que los ciudadanos siempre somos los últimos en enterarnos de la verdad de los acontecimientos jejeChica Muy interesante tu propuesta.Guiño


Si hay razon en lo que pones.