viernes, 21 de octubre de 2005

Congelamiento: opción ante la esterilidad

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Los bancos de semen han diversificado sus servicios. Hace una década sólo funcionaban para congelar el esperma de los donantes en los procesos de reproducción asistida. En la actualidad, estos centros ofrecen sus servicios a hombres que están a punto de realizarse una vasectomía, a enfermos de cáncer o, incluso, a varones que realizan una actividad de alto riesgo, como los soldados.

"Conservando vida para el futuro". La frase, utilizada por uno de los 24 bancos de semen registrados ante la Secretaría de Salud, resume el propósito de Diego y Mónica. Esta pareja ya lo decidió, Diego se realizará la vasectomía. Lo que aún no han resuelto es si en algunos años tendrán un tercer hijo. Ante la indecisión, mejor tomar precauciones: congelar muestras de esperma en un banco de semen.

Después de pensarlo, resolvieron que el método anticonceptivo que más les conviene es la vasectomía. Tienen siete años de casados y dos hijos, de cuatro y dos años. Son jóvenes; él tiene 36 años y ella 31. "Aún nos quedan diez años para tener otro hijo", resalta un entusiasta Diego, quien se ha documentado sobre todas las posibilidades que le brinda un banco de semen. "La gente no se informa, mucho menos en esta sociedad totalmente machista… Es genial poder hacerme la vasectomía, guardar espermas y tener la posibilidad de tener otro hijo, si es que más adelante lo deseamos".

Diego y Mónica se enteraron, mediante un ginecólogo, de la opción que les ofrece el banco de semen. El exceso de trabajo ha impedido que lleven a cabo el plan, sin embargo, no quitan el dedo del renglón; "es una decisión tomada".

En los países desarrollados, los bancos de semen tienen una historia de, por lo menos, 40 años. En México, su funcionamiento lleva sólo una década, asegura el doctor Alfredo Góngora, del Centro de Fertilidad Humana.

Con el tiempo, pero sobre todo ante el avance de algunas enfermedades y la difusión de información sobre los efectos que pueden causar las armas químicas en la reproducción masculina, los bancos de semen han ampliado su campo de acción.

En 2003, por ejemplo, un cable de la agencia de noticias AFP informaba que 23 soldados acudieron a bancos de semen de la empresa Cryobank, para congelar su esperma antes ir a Irak. Los militares tomaron la decisión por temor a que una exposición a armas químicas afectara su fertilidad.

En países como México, desde hace aproximadamente cuatro años los bancos de semen se asoman como una alternativa no para los soldados, sino para jóvenes de entre 14 o 35 años que son diagnosticados con cáncer y tienen que someterse a quimioterapia o radioterapia, tratamientos que afectan la calidad y producción de espermatozoides. Tal y como le sucedió a Mario Martínez Hernández.

Invertir para el futuro

Raquel será su nombre. Los médicos esperan que nazca en tres meses y Mario aguarda la llegada de su hija con optimismo. Hace cuatro años, su esposa lo convenció de congelar muestras de semen. Este joven de 26 años acudió a un banco de semen e invirtió para el futuro.

Mario recibió la noticia hace ocho años: tenía leucemia. En esa época no estaba casado, mucho menos pensaba en ser padre. Ahora las cosas cambiaron, se casó y llegó el momento en que su pareja le planteó la posibilidad de tener hijos. Él se negaba, sobre todo por su enfermedad: "Pensé que no iba a tener tiempo para cuidar a mis hijos".

La insistencia femenina resultó. Mario decidió guardar muestras de sus espermas antes de someterse a quimioterapia. "El médico me explicó que había probabilidades de quedar infértil después del tratamiento, me recomendó acudir a un banco de semen y prevenir. Me hicieron varios estudios congelé células espermáticas antes del tratamiento", comentó.

El diseñador gráfico espera vencer pronto al cáncer, por eso su esposa y él decidieron tomar una de las muestras de su semen congelado y recurrir a la inseminación in vitro. "Si no hubiera congelado mis espermatozoides, hubiera sido mucho más difícil lograr el embarazo. Tengo otras muestras en el banco, porque quizá en un futuro nos animemos a tener otro hijo".

Mario es uno de los 17 hombres que han recurrido al banco de semen del Centro de Fertilidad Humana en México. La mayoría de ellos padecen cáncer; sólo dos han congelado su semen antes de realizarse una vasectomía. En estos casos, "son pacientes que guardan semen porque no están muy seguros de ya no tener hijos; también se preparan ante un fracaso matrimonial o en caso de que alguno de sus hijos muera, ellos podrían volver a tener otro hijo", explica el doctor Alfredo Góngora.

Seguro de fertilidad

Cada mes, un promedio de dos pacientes llegan al Centro Internacional de Reproducción Asistida Repromédica, con el objetivo de congelar su esperma.

La oficina central de Repromédica está en Canadá, aunque desde 1998 tiene una sucursal en México.

El banco de semen de este centro funcionó durante cinco años sólo en la distribución de semen congelado proveniente del país del norte, el cual era de donadores y se utilizaba para tratamientos de reproducción asistida.

Desde septiembre de 2003, este banco de semen comenzó a almacenar muestras de hombres que padecen cáncer. En la actualidad, el centro guarda los espermas de 30 personas afectadas, principalmente, con cáncer de testículo, enfermedad que en especial se presenta en menores de 35 años.

Su experiencia diaria en el área de oncología del Hospital Juárez de México, le ha mostrado al doctor Xicoténcatl M. Villanueva que de 20 años a la fecha, la incidencia del cáncer de testículo "ha aumentado en más de tres veces".

Los estudios muestran que los pacientes que tienen este tipo de cáncer, por lo regular, tienen problemas con su fecundidad, ya que pueden presentar una cuenta seminal baja, es decir producir menos espermatozoides del rango normal que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 20 millones a 250 millones por mililitro.

"El riesgo de quedar estéril se incrementa en estos pacientes al recibir quimioterapia, aunque se ha demostrado que después de años, algunos pueden recuperar su capacidad reproductiva; pero no son todos los casos", resalta el especialista, quien también apunta que cerca de 90 por ciento de los afectados pueden superar el cáncer de testículo, si se detecta a tiempo, por ello, "les recomendamos recurrir a un banco de semen, sobre todo a aquellos que tienen las posibilidades económica para hacerlo".

Y es que guardar el semen en un banco tiene un costo promedio de 2 mil 800 pesos al año. Sin embargo, antes de congelar su esperma, el interesado debe de someterse a diversos estudios cuyos costos van de los 4 mil a los 6 mil pesos.

El biólogo Gerardo Cerezo Parra, responsable del laboratorio de Repromédica, explica que se sigue todo un procedimiento para congelar el semen. "Primero se tienen que hacer estudios como la espermatoscopía, para verificar que el paciente sí tiene espermatozoides; también se tiene que descartar la existencia de enfermedades, sobre todo de transmisión sexual. Además, se dejan las muestras en cuarentena durante seis meses, para después volver a hacer estudios y verificar que no existan enfermedades como el sida".

Las muestras de semen se almacenan en tanques de nitrógeno líquido, a una temperatura de menos 120 grados centígrados.

Para tener el servicio del banco se debe de firmar un convenio en el que se establecen las normas de seguridad y el costo del servicio; también, se tiene que especificar qué personas están autorizadas para sacar las muestras. "Puede ser el paciente, su esposa, su mamá o cualquier otro familiar. Si el paciente muere o perdemos el contacto con él, se destruyen las muestras", resalta la directora de administración de Repromédica, Ofelia Gómez Martínez.

El tiempo que puede estar el semen congelado es indefinido. El biólogo Gerardo Cerezo menciona que existen evidencias médicas, reportadas por la revista Human Reproduction, en donde se documenta el éxito de un tratamiento de reproducción asistida en el que se utilizaron espermatozoides que duraron 21 años congelados.

México, aseguran los especialistas, está muy atrasado en temas como reproducción asistida, servicios de los bancos de semen y, sobre todo, en garantizar la salud reproductiva de hombres y mujeres. Como ejemplo destacan que los servicios que ofrecen los bancos de semen son poco conocidos en los pabellones de oncología, pese a que pueden ser de mucha utilidad para los adolescentes y jóvenes que tienen cáncer.

Una situación muy diferente se vive en países como España, en donde según un estudio del Centro de Reproducción In Vitro de Asturias, de los 4 mil 541 hombres que tienen congeladas muestras de semen, 30 por ciento lo ha hecho porque padece cáncer y desean proteger su fertilidad.


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Todo muy completo. Pues mira Joki, me parece que cualquier opción es buena cuando existe un impedimento de carácter físico. ¿O no?Divertido