domingo, 23 de octubre de 2005

Guardianes de la noche

315x242px - 13.0 Kbytes

La cinta Guardianes de la noche (Nochnoy Dolor, Rusia, 2004) es la primera entrega de una épica espectacular que dará de que hablar por varios años, al menos hasta que las tres partes hayan salido a escena, lo cual será hasta el 2007.

El director estadunidense Quentin Tarantino ha dicho que es la sucesora de El señor de los anillos, pero aún es demasiado pronto: el éxito literario del cual proviene esta historia homónima, de la inspiración del escritor ruso Sergei Lukyanenko, es un éxito literario que tiene apenas siete años de haber salido al mercado.

Timur Bekmambetov es el director de esta historia producida por Fox Searchlight, la parte “alternativa” de la Fox. La película habla sobre la eterna lucha entre el bien y el mal, pero los protagonistas de esta batalla no son propiamente ángeles y demonios, sino humanos a los que se hace referencia como “others” (otros), que poseen habilidades especiales (vampiros, cambiadores de forma, televidentes, hechiceros, etcétera).

Los dos ejércitos han luchado desde hace miles de años, pero un día muy lejano (hace casi mil años) ambos se dan cuenta de que los dos tienen las mismas posibilidades de ganar, así que para evitar el exterminio, deciden hacer un pacto: ninguno de los dos puede incitar a ninguna persona a que se adhieran a un lado u a otro, ellos mismos deben decidir.

Para evitar que esto suceda, el ejército de la luz cuidará al lado oscuro para que no rompa el pacto (nigthwatch), mientras que el ejército de la oscuridad cuidará de sus enemigos (ligthwatch). Sin embargo, hay una profecía que dice que llegará una persona (hombre o mujer) que decidirá el destino de esta enemistad en una lucha apocalíptica. ¿Qué lado tomará?

En la Rusia de 1992, el destino para los ejércitos se acerca. Y uno de los encargados de ayudar es Anton Gorodetsky (Konstantin Khabensky), un nigthwatch o guardián de la noche cuyo pasado oscuro podría inclinar la balanza.

De entrada la cinta es sumamente espectacular, visualmente más salvaje que Matrix en las escenas de acción, aunque en contraste, el personaje principal es sumamente atormentado, de tal forma que las secuencias estrepitosas encuentran un contrapeso en el desarrollo de Antón.

Más allá de la lucha entre el bien y el mal (adornada por trucos visuales), encontraremos una intricada lucha psicológica entre el protagonista y sus circunstancias (no se puede revelar exactamente cuáles son), tensión que no se resuelve al final, sino que, al contrario, los sucesos finales son en realidad el comienzo de una batalla más grande e intrincada de lo que pensábamos, tanto física como psicológica.

Atención con los subtítulos, los cuales son utilizados como elementos visuales a través de juegos tipográficos que refuerzan las acciones físicas y dramáticas, les llaman subtítulos interactivos.


Añadir comentario


Órale, pues no la he visto...de lo que me he perdidoloco