martes, 25 de octubre de 2005
Sobrevivir de funciones privadas
El flamenco sobrevive en México gracias a las fiestas o espectáculos privados, aunque esporádicamente cuenta con escenarios abiertos como los "tablados" del INBA o la UNAM.
Leticia Cosío, directora de Vive Flamenco, agrupación creada hace poco más de dos años y que se presenta hoy y mañana en el Teatro de la Danza, confiesa que los espacios públicos al final sólo son escaparates para que la gente conozca este baile originario de Andalucía, y después busque contratar a los artistas para funciones privadas.
"Como son espacios del gobierno o de la Universidad, la verdad pagan muy poco. Para nosotros trágicamente nada más es como una manera de exponernos, un aparador, para que la gente, si le gusta, llame para los eventos privados. Por supuesto, a nosotros nos sirve mucho, pues como tiene tantas facilidades podemos experimentar, pero también necesitamos comer", refiere Cosío, quien comenta que los miembros de Vive Flamenco en general sobreviven de sus otros empleos.
Ex bailarina de danza contemporánea en agrupaciones como el Ballet Independiente, Cosío atribuye esta situación a que los escenarios están prácticamente vedados para el flamenco, salvo en octubre cuando se abren por ser "el mes oficial" asignado para esa danza gitana.
La verdadera difusión del cante hondo en México ocurre en patios de las casas, restaurantes, espectáculos contratados por bancos, hoteles, empresas o en las embajadas en funciones cuyos precios van de 3 mil a 30 mil pesos, explica.
Cosío recuerda, por ejemplo, una función en el jardín de una casa para ambientar el cumpleaños de una mujer, donde los anfitriones se preocuparon por montar un tablado adecuado; en cambio, lamenta que aunque el Teatro de la Danza "es un escenario extraordinario" no cuenta con luz confiable. Además, la promoción la costea el grupo.
Con 11 artistas en escena un cantaor, cuatro músicos y seis bailarines el grupo busca mantener en tal contexto la originalidad, la esencia del "elitista" baile gitano, sin contaminarlo como ha hecho sostiene Cosío el español Joaquín Cortés.
"Espectáculos como el de Joaquín Cortés meten otros instrumentos que normalmente no se tocan en lo que es el flamenco; además, incorporan pasos de danza contemporánea como arrastrarse en el piso, que nada tienen que ver con él. El flamenco normalmente empieza por el cante y la guitarra; junto con la guitarra entran los bailarines y viene una necesidad de hacer las palmas.
Después se incorpora la percusión con el llamado `cajón peruano`. Si tú me hablas del espectáculo de Joaquín Cortés, creo que de flamenco sólo tiene 2 por ciento o 3 por ciento . Como espectáculo es ¡guau!, pero es más danza contemporánea", señala Cosío, quien fue becaria dos ocasiones en la escuela de Albin Alley en Nueva York.
Respecto de las funciones que presentarán esta semana en el Teatro de la Danza, a las 20 horas, Cosío asegura que "habrá danzas ligeras, otras más profundas, mucho colorido en el vestuario; la música en vivo; piezas muy alegres, otras trágicas, unas llenas de erotismo. Lo que pretendemos con nuestro arte es que el espectador saque las emociones que trae dentro".
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Qué lástima...el flamenco es una expresión artística de fuerza increíble, y es lamentable que la gente no se ocupe tanto de ella.

