Estiman científicos españoles que el proceso de calentamiento está provocando la regresión de especies de flora importantes para el entorno marítimo mediterráneo.
El aumento de la temperatura del mar Mediterráneo se ha acelerado entre los últimos 5 y 10 años, pese a que ya se venía elevando un grado centígrado cada 25 años, advirtió hoy el responsable de proyectos de la nueva Estación de Investigación Costera de la isla de Mallorca, Carlos Duarte.
El profesor del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) presentó hoy esta Estación, que está situada en el sur de Mallorca y en la que trabajarán a partir de ahora 10 científicos.
Duarte alertó de que están aumentando las temperaturas máximas de los mares, como el Mediterráneo, mientras que en el archipiélago de las islas Baleares, éstas han alcanzado niveles de hasta 30 grados en 2003, un valor 3,5 grados superior a la máxima habitual.
Esto está provocando la regresión de especies de flora importantes para el entorno marítimo mediterráneo, como la posidonia, una planta marina que actúa como un termómetro ante las variaciones de dióxido de carbono y oxígeno provocadas por el cambio climático.
De mantenerse los actuales comportamientos humanos y fluctuaciones climáticas, estas emblemáticas praderas de posidonia oceánica "reducirse a la mitad en unos diez años", dijo Duarte.
Actualmente, Duarte y un grupo de expertos trabajan en este archipiélago de tan elevada riqueza natural, el primero que fue declarado Parque Natural marítimo terrestre en España en 1991.
El objetivo es proteger los ecosistemas de flora y fauna de aquellas especies invasoras y de la acción del hombre, tanto directa como indirectamente.
Las investigaciones han demostrado que en los momentos en los que las aguas del de Marzo están más calientes de lo habitual, prolifera la posidonia, pero sin embargo son posteriormente mayores las tasas de mortalidad de la planta.
También se ha detectado que la falta de hierro hace muy vulnerables y más propensas a la regresión a estas plantas, capaces de modificar las concentraciones de oxígeno y dióxido de carbono en el agua durante la fotosíntesis y enterrar parte del CO2, mitigando en parte las consecuencias del efecto invernadero.