martes, 01 de noviembre de 2005
El libro de posible olvido
El verso humano pesa.
Yo lo cojo en mis manos
y siento que me dobla las muñecas.
Mis traspiés juega a mal con el camino
y mi dolor contigo, oh blanca primavera..
Yo creo en las mareas bajas de las bibliotecas personales cuando los libros se retiran dejando sobre las mesas ejemplares sueltos que ahí se quedan mientras la marea no vuelva a subir para llevárselos consigo.
En esta marea baja de los últimos días aparecieron libros que yo había olvidado y que ahora encuentro como recién paridos; uno de ellos es un libro en donde la marea baja condensó amores y también nostalgias.
Es un libro pequeño que se titula Viejos y nuevos poemas, de Pedro Garfías. Fue editado por el Ayuntamiento de Monterrey en 1992. Tenía 25 años que Garfías se había muerto, justamente, en Monterrey, su último nido.
Otro poeta, Juan Rejano, deja testimonio del singular perfil de Pedro Garfías y el amor que tenía al personaje no le impide describirlo con trazos duros: "El poeta contra todos: contra él mismo".
Pedro Garfías había nacido en Salamanca, España, en donde nacieron tantas cosas poéticas que es imposible hacer un buen recuento. Nació el 20 de mayo de 1901 y ya se ha cumplido más de un siglo de tal momento.
La marea baja de mis libreros se fue llevándose decenas de libros encuadernados, pero sobre mi mesa se quedó Pedro Garfías. A esto se suele llamar casualidad y en ocasiones otros poetas lo llaman certificación del sortilegio.
Terminaré esta nota con una frase de Pedro, que no mía.
¿A dónde van, oh, mar, por las oscuras leguas de los siglos?
¿Tú no has pensando nunca que, en vez de una gran voz, eres un gran oído?
Esto lo escribió don Pedro Garfías un día en Veracruz. Un día, posiblemente, de baja mar, en donde las aguas se retiran y dejen sobre la arena y sobre las mesas libros de imposible olvido.
Artículo de Paco Ignacio Taibo I.

