jueves, 03 de noviembre de 2005
Adicción virtual… y letal
Una industria de 335 mil millones de euros anuales está cada vez más cerca de ser catalogada como una fábrica de adictos. Se trata de los videojuegos, que pese a las controversias parecen estar fomentando en los usuarios una dependencia cada vez más preocupante, no sólo para padres de familia: también para instituciones educativas, gobiernos y hasta fabricantes de tecnología.
¿De qué se trata? Usuarios que sin importar su edad no pueden dejar de jugar, tienen dificultades para hacer otro tipo de actividades (su mente y manos están pensando todo el tiempo en el siguiente movimiento que harán para ganar), y que por hacerlo descuidan su apariencia física y sus relaciones de familia o amigos.
Síntomas menos aparentes: individuos cuya única plática es el juego en cuestión, que se gastan todos sus recursos (económicos y de tiempo) buscando trucos y formas de ganar, que interpretan las derrotas de juego como fracasos de vida y que suelen deprimirse si no encuentran la oportunidad de seguir jugando.
Al respecto, el Computer Addiction Services (CAS) del McLean Hospital señala que no se trata de un mal exclusivo de niños y adolescentes: los adultos mayores de 30 años también son presa fácil debido a que la actividad de jugar sí proporciona una sensación muy similar a la adrenalina obtenida por el peligro, la aventura o hasta el sexo.
Principales causas
El Computer Addiction Services, a través de varias pruebas y estudios tomográficos en aficionados a los videojuegos, detectó que jugar más de la cuenta (hasta 20 horas diarias) provoca que el cerebro produzca dopamina, la sustancia que da sensación de placer y evasión, y que en altos grados es encontrada en adictos al alcohol o a las drogas.
Pero ¿por qué son tan atractivos los videojuegos? ¿Por qué causan adicción? De acuerdo con el Departamento de Pedagogía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), quizá se deba a que "representan un reto continuo y no demandan grandes conocimientos previos ni una especial capacidad intelectual, salvo habilidades sicomotrices que se mejoran progresivamente con cierta persistencia...".
Asimismo, el CAS comprobó que su uso sí ayuda a liberar tensiones, refuerza lazos de pertenencia a un grupo y eleva la autoestima. A ello habría que agregar que ofrecen "el aliciente de controlar las acciones de personajes fantásticos, plantean situaciones que no se presentan en la vida real, permiten afrontar situaciones extremas y presentan temáticas e imágenes atractivas", según la UAB.
Casos extremos
De acuerdo con la agencia de noticias Reuters, Corea del Sur vive uno de los escenarios más drásticos en lo que adicción a videojuegos se refiere.
Según se explica, 17 millones de los habitantes de dicho país asiático (habitado por 48 millones aproximadamente) son aficionados a los videojuegos.
Esto ha provocado que muchos jugadores se ganen la vida vendiendo objetos del juego en cuestión, ya sea en sitios de subastas o de forma directa, mientras que muchos otros lo hacen ganando dinero en concursos de resistencia, que duran días completos sin descanso.
El caso más extremo registrado es el de un joven de 28 años que jugó 50 horas contínuas, récord que ya se ha convertido en la meta de muchos aficionados, así como el de un adulto de 45 años que tras 86 horas de juego, sufrió un paro cardiaco.
Para este país se trata de un problema preocupante: las estadísticas de la Comisión de Protección de la Juventud muestran que 60 por ciento de los videojugadores se autocalifican con algún problema de adicción a internet, a algún juego o a ambos.
Ante ello, en 2002 el gobierno creó el Centro para el Consejo y Prevención de la Adicción para Internet y Videojuegos, que actualmente recibe 30 casos nuevos por semana.
Añadir comentario
¡Terrible! a cada cosa hy que dedicarle su tiempo justo...todo en exceso hace daño. Yo por eso al internet sólo le dedico de 2 a 3 horas cuando más, y hasta se me hace demasiado. Aunque un blog como este, la verdad, puede llegar a ser adictivo por las descargas constantes de dopamina jejejeeeee

